Controla tus notificaciones

Estás tomándote un café con un amigo que llevas siglos sin hablar. Se echan los cuentos de hace meses, personas que ven pasando por el lugar y uno que otro anécdota que despierta la nostalgia de ambos. En eso, suena una notificación de tú teléfono.

Pausas ese momento con tu amigo para ver qué es. Alguien le dio like a tu foto de Instagram. Paralizaste un momento grato por un like. Por más que intentes continuar la conversación, ya tu amigo también sacó el teléfono para revisar si alguien le envió un mensaje. Se perdió la mística. Ahora ambos tienen dividida su atención entre el mundo real y el mundo digital. Porque no hay nada más irresistible que ese sentido de urgencia que tienes cuando suena una notificación, robando tu atención por completo.

Lo más triste de esta historia es que este hecho ocurre todos los días y nos hemos acostumbrado a ello. Las notificaciones son una alerta constante de que te olvidaste de tu pobre teléfono ahogándose en tu bolsillo.

Algunos dirán qué contradictorio que yo sea tan adverso a la relación que tenemos con nuestra tecnología si vivo hablando de cómo uso mi iPhone e iPad para todo. La diferencia es que uso estas herramientas a favor de mi productividad en vez de utilizarlo como algo de consumo de entretenimiento.

Mientras más usamos la tecnología, necesitamos mayor conciencia de su uso y cómo ha afectado nuestra vida personal, desde nuestro consumo de contenido, relaciones personales y productividad.

Cuando instalamos la aplicación de una red social, lo primero que nos pide es aceptar que nos envíe notificaciones. ¿Por qué le decimos que sí? ¿Un like o que alguien te haya seguido va a cambiar el rumbo de tu vida?

Lo único que quiere esa red social es que la uses con más regularidad, te vuelvas adicto a ella y veas todas las publicidades que logran mercadear con tu información personal. El objetivo de las notificaciones de las redes sociales es generar ansiedad cuando no la estás usando. Eso es lo que te mantiene atado a tu teléfono.

Pero Rafael, ¿por qué preocuparse tanto por algo tan sencillo?

Me preocupo porque estos hábitos y rutinas que tenemos con el uso de la tecnología están afectando nuestra productividad, nuestra capacidad de concentrarnos y la manera en que nos comportamos en nuestro entorno social.

Piensa cuántas veces sacas tu teléfono por notificaciones inútiles como un correo electrónico, un juego que te recuerda que puedes comprar monedas o de alguien que te agregó en Facebook.

No tengo nada en contra de las notificaciones. Puede ser muy útiles si las utilizamos con responsabilidad. Mi invitación es empezar a usar las notificaciones para cosas importantes, no para lo urgente. Seamos proactivos hacia las notificaciones, no reactivos ante cualquier cosa que quiera llamar nuestra atención.

Uno de los mayores inconvenientes con esta dependencia a las notificaciones es que recorta nuestra capacidad de concentrarse. Nuestra atención se reduce. Necesitas estar constantemente estimulado para mantener tu atención. No lo digo yo, lo dicen profesores como Cal Newport, que no tiene ninguna red social y revisa su correo electrónico 20 minutos al día para concentrarse en su trabajo de investigación.

Considera toda la cantidad de correos que recibes que solo quieren llamar tu atención. Boletines, cupones de tiendas, información de una compañía, spam. Entre todo esto tienes que encontrar lo que es importante. Necesitamos lograr que nuestra mente deje de preocuparse por estar al tanto de todo.

Una notificación innecesaria en tu teléfono es un segundo que estás perdiendo de tu día. Es un segundo que te distraes. Y si ocurre a menudo, esos segundos se acumulan.

Un ejemplo de esto son las notificaciones de los correos electrónicos.

Te llegan boletines de tiendas, cupones, mensajes de familiares, información de la compañía, todo esto en un solo lugar. ¿Cómo diferencias la notificación de un cupón de la de un correo importante?

Cuando colocas notificaciones a tu correo, estás permitiendo que todo, lo importante y lo innecesario, llame tu atención. Es mejor si apagas esas notificaciones y acuerdas un horario específico del día en el que veas los correos.

Si es importante, no te va a llegar por correo, es probable que te llamen. Si realmente necesitan de tu atención en un tiempo y lugar específicos, esa persona buscará todas las formas para comunicarse contigo. Esto no aplica para los trabajos que involucran comunicaciones, pero no todos somos gerentes de relaciones públicas.

Lo mejor que puedes hacer es una pequeña auditoría de las notificaciones de tu teléfono. Quita las notificaciones que son innecesarias, como los juegos y las redes sociales. ¿Alguien te escribió un comentario? Le puedes responder cuando quieras, no tiene que ser urgente. No permitas que otra persona maneje tu tiempo.

El tiempo no es como el dinero. Si gastas el tiempo en cosas innecesarias, nunca regresará. Cada inversión de tu tiempo involucra una pérdida del mismo. Por eso es que el tiempo es tan sagrado. Usa tu tiempo para lo que es importante para ti.

¿Quieres encontrar calma en tu teléfono?

Empieza por apagar las notificaciones.


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