Objetivos Y Sistemas: Los Beneficios Y Vicios De Cada Uno

Nos encanta hablar de nuestros objetivos. Me encanta hablar de mis objetivos. Es algo concreto que lo lograste con sudor y lágrimas. Nos encanta hacer resoluciones de fin de año, establecer logros de la semana y otras maneras de establecer objetivos.

Los objetivos se convierten en nuestra guía para reconocer si estamos encaminados hacia el éxito o el fracaso. Si logramos nuestros objetivos, somos exitosos. Los objetivos no son más que avatares, una manera de demostrar tu convicción del esfuerzo que has hecho para un resultado particular. Un objetivo es un sueño con una fecha límite.

Y cuando logras el objetivo, ¿qué pasa después?

Y si no lo logras, ¿qué pasa después?

Y si tomas un camino hacia un nuevo objetivo, ¿qué pasa después?

Los objetivos se ven muy bien en tu curriculum, en el post de Instagram y en la historia sentimental del noticiero matutino. Claro, un objetivo es una historia que tiene inicio, nudo y fin. Pero la vida no es una historia que termina. La vida continua. Y ese es el problema de los objetivos, o la manera en que nuestra cultura los ha inculcado.

Luego de tener un objetivo y lograrlo, no existe otro gran escalón. Nos da una extraña depresión. Hay veces que logramos un objetivo que aparentemente deseamos mucho, pero nos sentimos vacíos luego de haberlo logrado. Pensaste que el logro te haría feliz, pero esa sensación solo dura un tiempo breve. Sin darte cuenta, pierdes toda la emoción, motivación y dedicación que le puedes tener a un objetivo.

He vivido esta sensación.

En 2015, empecé a tener un objetivo sencillo: publicar una vez a la semana en esta página. En ese entonces, era algo complicado. No tenía el hábito de escribir diariamente, siempre estaba sobre la semana ya que solo escribía un artículo a la semana y estaba aprendiendo a escribir artículos de mayor longitud. El resultado fueron tres artículos de los que me siento muy orgulloso, pero luego de eso, dejé de publicar con regularidad nuevamente. Ya lo había logrado, estaba desgastado y no sabía si podía continuar con el mismo ritmo de publicación. No fue hasta que estructuré un sistema para escribir que logré escribir con mayor regularidad, mejor edición y no se estaba cayendo el mundo cada semana que me tocaba publicar.

Algo similar le sucedió a Scott Adams, creador de la tira cómica Dilbert. En su libro, How to Fail at Everything and Still Win Big, menciona cómo su enfoque en un sistema lo ayudó a seguir trabajando aunque sufría de una condición médica muy extraña que le dificultaba dibujar. Cuando empezó a hacer un sistema que le permitía ser consistente en su trabajo es que vio progresivamente cómo lograba una carrera exitosa. En su libro expone por qué debemos enfocarnos menos en objetivos y más en sistemas que nos dirijan hacia un progreso continuo de nuestro trabajo.

La diferencia entre sistemas y objetivos

Por un momento, vamos a colocarnos nuestros trajes de cocineros. Tu objetivo es hacer una hamburguesa. Tienes todos los ingredientes en la mesa y debes empezar desde cero. Preparar la carne, la salsa, picar los ingredientes, tostar el pan. Te sientes muy bien haciendo tu hamburguesa. Luego la cocinas y queda como esperabas. Tiene algo crujiente, la salsa no tapa el sabor de la carne, los ingredientes complementan el sabor sin que todo se esté cayendo del pan.

Ok, ahora haz la siguiente hamburguesa.

Y la siguiente.

Y la siguiente.

¿Te acuerdas cómo colocaste la salsa? ¿Qué ingrediente colocaste primero, la cebolla o el tomate?¿Cuál fue la temperatura para tostar el pan?

Te enfocaste en el objetivo de hacer una hamburguesa y lo lograste. Pero no te enfocaste en hacer un sistema que te permitiera hacer varias hamburguesas con la misma calidad de la primera.

Y por eso es que una franquicia de McDonald’s tiene un costo inicial de un millón de dólares.

Ellos se encargan de construir el lugar, colocar los materiales, entregar los ingredientes, hacer los uniformes e instalar los electrodomésticos para la cocina.

Pero eso no es el verdadero valor de la franquicia de McDonald’s.

Tu compras una franquicia de McDonald’s porque te asegura que puedes tener un negocio exitoso y eso no incluye algo material.

Como parte de tu inversión de un millón de dólares, McDonald’s te entregará un manual con todos sus sistemas. La manera de preparar la hamburguesa, cómo preparar los ingredientes, cómo tratar al cliente en la caja. Está lleno del guión exacto que el empleado debe realizar cuando está en el Auto Mac. Explica minuciosamente las restricciones y normativas de higiene. Estos son los detalles, los pequeños secretos que hacen McDonald’s una de las compañías más reconocidas de comida rápida en el mundo.

La diferencia más básica entre sistemas y objetivos es que el primero es continuo y cambiante, mientras que el otro es fijo y determinado. El sistema es una manera de realizar una actividad consistentemente. En ese sistema, se perfeccionan los procesos para esa actividad. En esa progresión, las metas que usualmente fijamos se lograrán al mantener un sistema que sea continuo.

Claro, crear un sistema suena tedioso. Es más fácil decir que escribiré mi cortometraje cuando la musa llegue a decir que cada tres meses debo tener listo un guión. El sistema de finalizar un guión cada tres meses te ayudará a seguir trabajando y perfeccionar tu estilo, mientras que escribir cuando la musa te llegue no te asegura que el guión sea el mejor (porque no has mejorado en tu oficio de forma consistente). Puede que ese guión sea una porquería y pasarán meses, quizás años, para que la musa llegue otra vez para sentarte a escribir. Hay que evaluar los sistemas para progresar en nuestras capacidades. Un sistema te asegura el éxito a diferencia de tener objetivos. El sistema te obliga a enfocarte en la perfección de tus capacidades, no en el resultado. El que gana medallas olímpicas no es el que tiene como objetivo nadar solo para las Olimpiadas. El nadador que gana medallas es porque entrena todos los días, siguiendo un sistema para ser el mejor atleta posible (y, como resultado, ganar medallas) .

Mi sistema para escribir es sencillo: 500 palabras al día, edito por fases y tengo artículos publicarles meses antes de su día de publicación. Esto es un sistema porque me lleva al éxito de forma garantizada (publico todas las semanas, mejoro mi escritura y mantengo el hábito de escribir).

Los objetivos son el producto favorito de los noticieros matutinos. Parece que por arte de magia, alguien llegó a la cima. Pero, al igual que Scott Adams, probablemente ese objetivo se logró gracias a un sistema que tomó años. Los objetivos no se logran solos. Hay un proceso continuo, con una serie de acciones, que han sido predeterminadas y sistematizadas. Si fallas muchas veces en el sistema, cada fallo es una oportunidad de mejora. Eventualmente, el único resultado posible es el éxito.

Con los sistemas se deja a un lado el tema de la inspiración, la pasión, la musa que llega a susurrarte las ideas en el oído. El sistema involucra constancia de tu parte. Te convierte en un obrero, colocando ladrillo por ladrillo hasta que eventualmente termines de construir un edificio. Y al terminar un edificio, podrás hacer el siguiente. Como los sistemas también reducen el tiempo y esfuerzo de los proyectos, tendrás el chance de hacer otros proyectos que deseas.

Las objetivos pueden ser importantes, pero utiliza un sistema para lograrlo.

¿Has oído de los objetivos SMART? Hablé de ellos en un artículo anteriOr. Los objetivos SMART plantea que deben ser Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Obtenibles (Achievable), Realista (Realistic) y se debe realizar en un tiempo específico (Time Related). De esta manera, tienes un objetivo que te ayuda a encontrar maneras de lograrlo con mayor claridad. Este método para crear objetivos se basa en crea un sistema que eventualmente te llevara a lograr dicho objetivo.

Nadie de las personas más importantes del mundo han logrado un objetivo sin hacer nada antes. Ellos tienen sistemas incluidos que le obligan a tener nuevos proyectos.

Un objetivo puede ser atractivo, pero detrás de un gran objetivo existe un excelente sistema.


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En 500 Palabras | Proyectos en crisis

Si reduzco los requerimientos para publicar en esta página, mantener mi newsletter y seguir adelante con los proyectos que quiero realizar desde esta plataforma cibernética, necesito de tres cosas: electricidad, internet y un computador (con una tablet estoy bien).

Pero, ¿cómo hago cuando la electricidad se me ha ido al menos una hora al día?

O cuando la señal de internet está por debajo de 1 Mb por segundo y publicar un artículo toma una eternidad.

Hasta hacer un proyecto tan light como el de tener una página web parece una lucha contra titanes.

Mientras escribo esto, se está descargando en mi computador una canción para la edición de un video que debo finalizar para mi servicio comunitario. Por ahora, dice que faltan nueve horas para finalizar la descarga.

Así como a mí me pueda faltar señal de internet para trabajar en mis proyectos, al cocinero le faltan ingredientes para sus recetas y el diseñador no consigue las telas necesarias para su trabajo. En la crisis que vive Venezuela ninguna persona aspirando a realizar su oficio se escapa de ser cohartado por la limitación de recursos.

Pero uno lo intenta, sigue adelante. Protesta, hace su oficio cuando puede, se dedica a encontrar la manera de salvarse ante tantas complicaciones.

Cuando el proyecto está en crisis se pone a prueba si su oficio es en verdad una vocación, un llamado superior que te obliga a vencer los obstáculos que se encuentran de por medio.

Esta ha sido mi lucha durante estas semanas de protestas en su país. La crisis me fortalece, refuerza mis sueños y anhelos. Entre tanta penumbra, solo queda hacer luz desde la trinchera donde piensa que puede ayudar.

Todos nuestros proyectos se encuentran en crisis, pero no podemos dejar de hacerlos. Ellos le dan sentido a nuestro día a día, nos permite reflexionar la ráfaga de noticias que transcurren segundo a segundo.

Este es un llamado a la resistencia creativa. No dejes que la crisis sea una excusa. Convierte a la crisis en tu mayor inspiración.

La libertad empieza desde nuestra lucha por seguir adelante a pesar de los límites.

Esos límites se van eliminando a medida que los esquivemos.

Y allí será la violencia, la intolerancia y el miedo los que terminarán derrotados.


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En 500 Palabras | Depresión Post Proyecto

Y ahora, ¿qué?

Esa es la pregunta que nos hacemos al terminar algún ciclo o proyecto.

Y ahora, ¿qué?

Esa pregunta me la hago a un año de graduarme y tener un título universitario.

Asi es la depresión post-proyecto, donde parece que nuestro mundo se acaba.

Si eres inquieto como yo, entonces en algún momento has sentido esto. Es una sensación incompleta que ocurre luego de colocar todo tu esfuerzo, sudor y lágrimas para obtener un resultado final.

Como hemos colocado tanto esfuerzo en esto, nos sentimos vacíos al haber finalizado. Nos hace falta esa sensación de estar creando, de sentirnos ocupados. No hay descanso para nosotros. El agotamiento mental lo suprimimos para retornar a nuestra rutina y seguir trabajando.

Y esto termina con resultados poco favorables.

Luego de cada gran proyecto, nuestra mente merece un descanso. Así como el agotamiento que sentimos luego de hacer ejercicio, nuestra mente requiere de un buen reposo. Así sea por un día o una semana, no podemos forzar la creatividad cuando nuestra herramienta principal para producir ideas está exhausta.

Por ello es que necesitamos hacer algo que disfrutemos, que nos llene por dentro. No se trata de lo que puedas ser, sino de lo que ya eres o sigues siendo. Sin darte cuenta, te creaste un camino. Puede que haya sido totalmente diferente al que te hayas imaginado, pero no lo descartes por ese hecho.

Pudo haber sido algo que te llamó la atención, lentamente se volvió una pasión y ahora es una vocación. No imaginas tu vida sin hacer ese proceso creativo. Hay días malos, días buenos. Pero ahí sigues, trabajando estoicamente y luchando por la resistencia que aparece cada día.

En ese esfuerzo creativo y esa depresión post proyecto es cuando sentimos que vamos a renunciar. Y luego recordamos el camino que hemos transitado. Es doloroso, pero empezamos a buscar maneras de quererlo dentro de todo. Las personas creativas aprenden a disfrutar el camino que transitan. Cuando sufren mucho, es muy complicado seguir adelante. En ese momento, lo mejor es cambiar de camino. O aprendes a disfrutar el camino o encuentras un camino que podrás disfrutar.

Y ahora, ¿qué?

Sigue el camino, sigue trabajando, y sé el mejor creativo que puedas ser.

Inspirado en el podcast KUT » Two Guys on Your Head: Post-Project Depression.


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The Bliss Station: Encuentra Tu Espacio Creativo

Stephen King es un autor bastante particular. Probablemente en este momento está escribiendo o editando alguno de sus libros. En total, ha escrito unos 56 libros y un total de 119 publicaciones. ¿Su secreto? Muy sencillo. Pase lo que pase, Steve (le puedo decir así, ¿no?) a las nueve de la mañana está sentado en una de las sillas más incómodas que ha encontrado, frente a una mesa de madera que da a una ventana de su casa. Steve no se mueve de allí hasta que cumpla su meta de 2000 palabras diarias. En los días buenos, puede finalizar en 45 minutos. Otros días le puede tomar un par de horas. Pero todos los días, llueve, truene o relampaguee, está nuestro amigo Steve (me daré el gusto de decirle amigo), escribiendo 2000 palabras al día. Su único acompañante es una taza de café para energizarse durante los primeros minutos del ritual.

Puede que el secreto de esta habilidad parezca estar en lo prodigioso de Stephen King, pero hay algunos elementos que también lo ayudan en esa lucha constante por escribir 2000 palabras al día.

Nuestro amigo Steve ha encontrado su Bliss Station.

Esta idea la presenta Austin Kleon, tomada de el libro de Joseph Campbell, The Power of Myth. Sobre el Bliss Station, Joseph Campbell explica:

Debes tener un cuarto, o una hora específica o un día particular, donde no sabes qué hubo en los periódicos esa mañana, no sabes dónde están tus amigos, no sabes lo que le debes a nadie, no sabes lo que alguien te debe a ti. Este es un lugar donde simplemente vives y llevas a luz lo que eres y puedes ser. Este el el lugar de incubación creativa. Al inicio puede que encuentres que nada pasa allí. Pero si tienes un lugar sagrado y lo usas, algo sucederá eventualmente.

El Bliss Station es un lugar cómodo para la creación. Es el lugar al que te diriges para concentrar tus energías. Allí, el mundo desaparece, nadie te molesta y puedes enfocarte todas las horas que quieras.

La idea de un lugar sagrado no es nueva. Este es un patrón seguido por las personas creativas durante muchos siglos. Cada quién tiene un espacio específico sobre el cual desarrollas tus proyectos. Dalton Trumbo le gustaba escribir sus guiones cinematográficos en la ducha, recortando sus borradores y uniéndolos para reescribir. Ralph Waldo Emerson quiso refugiarse en una casa en el medio del bosque para escribir. Nuestro amigo Steve(todavía es mi amigo) tiene su escritorio de madera con esa silla incómoda.

Algo importante de la definición de Joseph Campbell es que menciona que el Bliss Station corresponde a un lugar, un tiempo específico o ambos. Puede que tengas un lugar ideal para hacer tu trabajo, pero hay veces que un tiempo específico es mejor. Austin Kleon explica:

Por ejemplo, digamos que tienes un pequeño apartamento que compartes con niños pequeños. No hay lugar para tu bliss station, solo hay tiempo: cuando los niños están dormidos o en el colegio o en la guardería, hasta la mesa de la cocina se puede convertir en un bliss station.

O digamos que tu horario es totalmente impredecible, y no puedes confiar en un cierto tiempo del día – allí es cuando un espacio dedicado que está listo para tí en cualquier momento puede ser conveniente.

Hay veces que dedico un lugar para una actividad y otras veces dedico un tiempo específico. Me gusta leer en un mueble que se encuentra en la sala de mi casa. De cierta manera, cuando leo allí tengo mayor disposición de hacer esa actividad. Y me gusta escribir en las mañanas, usualmente antes de las nueve de la mañana. O combino tiempo y lugar, como ir al gimnasio en las tardes.

En la actualidad es más difícil encontrar un Bliss Station dedicado exclusivamente a una actividad en particular. Tenemos una computadora en nuestros bolsillos que puede ayudarnos a desligarnos del lugar que estemos. Mientras estamos en un lugar podemos revisar redes sociales, investigar, ver un video y mandar un correo en el mismo espacio. Esto nos formó el terrible hábito de intentar hacer todo en cualquier lugar. Con esto, perdemos nuestra asociación de lugares dedicados a trabajo, necesario para tener la disciplina y concentración necesaria.

Por ejemplo, hacemos muchas actividades mientras estamos acostados en nuestras camas. Leemos, estudiamos, vemos televisión y respondemos mensajes de texto. Es curioso que estas personas también suelen tener problemas de sueño. En cambio, las personas que usan su cama solo para dormir tienen mejores hábitos de sueño. Esto se debe a que nuestra mente asocia ciertos contextos, lugares y objetivos con algunas actividades. Si asociamos nuestra cama solo para dormir, la mente puede entender eso. Si estudiamos y vemos televisión, nuestra mente se empieza a confundir.

La idea de un espacio de confort para nuestra expresión creativa se hace necesario por la cantidad de estrés y flujo de información que vivimos a diario. Cada día, miles de agentes externos piden nuestra atención y hace que nuestros plazos de atención sean más cortos. Solo considera la cantidad de veces que has desbloqueado tu teléfono sin tener la menor idea de lo que vas a hacer. Es necesario buscar un lugar para concentrarnos y hacer trabajo que involucre largos períodos de tiempo y una alta demanda intelectual. De este modo, tendrás un lugar exclusivo para este tipo de trabajos. Hay actividades que requieren nuestra atención por largos períodos de tiempo. Hay que proteger estos hábitos para ser efectivo en estos casos.

Y es por ello que el Bliss Station tiene una utilidad increíble. SI logras asociar un lugar específico con un tipo de trabajo, tu mente estará más dispuesta a realizarla en el momento que esté allí. No es ninguna ciencia compleja, es algo para organizar tu mente.

Busca tu Bliss Station para alguna actividad importante. Puede ser un lugar dedicado a la investigación, a leer, a escribir, a aprender alguna capacidad. Algunas cosas que puedes considerar para tu Bliss Station son:

  • Que esté un poco aislado.
  • Debe utilizarse solo para la actividad creativa que quieres.
  • Personalízalo, conviértelo en parte de tu identidad.
  • Considera asociar tu Bliss Station tanto con un lugar como un tiempo específico.
  • Experimenta con diferentes lugares para conocer cuál es más cómodo para tí.

Empieza con una actividad pequeña. Luego verás que si estableces un contexto, un lugar específico para tus actividades, podrás concentrarte por largos plazos de tiempo con mayor facilidad.

El Bliss Station no es solo una teoría. Es un lugar donde la creatividad puede crecer para hacer el increíble trabajo que quieres hacer. Encuentra tu Bliss Station y estarás un paso hacia adelante en tu pasión.


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En 500 Palabras | Avatar

De vez en cuando hay que encontrar un tubo de escape para luego enfrentar la realidad. Así fue la semana pasada, con la presentación de la prensa especializada de Pandora: El Mundo de Avatar en Animal Kingdom.

En 2011, Bob Iger anunció que el mundo de James Cameron cobraría vida en Orlando. La prensa especializada dudaba el destino de esta propuesta. Avatar ocuparía el puesto de Beastly Kingdom, un proyecto que nunca surgió por múltiples razones, entre ellos el fracaso de Euro Disney en sus primeros años, recortes de presupuesto y que muchos Imagineers frustrados llevarían sus ideas de Beastly Kingdom para ser utilizadas en el proyecto de la competencia (Islands Of Adventure).

En 2014, empezó la construcción de Avatar en Orlando. Sin embargo, los fans de Disney no estaban seguros de un proyecto basado en una propiedad intelectual que no es de Disney y se basa en el éxito de una sola película.

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En 500 Palabras | Somos ciudadanos

No se me hace fácil tener la misma vibra de buena actitud que intento incluir cada vez que escribo.

Mientras escribo esto, están lanzando bombas lacrimógenas, llevando un herido para ser atendido de emergencia y una madre aún llora a su hijo cuya lucha por Venezuela lo hizo no regresar a su casa. Así como pudo haber sido él, pude haber sido yo.

Pude haber sido yo. La frase que retumbó en las casas de muchos venezolanos.

Entre tanto caos que me rodea, sigo creyendo en un futuro mejor. ¿Me queda de otra? Es que si no lo considerara así, perdería el sentido de todo lo que hago.

Buscar una dirección cuando tu país parece estar perdido es un acto estoico, algo que nos obliga a pensar en nuestro presente y futuro en simultáneo.

Dado todo lo que acontece, solo me queda dejarlos con esta frase:

Paga el precio del éxito para luego hacer lo que deseas.

Este es el momento de luchar por nuestros sueños como ciudadanos. Si no hacemos sacrificios el día de hoy, no tendremos la oportunidad de hacerlos el día de mañana.

Estamos en un estado de miedo, de pánico. Esa misma Resistencia por la que luchamos en nuestro proceso creativo se ha manifestado en el mundo real.

¿Cómo seguiremos trabajando si el espacio en que vivimos no nos permite siquiera pensar distinto? ¿Cuál es el sentido de lo que hacemos si no existe un bienestar, una calidad de vida?

En este momento, estoy con ustedes. Me hago más preguntas que las respuestas que pueda articular. Por eso hoy te invito a luchar, encontrar la forma de hacer que tu voz sea escuchada.

Antes de ser creativos, somos ciudadanos.

Paga el precio del éxito para luego hacer lo que deseas.

Seamos exitosos recuperando la democracia que nos pertenece como ciudadanos para luego hacer nuestro trabajo como creativos.


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Necesitas un Brain Trust: el secreto del proceso creativo de Pixar

Los creativos suelen ser muy solitarios en su trabajo. Pueden estar rodeados de personas, pero su oficio se hace de manera individual. Escribir, diseñar, editar un video, estas son actividades que las realiza una sola persona en sus fases iniciales. Y como el oficio requiere de esta individualidad, podemos pensar que sería más fácil que nuestro trabajo se realice a solas.

Cuando estamos a solas, nuestro trabajo florece. Nadie está a tu lado para criticarte. No tienes enfrentamientos de ideas. Haces lo que planteas sin la influencia de nadie. Pero esta utopía, esta noción de que el trabajo creativo es mejor en soledad puede ser una de las ideas más tóxicas que hay.

Aclaremos algo sencillo: todas las personas, lo quieran o no, son influenciadas por su entorno. Cada estímulo que consumes, afecta tu trabajo. La foto que le diste like en Instagram, el último video que viste en Youtube, la película que dejaste sin terminar antes de dormir. Si eres influenciado por tu entorno, tu trabajo no es tan solitario como piensas. Estás recibiendo ideas e inspiraciones de otras personas, lo quieras o no.

El escritor se encontrará en algún momento con la editorial o con sus lectores, que lo influencian a tomar decisiones. El director de cine se encontrará con el productor, el director de fotografía o el editor. El diseñador gráfico se encontrará con el redactor creativo y le dirá si su planteamiento se alinea al brief del cliente. Cuando asumimos que el proceso creativo es un regalo del que muchas personas son parte, entendemos que la colaboración es clave.

Nuestras energías creativas crecen cuando trabajamos en grupo. ¿Cuántas veces has estado paralizado en un problema, hasta que en una conversación te hacen cambiar tu marco de referencia? Compartir ideas y problemas con personas críticas que tienen conocimientos diferentes o superiores a los tuyos te puede lleva a caminos inesperados.

Pero ustedes ya saben esto. Lo complicado de encontrar un grupo correcto para rebotar ideas es que tengas las personas correctas y que hayan reglas claras para este ejercicio colaborativo.

En el caso de Pixar, tienen un grupo llamado el Brain Trust.

Este estudio de animación requiere un proceso que invite a la participación y la honestidad. El Brain Trust es un grupo de directores y guionistas respetados que se reúnen continuamente para hacer revisiones en la historia de sus películas para llevar el proyecto hacia adelante y brindar nuevas direcciones para el productor y el directo asignado. El Brain Trust no es un grupo que le obliga al director llevar una película en un camino particular, simplemente añade nuevas propuestas al planteamiento original del director. El Brain Trust no es superior al director de la película, es solo un grupo de consultoría creativa. Con esta actitud de camaradería, se lleva a cabo un tipo de honestidad llamado candor, que busca hablar de manera frontal en actitud y oratoria, sin ser negativo. Todo comentario debe añadir al planteamiento en vez de ser una opinión hostil. Es decir, el Brain Trust no dice las cosas de forma bonita, pero tampoco llega a un comentario destructivo. El Brain Trust no puede negar ideas, solo las puede apoyar las que considere o da sugerencias.

Los grupos creativos requieren una serie de reglas, como el caso del Brain Trust para que todos se sientan cómodos pertenecer. En estos grupos se discuten ideas que no están finalizadas, y es por ello que la estructura de cómo se discuten y se plantean debe ser orientado a brindarle bienestar a todo el grupo.

Un excelente grupo siempre tendrá buenas ideas.

Según los resultados de una investigación exhaustiva realizada por Google, no importa las personas que están en un grupo, sino las reglas y procesos claros que permiten compartir las ideas. Claro, si en tu grupo hay personas muy competentes en su disciplina, tendrán mejores resultados. Pero un grupo de personas inteligentes sin reglas claras de cómo se realiza el proceso colaborativo es energía creativa perdida.

Cuando hablamos de reglas y procesos nos suena a un manual inmenso con pasos a realizar, pero es más sencillo. Estas reglas y procesos se refieren a la estructura de las reuniones, cómo se empiezan las conversaciones, asegurar que todos los integrantes participen y que todos se estén escuchando sin responder negativamente.

Las reglas y procesos se realizan en referencia a la relación e interacción que hay entre los integrantes. Debe haber una dependencia en el grupo, una atmósfera de confianza para crear lo que algunos psicólogos llaman seguridad psicológica, que es uno de los factores más importantes en la efectividad del trabajo en grupo.

Lograr esta seguridad psicológica en un Brain Trust es un reto. Esto se puede dar con mayor facilidad en algunos lugares. Hay momentos en los que se crea un ambiente de hostilidad en el área de trabajo que impide esa confianza y seguridad entre el grupo. Ni siquiera se comportan como un trabajo en grupo, sino como componentes individuales. En estos espacios se valora el éxito individual en vez del éxito colectivo.

En estos casos, es mejor lograr acuerdos en el modo de trabajar y en las reuniones que se realicen. De esta manera, todos empiezan por la misma página y se empieza con una serie de reglas base en las que se puede desarrollar la confianza entre los diferentes integrantes del grupo.

Algunas recomendaciones, tanto de Pixar como de otras organizaciones, son:

  • Plussing: Siempre dar comentarios positivos ante una discusión.
  • Los sentimientos importan: Preguntarle a cada uno del grupo cómo se siente antes de empezar la discusión permite conectar a las personas a un nivel emocional. Se reconoce quiénes han pasado un mal día.
  • Todos hablan: todos tienen que hablar, no importa si les compete o no. Al preguntar sobre los sentimientos de cada uno, ya se está cumpliendo esta regla.
  • Qué les inspira: Lo que alguien vio en alguna parte puede iniciar una discusión creativa. Lo que nos rodea está llenos de estímulos que podemos utilizar en nuestro trabajo
  • En qué están trabajando: puede que algunas personas tengan un proyecto a un lado. Al preguntarles sobre el les das importancia
  • Cómo podemos ayudar: alguien puede que esté haciendo un trabajo de manera individual cuando alguien del grupo lo puede ayudar en esa actividad. Esta es una oportunidad de crear confianza y seguridad en el grupo.

Empieza a crear un Brain Trust donde todo se realiza a favor del grupo, se deja la negatividad se deja a un lado y hay confianza entre todos los participantes.

Si quieres conocer un poco más de Pixar, recomiendo leer Creativity Inc.


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