En 500 Palabras | Stranger Things

Me había tomado mucho tiempo para disfrutar una serie o una película. En muchos casos, intento justificar por qué quiero ver algo. Pienso que pierdo tiempo al ver algo de forma pasiva.  Hace dos semanas vi Stranger Things. Menos mal que me di el tiempo de ver esta serie. 

 El que no la ha visto, véala. No había visto algo tan ingenioso y diferente en mucho tiempo. Es una serie, pero no tiene el ritmo usual de una serie. Es como ver una película de 8 episodios. Y cada episodio vale la pena.

Esta serie ha cautivado a tantas personas porque logra entrelazar varias historias separadas de una manera que nunca puedes descansar. Los personajes tienen profundidad, son inteligentes, las cosas no pasan a su alrededor por un deus ex machina en ningún momento. Las intenciones y objetivos de las escenas son bastante claras.

Las actuaciones de todos es impecable. Hay un ensamble que pocas veces había visto. Los personajes están tan bien definidos que los actores pueden desarrollar las emociones a plenitud en vez de justificar una acción ilógica por falta de narrativa. Y no empecemos con las actuaciones de los niños. Me dio un alivio ver que la próxima generación de actores viene con un grupo inigualable, especialmente Millie Bobby Brown y Gaten Matarazzo.

Uno de los aspectos que me llama la atención de esta serie es que no es original. En realidad, es más como un zombie de miles de referencias de los 80 y un tributo evidente a Stephen King. Lo que hace esta serie tan poderosa es su autenticidad, cómo logra reinventar las convenciones del género y su estructura dramática, que hace que nos preocupemos por cada personaje de la serie.

Creo que no había estado tan entusiasmado por una serie en mucho tiempo. La veré otra vez, porque piezas como estas no se consumen sino que se degustan. Este es el E.T. de mi generación.

Para los que aspiran a ser creadores de historias, Stranger Things nos da una lección: la originalidad surge en la reinvención. Se crea algo nuevo a partir de las referencias. Sin referencias no existe un verdadero fondo. Antes las referencias del cine eran los libros. Ahora el cine se ha consolidado como arte de tal manera que logra un meta lenguaje a través de las referencias de cintas anteriores.


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