En 500 Palabras | Franz y Albert

La semana pasada estaba finalizando mis parciales del trimestre en la universidad. Esta semana sigo en clases, pero más calmado.

El viernes pasado para cerrar mi semana con algo que disfruto fui a ver Franz y Albert, una obra de teatro que juega con la idea de un maravilloso encuentro entre Franz Kafka y Albert Einstein. La obra presenta una dualidad, un choque de realidades, perspectivas de dos aficiones frente a un mismo cuestionamiento existencial.

Esa dualidad que observaba en la obra es parte de la lucha que se vive todos los días y la asocié con mi experiencia de la semana. ¿Será que me va bien en el parcial? ¿Estudio un poco más? ¿Cuando edito el artículo del viernes? Son pequeñas preguntas que nos acercan a los resultados que queremos tener como personas. Cada pregunta, cada cuestionamiento, presenta una inquietud por trascender más allá de la muerte.

En este mes de dar y recibir, este cuestionamiento forma parte de nosotros. Pensamos en las expectativas del próximo año, vemos proyectos que no hemos finalizado. Recargamos nuestra inspiración y buscamos una nueva perspectiva frente a lo que el mundo nos presenta.

Los cuestionamientos y las conversaciones que Kafka y Einstein escenificaban en la obra no eran más que un reflejo de esa dualidad que se nos presenta al pensar qué hacer con nuestra existencia.

Me viene a la mente una frase que Albert Einstein menciona en la obra y que resonó en la sala como el final de una pieza sinfónica:

Prefiero ser un optimista estúpido que un pesimista astuto.

Sea el proyecto o la duda que presentes en este momento, recuerda que eres mejor de lo que crees, que siempre hay oportunidades de mejora, que mañana será otro día. En la mitad de nuestros grandes conflictos es que crecemos como seres humanos.

Einstein diría con respecto a su teoría general de la relatividad que no es cuestión de tiempo, sino cuestión de perspectiva.

En este mes de dar y recibir, reflexiona. No lo temas a los cuestionamientos que te apabullan en estos días. Acéptalos, encuéntrate con ellos, invítalos a tomarse un café.

Puede que nunca se haya dado esa conversación convertida en juego teatral entre Franz y Albert, pero lo que nos presenta esa ficción es que estos personajes no reconocían su contribución al mundo en ese entonces.

Nadie comprende qué tanto podemos contribuir al mundo, pero eso no significa que nos podemos limitar.

Sé un optimista estúpido, cree en tu trabajo, y cambia el mundo.


¿Te gustó lo que leíste? Conviértete en Patreon.  

Suscríbete y compártelo con un amigo por Twitter, Facebook o correo. Ayuda a que otros puedan conocer el blog.

Me puedes seguir en Twitter e Instagram como RafaelGMagia. También me puedes enviar un correo a rafaelgmagia@gmail.com.  

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s