La Razón Por La Que Te Debes Montar en La Camionetica Cibernética

Tenía pensado publicar un artículo sobre la cultura del saber, pero esta madrugada cambié de parecer. No solo tengo pánico de publicar algo tan denso con pocos planteamientos originales que decir, sino hoy vi el potencial de aprender a utilizar la tecnología como herramienta de trabajo.

Estaba cansado y el sueño persistía después de dos semanas sin dormir bien. Llego a la casa para terminar de redactar un ensayo sobre la Ley RESORTE. No era complejo, ya que lo poco preciso del instrumento legal permite que interpretes varios artículos como desees. Saben, de la misma manera que hace CONATEL cuando multa un medio de comunicación por transmitir un mensaje ”que genera sozobra en la población ”.

Cuando empiezo a dedicarme a investigar un poco sobre distintas vertientes de opinión sobre la ley, se va la luz. No hallaba qué hacer. El cansancio y el tema del ensayo no me animaban.

Buscando una manera de solventar abrí Ulysses, un editor de texto, en mi teléfono donde estaba parte del ensayo que había empezado un par de días antes. No lo hice en la tablet porque no tenía pila. Así empecé haciendo parte de mi trabajo en el teléfono, esperando a que llegara la luz en mi casa.

La oscuridad duro más de cuatro horas. En ese tiempo estaba editando párrafo por párrafo. Trataba de recordar algunos elementos de la ley para agregar al ensayo. Así fue mientras el sueño me iba dominando hasta que me acosté a las 9. Coloqué un despertador de dos horas para estar alerta del momento que la electricidad se dignara a iluminar mi casa. Terminé durmiendo hasta las 3:30am, cuando me percaté que la luz del baño llegaba a mi cuarto. Había conectado el iPad para que se empezara a cargar apenas llegará la electricidad.

Me apresuré a chequear si el internet funcionaba, abrí Ulysses en mi iPad. Con la magia de guardar los documentos en la nube, continué redactando lo que había iniciado en mi teléfono. Peleando con el sueño y las ganas de dormir, terminé alrededor de las 6 que decidí desayunar para luego editar aquel ensayo apresurado.

Lo revisé, lo envíe a Word, lo guardé en Dropbox y lo guardé en un pen drive desde mi computadora.

Es decir, todo un ensayo fue realizado sin utilizar una computadora convencional.

Desde hace año y medio he procurado implementar sistemas que me permitan trabajar desde mi iPad, pero el día de hoy fue la prueba final. Quisiera que otras personas de mi edad se interesaran en usar las herramientas tecnológicas actuales para otra cosa que no sea ver Twitter, Youtube, Netflix, o un juego. Estas son computadoras que nos pueden facilitar la vida si tenemos la dedicación de aprender.

Hace dos años, no hubiese podido terminar con tanta rapidez y comodidad este ensayo. Hoy tuve una ventana al futuro, donde tendremos la posibilidad de trabajar desde cualquier dispositivo que tengamos a la mano. No se trata de una tendencia geek-hipster. Se trata que el uso de estas herramientas puede ser una ventaja competitiva en el futuro.

Y si esto es el futuro, quisiera que todos se montaran en la camioneta cibernética antes de que sea muy tarde.

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