Acepta la vida antes que suceda

Llevo varias semanas que no escribo.
Todo se resume en que 3er Año de la Comunicación Social en la Universidad Monteávila es el año ‘filtro’. Y en ese proceso, mayo es el mes más difícil. Como si no tuviese otra cosa que hacer, tengo el problema que pienso que lo puedo hacer todo. Agréguenle las dudas existenciales y preocupaciones a futuro. Soy una persona que se autocritica mucho. Cuando es de forma continua, terminó con más problemas que soluciones. Básicamente mi autoestima terminó en el suelo sin necesidad.

Una de las razones por las que me he dedicado a escribir es la claridad que obtienes. Cuando logras poner tus pensamientos en orden, hay una cierta paz interior. En este maratón de cosas de mayo, no he podido escribir. Entre mis preocupaciones terminé desorganizado, desmotivado y sin una verdadera respuesta a mis conflictos internos. O peor, perdí mi objetivo de vida.

En esa lucha personal, me di cuenta de varias ideas en el camino. Estas ideas son sencillas, visibles, claras, pero no son fáciles de ver cuando estamos en momentos de tensión y estrés. Las digo con sencillez, sin sobre pensarlas.

La primera idea general es que uno decide cuándo y cómo te afectan las cosas. Si reaccionas mal por todo, entonces reconsidera la forma que ves cada hecho. No te tomes todo tan personal. La verdad es que sobre pensar sin actuar solo termina en un espiral hasta que te frustras.

La segunda idea es que siempre habrán momentos difíciles. Todos tenemos conflictos y obstáculos, que no pueden ser comparados con los demás. Si te sientes mal y estás hablando con un amigo de eso, considera que esa persona también tiene las mismas inquietudes y preocupaciones por sus problemas personales. Y puede que esa persona tenga inquietudes y preocupaciones que no se anima a decirte.

Por último, hagas lo que hagas, es importante sentirte bien. Haz lo que te gusta sin afectar al otro. Las personas quieren a los otros por sus diferencias, por sus cualidades únicas e irrepetibles. Cuando hay algo que no te guste, cámbialo. Agarra el volante y controla tu vida de la manera que quieres. Unos minutos del día que te alegren son suficientes para darle un giro a esos días difíciles.

Puede que lo que escribo ahora no tenga sentido para mí en un mes. Puede que ni siquiera tenga sentido para tí. Pero en algún momento podrás leer esto con la misma inocencia que lo escribo y entenderás el sentimiento con que redactó este delirio en voz alta.

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