It’s a Small World: un proyecto de nueve meses

Hay una frase de Jeff McBride que la mantengo presente en mi día a día:

Una meta es un sueño con una fecha límite.

Esta frase da sentido a muchos proyectos personales y se expande hacia cualquier meta que quiero lograr.

Como estudiante, odio las fechas de entrega. Generan estrés, siempre terminas haciendo gran parte del trabajo a última hora y terminas desgastado. Pero dentro de todo, una fecha límite tiene sus beneficios.

Conocemos casos donde la creatividad alcanza su máximo nivel en momentos que tienen límites definidos. Una fecha de entrega tiene el potencial de mantenernos enfocado en la meta y desarrollarla a plenitud.

Veamos un caso que conozco a detalle y muchos de ustedes conocen el producto final.

Walt Disney tenía a sus Imagineers trabajando en tres atracciones para el New York World’s Fair de 1964. Las atracciones eran Carousel Of Progress para General Electric, Magic Skyway para Ford Motor Company y Great Moments with Mr. Lincoln para el Estado de Illinois. Las corporaciones y entidades que patrocinaban las atracciones pagaban todo el proceso de diseño y construcción, de tal manera que los Imagineers podían experimentar. Descubrieron nuevas tecnologías que utilizarían en otras atracciones. También Walt quería conocer si el tipo de atracciones que tenía en Disneyland serían buenas para la audiencia del otro lado de la costa, con gustos más sofisticados. Era 1964 y Walt Disney ya estaba buscando terrenos en Orlando y Miami para su proyecto en Florida.

Nueve meses antes de la inauguración de la feria, UNICEF y Pepsi se acercaron a los Imagineers para ver si existía la posibilidad de hacer una atracción sobre los niños del mundo. Walt Disney no dudó en aceptar la propuesta aunque los Imagineers estaban aterrados de la decisión. ¿Cómo iban a tener una atracción diseñada en menos de nueve meses?

Así fue cómo It’s a Small World empezó a ser diseñada.

Empezaron a ver qué decisiones tomar para simplificar el trabajo. La primera decisión fue que todos los personajes tendrían la misma cara de niño. No se cambiarían ninguna de las facciones, de tal manera que el diseño de Audio-Animatronics sería con un mismo molde. De segundo, decidieron que la escenografía sería minimalista y poco dimensional, utilizando solo figuras geométricas. Mary Blair sería la encargada de la escenografía. La tercera decisión en el diseño fue utilizar materiales sencillos, como papel machié, cartón y escarcha. Algunos elementos se reemplazarían cada cierto tiempo por la humedad producida por el agua en la que los botes se transportaban.

La siguiente decisión fue una que marcaría la historia de los compositores de la canción: se utilizaría la misma canción durante toda la atracción. Los hermanos Sherman, compositores del estudio, crearon una armonía que pudiese ser cantada en diferentes idiomas. Fue su canción It’s a Small World la que le dio el nombre definitivo al proyecto llamado originalmente Children of the World.

Finalizada la atracción, Walt Disney quería algo más. Como la atracción estaba al final de la feria, necesitaba algo que le llamara la atención a las personas. Es lo que los Imagineers llamarían un wienie, que es una estructura alta que atrae a las personas (como un castillo al final de una calle).

Walt había visto los pequeños modelos de hélices que Rolly Crump hacía en su tiempo libre en el estudio. Decidió que Crump diseñaría el wienie para la atracción. Así se creó la Torre de los Cuatro Vientos, una estructura que estaría frente a la atracción en Nueva York.

Nueve meses después, It’s a Small World abrió las puertas a los millones de visitantes de la feria. La atracción llegó a ser una de las mas visitadas de toda la duración de la feria, tomando en cuenta que era la menos visible de todas por estar al final.

Los Imagineers tenían nueve meses, los días estaban contados. Una fecha límite para un proyecto permite dirigir y concentrar tu atención en el trabajo que tienes que hacer. No hay tiempo para idealizar, solo puedes pensar en lo mejor que puedes hacer para esa fecha.

Los Imagineers lograron finalizar cuatro atracciones para el New York World’s Fair. Estaban usando todas sus energías para lograr estos proyectos antes de tiempo. Cuando tienes una fecha de entrega, dejas a un lado el perfeccionismo tóxico que puede destruir la creatividad.

Si Walt no hubiese aceptado ese contrato, no tendríamos It’s a Small World cincuenta años después en cinco parques alrededor del mundo.

Si no tienes alguien que te coloque una fecha límite, tu mismo la puedes colocar. Sean McCabe quería escribir un libro en un mes y logró hacerlo en dos semanas. De la misma manera, Gabriel García Marquez se encerró en un cuarto para terminar Cién Años de Soledad. Inclusive, dicen que las canciones más exitosas son las que se escriben poco tiempo antes de ser grabadas en el estudio. John F. Kennedy dijo que antes de finalizar la década de los sesenta quería un hombre en la luna y así fue.

Si te das una fecha límite, encontrarás una forma de programar tu tiempo y te dedicarás a lograrlo.

La meta es un sueño con una fecha límite.

Empieza a lograr ese sueño que tanto deseas.

Si It’s a Small World se diseñó en nueve meses, tú puedes lograr cualquier meta.


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