En 500 Palabras | Hitch

Este fin de semana terminé de escuchar un podcast de nueve horas sobre los años de Alfred Hitchcock en Hollywood.

Mientras escuchaba sobre los últimos años de trabajo acerca de el maestro del suspenso, reflexionaba cómo el legado de una persona ocurre con obstáculos.

Luego del éxito de Psicosis en 1960, Hitchcock se mudaría de Paramount Pictures a Universal Studios buscando una productora que apreciara su trabajo. No esperaba que el estudio cohartara su vena creativa luego de los inconvenientes que tuvo con Tippi Hedren durante la filmación de Marnie(iTunes/Amazon) en 1964.

El hombre más poderoso de Hollywood perdió la motivación de hacer películas. Hitch no podría ni escoger su propio casting, como el caso de Torn Curtain(iTunes/Amazon) que trabajó con Paul Newman, un actor que despreciaba, y Julie Andrews. Con respecto a la actriz, Alfred comentaba que solo sabía cantar.

Debilitado por una salud afectada por el consumo excesivo de comida y brandy, Hitchcock no era el mismo que dirigía estrellas como Grace Kelly, Ingrid Bergman, Cary Grant y James Stewart. Tampoco se encontraba en compañía de colaboradores como Bernard Herrmann, Robert Burks y George Tomasini. Su compañera de vida, Alma Hitchcock, también estaba afectada por su edad.

El legado es el resultado final de un trabajo de vida, de una dedicación a llevar al límite los proyectos planteados. Con el legado, olvidamos los sufrimientos de la persona, todo el proceso para llegar a ello.

Cada día recuerdo que un paso hacia un proyecto es suficiente para sentirme exitoso. Cada paso va formando un camino que es el legado, el resultado final.

Toda persona busca tener un legado a través de sus acciones. Algo tan pequeño como cambiar la vida de una persona o marcar la historia del cine. La grandeza del legado depende de a quién va dirigido el mismo.

Algunos dejan un legado con un saldo negativo, pero siguen siendo aprendizajes. Es decir, a partir de ese legado se dejan de cometer errores.

El legado se transmite. Se comparte entre las futuras generaciones.

EL legado parece frívolo, personalista, egoísta. Es lo contrario. Quieres transmitir todos tus conocimientos y todo tu trabajo a un colectivo para que aprendan de ello.

Hitchcock dejó su legado a los estudiantes de cine.

¿A quién le dejarás el tuyo?


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