Shanghai Disneyland: Cambios de diseño

Cada parque temático tiene cualidades únicas. Por más similar que sean, tienen identidad propia. En el caso de Disney, todas tienen algo, desde el castillo hasta los colores, que los identifican. Puede ser Disneyland con su intimidad, Magic Kingdom con su fantasía, Tokyo Disneyland con su variedad, Disneyland Paris por sus colores que contrastan con aquel cielo gris europeo, Hong Kong Disneyland con su sencillez. Shanghai Disneyland puede ser reconocido por su grandeza, amplitud, y consistencia entre diferente espacios.

Desde hace un mes veo fotografías y vídeos de los afortunados de entrar al parque en su soft opening. Los vídeos me recuerdan a cintas familiares que he visto de Magic Kingdom en los setenta, donde habían pocas personas y todo luce grandioso. Para un parque temático, tener mucho espacio puede ser un gran riesgo porque no hay tanta concentración de tematización que permita involucrarte en la historia. A través del diseño se debe dar a creer la situación. El diseñador logra que a través de la manipulación de los colores y las figuras pueda dirigir la atención de los visitantes.

Shanghai Disneyland optó por hacer un diseño diferente al clásico Magic Kingdom, pero mantiene coherencia de ese blueprint que Walt Disney soñó para Disneyland en California. Era lo que llamaba el hub and spoke, donde la entrada llevaba al centro del parque y los visitantes tomaban la decisión de ir a un mundo de fantasías, de aventuras, del viejo oeste, o de un futuro lejano. Este es el mismo diseño que decidieron utilizar 60 años después.

Hablar de diseño de parques es un tema que nunca se agota, ya que tiene distintas disciplinas por las que se puede analizar. Se puede ver los colores, las figuras, la coherencia, el estilo, las rutas, la relación que tiene cada elemento con una historia macro. Dejando a un lado lo estético, se puede observar el aspecto operacional como el tráfico de personas, la ubicación de cada elemento, la capacidad por hora de las atracciones.

Siempre hay cambios necesarios, ya sea por una mejora a algo anterior o una propuesta creativa superior. Shanghai Disneyland es el primer parque en que se manipula el proyecto original de Walt Disney y le da un respiro creativo a los Imagineers. No son cambios pequeños; son transformaciones que forman parte de la identidad del parque. Algunos eran necesarios, como la inclusión de la cultura China en el parque. Disney aprendió con Disneyland Paris que algo pequeño puede resultar en una campaña en contra de la americanización o la alienación cultural. China se ha demostrado más receptiva en permitir nuevas culturas, pero no podemos dejar a un lado la geopolítica que hay en juego. Disney no es una compañía de entretenimiento, sino una institución cultural. Tanto así que Bob Iger, CEO de Disney, tuvo que reunirse repetidas veces con el Partido Comunista Chino. Y muchas de las diferencias en el diseño se deben a estas reuniones, donde se propuso evitar muchas de las atracciones ya existentes en Orlando y California.

El primer cambio que se observa es uno doloroso para los nostálgicos: no hay un tren que viaja alrededor del parque. Cada parque estilo Magic Kingdom ha tenido un tren porque Walt Disney tuvo una gran afición a ellos. Se la pasaba hablando y construyendo trenes miniatura con Ward Kimball, que fue culpable de la afición de Walt a estos como una forma de liberar el estrés que sufría en el estudio de animación. El tren simboliza viaje, aventura, dirigirse a lugares lejanos. Le da un dinamismo al parque. En Magic Kingdom, hay una sensación que genera el silbido del tren cruzando por el parque.

Puede que no haya un tren, pero la entrada del parque tiene un edificio bastante similar a las estaciones de trenes que se encuentran en la mayoría de los parques de Disney. Esto se debe a que usualmente esa estación del tren cumple la función de cubrir el castillo y toda la parte inicial del parque. Se da la sensación de que cuando cruces el túnel que pasa por debajo de la estación, serás transportado a un mundo mágico.

En Shanghai Disneyland, al entrar te encuentras con Mickey Avenue, que reemplaza al Main Street U.S.A. de otros parques. Este cambio tiene un aspecto político y otro artístico. El político se refiere a que la entrada a un pueblo nostálgico del inicio de siglo XX en Estados Unidos puede ser un shock cultural alienante. Aprendida la lección con Disneyland Paris, hay una sensibilidad sobre el imperialismo que algunos pueden considerar. El aspecto artístico se refiere a que en China puede que el aspecto nostálgico de Main Street U.S.A. no sea comprendido. No hay una verdadera asociación con lo que representa ese tipo de arquitectura, así que optaron por hacer algo diferente.

Mickey Avenue juega con la idea de ser el lugar donde los personajes clásicos de Disney se encuentran. Es como un Main Street con más colores, menos historia y un giro a la nostalgia. En lo personal, me parece una reinterpretación de Main Street, representando un lugar donde las personas pueden interactuar libremente con sus visitantes. Desde el punto de vista temático, tiene más sentido que estos personajes aparezcan en Mickey Avenue que en un pueblo del siglo XX. Me recuerdo que en mi última visita a Magic Kingdom, Stitch estaba en Main Street U.S.A. y casi me da un infarto. Acepto que Mickey esté en Main Street, pero Stitch u otro personaje moderno no pertenecen a ese lugar.

Gardens Of Imagination es el equivalente al hub del resto de los parque similares al Magic Kingdom, pero expandido. Tiene varios jardines dedicados a la tercera edad y contiene un par de carruseles con temas a la película Fantasia. También contiene imágenes del signo zodiacal chino representado con personajes de las películas de Disney. El espacio es bastante amplio y da una sensación de aventura antes de decidir hacia dónde ir.

En Shanghai Disneyland hay una inversión de posiciones entre entre Tomorrowland y lo que sería Adventureland, que se llama Adventure Isle. Este cambio de nombre parece ser un rebranding sin sentido, pero va más allá.

Adventure Isle representa la selva, lugares desconocidos, el descubrimiento de la naturaleza y los misterios que existen en las profundidades del mundo. Es aquí donde puedes viajar en parapente y viajar por el mundo, compartir aventuras con Tarzan, o enfrentarte con un reptil gigante. Juega un poco con la cultura tiki que invade a Adventureland en Disneyland o Magic Kingdom, pero no busca llamar la atención. La gran montaña me recuerda al planteamiento inicial de Western River Expedition, lo cual reafirma que las ideas nunca mueren. Todo tiene coherencia y es algo que me encanta de este lugar. Cada atracción tiene su razón de ser y está justificada dentro de la macrohistoria de Adventure Isle. Fue buena idea deshacerse de los piratas.

En Shanghai existe un nuevo lugar, llamado Treasure Cove, que extiende el mundo de los piratas a través del mundo creado a través de las películas. Este lugar no es solo un espacio para que habite el fuerte que esconde una de las mejores atracciones del parque, sino que expresa la vida de un pirata. Desde restaurantes que parecen cantinas y un show de acción, me encanta cómo lograron un espacio dedicado exclusivamente a las locuras de Jack Sparrow.

Piratas del Caribe en Shanghai Disneyland es la cúspide de las creaciones de Imagineering de los últimos años. Una ejecución de tecnología e historia que tiene coherencia siempre es la mejor fórmula para una experiencia que te coloca en el centro de la acción. No supera la atracción original de 1967; es un tributo a la atracción con la historia de las películas que lo han convertido en una propiedad intelectual invaluable para Disney.

Fantasyland siempre será el lugar consentido de Disney. Mantiene su encanto de fantasía y magia. En estilo, creo que sufrió cambios menos drásticos. La arquitectura es europea en su mayoría. Por el inmenso castillo, Fantasyland parece ser los jardines del Palacio de Versalles. Con el laberinto de Alicia, hay una transición perfecta entre el castillo y estos personajes.

Peter Pan’s Flight se puede considerar la mejor versión de esta atracción. Parece seguir las decisiones creativas de los arreglos realizados en Disneyland hace un año, pero aprovechando el espacio y la libertad de ampliar escenas.

El resto de las atracciones, a excepción de Seven Dwarfs Mine Train, me parece que sufrieron un golpe de recortes de presupuesto. Empezando con The Many Adventures of Winnie The Pooh, que decidieron hacer la misma versión de Orlando en vez de hacer algo más interesante como la versión de Tokyo. Luego está Voyage Of The Crystal Grotto, que prometía ser una de las atracciones más impresionantes del parque. Cuando la vi en video, no podía entender cómo una atracción que pudo ser increíble terminó siendo algo como Storybook Land Canal Boats. Hasta la última escena que presentaron en el pasado D23 quedó como una explosión de proyecciones que parecía más una cosa construida por Universal que Disney. Para ser el lugar consentido del parque, no entendí por qué tomar una decisión tan drástica para recortar el presupuesto.

Por último nos encontramos con Tomorrowland, el lugar más difícil de diseñar desde su concepción en 1955. Lograron un rediseño futurista, orientado a la parte de ciencia ficción sin ir all in como Tomorrowland en Magic Kingdom. No tratan de predecir el futuro, sino dar una versión distante de ella. El pilar que considero fundamental es la inclusión de TRON al parque, sustituyendo a Space Mountain. La atracción está cubierta por una estructura que cobra vida de noche, jugando con la imaginación para dar el toque de TRON en las afueras. De resto, Tomorrowland sufre de inconsistencias, algo que siempre ha ocurrido.

Buzz Lightyear Planet Rescue es una atracción rediseñada, basada en la atracción Buzz Lightyear Space Ranger Spin que se encuentra en Orlando. Cuando uno espera un rediseño, la idea es que haya una mejora significativa en cuanto a su predecesor. No puedo decir que es un completo salto atrás, pero Planet Rescue presenta una serie de problemas que no se ubicaban en Orlando.

En primer lugar, hay una carencia de elementos animados. Los Imagineers apostaron mucho en proyecciones cuando estas deben ser complementos, no la base de la atracción. Otro inconveniente es el drástico cambio del conjunto de colores utilizados. Tiene algo que no parece de Buzz Lightyear, sino de un lugar post apocalíptico.

De resto, Tomorrowland es uno de los espacios más interesantes, que recuerdan al diseño de Tommorrowland (la película) con sus espacios amplios y detalles minimalistas.

Shanghai Disneyland tiene tantos cambios positivos como negativos. Algunas decisiones fueron tomadas para mejorar ciertas áreas temáticas, expanderse basados en un tema, volver a pensar cómo concebir un diseño o rehacer un diseño para hacerlo más amigable a la nueva audiencia. Lo que podemos estar de acuerdo es que Disney logró algo que los hace líderes en la industria: hacer espacios hiperrealistas que sean universales y trasciendan todo tipo de lenguaje. La símbología de cada elemento sigue siendo el pilar en que se fundamentan las historias que desean contar o puedan ser contadas en un futuro.

Para ser un parque nuevo, tiene suficientes elementos para que tenga unidad e identidad propia. No se siente que ha sido hecho a medias, pero si se pueden observar elementos que no se realizaron a plenitud por los recortes de presupuesto. Pero cuando pensamos que el producto final costó unos 5.5 billones de dólares, la perspectiva cambia.

Ahora hay que ver qué proyectos están previstos para el futuro que mejoren la experiencia del parte.

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Un comentario en “Shanghai Disneyland: Cambios de diseño

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