En 500 Palabras | Cuestión de equilibrio

Me gusta intentar cosas diferentes en mi vida diaria.

Cambio las horas que duermo, cuándo me levanto, el tipo de actividades que hago en la mañana, el tiempo para una actividad. Lo hago para conocer cómo puedo ser más productivo y manejar mis energías.
Otras personas realizan lo mismo, así como otras dan por sentado sus actividades del día. Piensan que no pueden cambiar. No aceptan el día como una página en blanco.

La semana pasada fue un tiempo sabático, de reflexionar sobre la manera en que llevo el día desde enero. El plan era no planificar el día y llevar las cosas ¨como vayan viniendo¨. Al inicio me dio un poco de ansiedad porque siempre intento organizarme. Realizar el extremo de un hábito de varios meses me podía dar una nueva perspectiva sobre cómo me sentía con respecto al estrés. Desde que había terminado la universidad, seguía cansado, con ansiedad.

En mi tiempo sabático dormía más de lo normal, pasaba horas en Youtube si quería, no tenía que editar mis escritos en las tardes. Habían otras responsabilidades que atender, pero lo reduje al mínimo.

Descubrí el equilibrio entre la productividad que manejaba y el descanso. Olvidaba lo importante que es tomarse el tiempo para salir con amigos, ver películas, tomarse un tiempo para refrescar la mente. Tuve conversaciones con otras personas y conmigo mismo que no tenía en meses.

También celebré actividades habituales que hago sin tener conciencia de ello. Todos los días tenía un tiempo para caminar, hablar con otras personas. Organizaba el cuarto, leía durante 10 minutos y procuraba escribir. En la semana sabática no olvidaba cosas que son importantes para mí.

Al final de la semana, estaba feliz y descansado. Algo bueno estaba pasando. Tenía que cambiar mi actitud.

Todo es cuestión de equilibrio. Estaba esforzándome demasiado, sin tomarme un descanso. Olvidaba cosas que quería realizar por la idea de sentirme ¨productivo¨. Y en verdad, al negar estas cosas, estaba afectando mi productividad.

Balancear el trabajo, la familia, los amigos, la salud. Todos estos aspectos son importantes. Hay momentos que uno tiene mayor relevancia que otros. Dejar uno sin atender puede generar ansiedad. Evaluar ese sentimiento te ayuda a descubrir las razones.

En mi caso, logré descubrirlo con una semana sabática. Otros no necesitan una medida tan drástica, pero es bueno recordar que siempre puedes cambiar.

Todo es cuestión de equilibrio. Necesitas escoger qué es importante para tí.


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