Domina el año con grandes objetivos y pequeños hábitos

El 2017 está con nosotros. Eso significa que el mundo te dio una nueva oportunidad para tomar las riendas de tu vida y lograr todo lo que quieras. Ya pensaste algunas resoluciones de fin de año, objetivos que quieres realizar o una idea general de tus planteamientos para el 2017.

Y así como hiciste todo eso, sabes que mucho de lo que pensaste no lo vas a lograr o lo olvidarás pasada las primeras semanas del año.

¿Por qué nos olvidamos de los proyectos, los objetivos y los sueños que queremos realizar todo el año?

Las resoluciones de fin de año son decepcionantes para muchas personas. Plantearse objetivos claros no es suficiente. Hay que buscar la manera de lograr esos objetivos a través de un plan.

La idea de pasar todo un año luchando por unos objetivos es agotador con tan solo pensarlo. Enfocarse en varias cosas a la vez es insostenible y ese es el primer punto de resistencia que tenemos en contra de nosotros.

Algunas de las razones por las cuales no seguimos nuestras resoluciones de fin de año son:

  • Objetivos con poca claridad: nuestra noción de objetivos para el año suelen ser muy generales. Cosas como bajar de peso o dedicar más tiempo al trabajo son ideas etéreas con poca sustancia para hacer acciones concretas. Los objetivos necesitan ser definidos por las acciones que vamos a hacer para lograrlos.
  • El objetivo es demasiado realista: si nuestro objetivo es sencillo, sin ambiciones y con un resultado sin contraste, no vemos ni siquiera la necesidad de lograrlo. Es preferible tener un objetivo irreal y no lograrlo que uno realista. Cuando tenemos objetivos muy realistas, es poco el esfuerzo que tenemos que realizar. Si tenemos objetivos irreales, tenemos que hacer una gran cantidad de acciones significativas para lograr así sea la mitad de ese objetivo.
  • No consideramos los obstáculos en el camino: definir un objetivo y no reconocer los obstáculos es como pensar en jugar futbol con un solo equipo. Cuando hacemos cambios, siempre hay una resistencia, una dificultad que se nos presenta. Cuando estamos en esa dificultad, es la mayor muestra de que estamos haciendo un cambio importante en nuestras vidas.
  • Tenemos demasiados objetivos: si tenemos demasiados objetivos, no lograremos ninguno. Imagina que tus objetivos son un rebaño de ovejas y se escapan del corral. Solo puedes perseguir una oveja a la vez para llevarla al corral. Así como puedes buscar solo una oveja, solo te puedes enfocar en un objetivo a la vez.
  • No verificamos nuestro progreso: necesitamos una manera de revisar si nuestros objetivos se están realizando. Cada tres meses podemos ver qué está funcionando y qué no. De esa manera corregimos y seguimos progresando hacia nuestros objetivos.
  • Falta un plan de acción: nos enfocamos tanto en el deseo del objetivo que no nos preguntamos qué vamos a hacer para lograrlo. Si no tenemos un plan de acción definido que nos impulse a mejorar cada día, es difícil empezar el progreso hacia un objetivo.

Una gran verdad detrás de todos estos inconvenientes es que son producto de nuestra obsesión occidental de ver resultados inmediatos que demuestren nuestro progreso. Sin embargo, hay cosas que no requieren solo un año para lograrlas. Hay que darnos cuenta que el desarrollo personal es progresivo, constante. Las personas exitosas ven cada día como una oportunidad para ser mejores y saben que en algún momento logran ciertos objetivos si tienen acciones y hábitos que los ayuden a realizarlos.

Para lograr un verdadero progreso hacia nuestros sueños tenemos que dejar algo en claro.

Los objetivos son para perdedores

Y no te sientas mal si en algún momento piensas solo en objetivos. Por Dios, si hasta yo soy un perdedor por creer en los objetivos. A lo que me refiero es que, aunque los objetivos son importantes, ellos no son el resultado final ni lo pueden ser. Para muchas cosas hay que dejar de pensar en objetivos y empezar a pensar en sistemas.

Esta idea no es mía, viene de Scott Adams, creador de la tira cómica Dilbert. Y tiene todo un capitulo dedicado a los objetivos vs los sistemas en su libro How To Fail At Everything And Still Win Big.

La idea general de la posición de Scott Adams con respecto a los objetivos tiene mucho sentido cuando quieres tener una mentalidad de progreso en todo momento. Scott Adams se refiere a que los objetivos son para perdedores porque un objetivo indica que no puede haber más progreso luego de obtener un cierto resultado. Cuando logramos un objetivo y luego no avanzamos más hacia nuestro desarrollo, tenemos la misma sensación de desmotivación e infelicidad que podíamos tener al inicio. Por ello es más importante tener un sistema que te permita hacer un progreso importante todos los días hacia ciertas cualidades y talentos que quieres desarrollar.

La diferencia entre objetivos y sistemas es que uno es continuo y cambiante, mientras que el otro es fijo y determinado. Un sistema lleva a lograr objetivos, no al revés. Por ello es que tenemos que revisar lo que queremos para el 2017 y tener un plan de acción claro y definido.

Si tenemos un sistema para lograr un progreso continuo en nuestra vida, tenlo por seguro que lograrás todos los objetivos que tengas en mente. Pero solo si tienes esos sistemas es que vas a lograr ese desarrollo permanente.

Los objetivos son para perdedores porque en muchos casos no hay un sistema que permita el logro de los mismos.

Este año vamos a cambiar eso.

Vamos a revisar cada una de las razones por la que se nos dificulta lograr nuestras resoluciones de fin de año y encontraremos la manera de contrarrestar estos problemas. Juntos vamos a trabajar por un cambio significativo en nuestras vidas.

Claridad en los objetivos

Habíamos comentado que hay objetivos que son muy generales, como bajar de peso, que no determinan una manera de lograrlos. No tenemos un verdadero camino para hacerlo. Bajar de peso lo puedes medir, pero es un objetivo que no tiene un verdadero beneficio. Uno puede bajar de peso pero comiendo de manera poco saludable. Un objetivo más positivo es el de mantenerte saludable al comer bien y estar fisicamente activo. Este objetivo tiene acciones más claras y puede mejorarse a largo plazo. El peso es un factor para medir nuestro logro, pero no puede ser el objetivo final.

¿Conoces las metas SMART? Es una manera de definir objetivos que realmente se puedan lograr. SMART plantea que los objetivos tienen que ser Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Obtenibles (Achievable), Realista (Realistic) y se debe realizar en un tiempo específico (Time Related). De esta manera, tienes un objetivo que te ayuda a encontrar maneras de lograrlo con mayor claridad.

La metodología SMART la utilicé el 2016 para mejorar esta página. Decidí que quería publicar al menos un artículo a la semana (específico). Lo iba a lograr escribiendo al menos 500 palabras diarias (medible). Si hacía al menos tres artículos a la semana, podía publicar el mejor(obtenible). Decidí publicar una vez a la semana primero para reconocer que podía hacerlo (realista). Este objetivo tenía que mantenerlo en el año (tiempo específico).

Con las metas SMART tienes mayor claridad para escoger tus objetivos. Te permite profundizar la manera de revisar si vas por buen camino y te estableces unos parámetros que debes seguir.

Realismo = objetivos promedio

Con las metas SMART, un elemento te exige ser realista en tus objetivos. Este elemento no lo puedes aceptar por completo. Si eres demasiado realista, terminas con objetivos promedio que no te dan suficiente espacio para crecer.

Necesitar objetivos que sean retadores, que te inviten a aspirar a más. Puedes tener un objetivo grande y ser realista en el plan de acción que vas a utilizar. Esta idea viene del libro The 10X Rule de Grant Cardone, donde afirma que para lograr grandes objetivos tienes que tomar acciones masivas.

Si me proponía a publicar un artículo al mes, no estaba retando mis capacidades. La idea de tener objetivos es superar obstáculos que te lleve a diez escalones superiores al que estabas antes. Cuando vi que podía escribir semanalmente, decidí tener la columna En 500 Palabras para forzarme a escribir más. Los grandes objetivos te obligan a hacer grandes acciones. Sin un objetivo complejo, dudo que hubiera tomado las acciones posibles para lograr mi objetivo.

Todos tus objetivos tienen más obstáculos de lo que imaginas

Si quieres asumir grandes objetivos, asumes mayor responsabilidad. En el mundo siempre habrán dificultades y tienes que sacar resultados positivos en todo momento. No existe una oportunidad ideal o un momento preciso para hacer tus proyectos, siempre habrán complicaciones de por medio. Cuando asumimos la responsabilidad de nuestras acciones, tienes mayores obstáculos. ¿Por qué? Porque asumes responsabilidades que otras personas olvidan. Esto no debe ser razón para ir hacia atrás, sino que debes asumirlos de la mejor manera posible.

Al considerar nuestros objetivos, pocas veces pensamos en los diferentes pasos necesarios para lograrlos. Tenemos el resultado final en nuestra mente, pero no el camino trazado para llegar hasta allá. Es mejor enfocarse en los pasos necesarios para lograr el objetivo que el resultado final.

Imaginemos un estudiante que quiere sacar mejores calificaciones en un examen. El se imagina cómo va a ser el examen, respondiendo cada pregunta con detalle, seguro de lo que hace. ¿Cuál es el problema de esto? Que el estudiante se planteó cómo va a hacer el examen pero nunca se planteó su método de estudio previo a la evaluación. El estudiante si no estudia, no puede responder el examen correctamente. Debe considerar sus hábitos de estudio, el repaso de sus apuntes de clases y sus estrategias de aprendizaje para cumplir su objetivo. Cuando vez todas las acciones previas al objetivo final es que logras tener claridad y mayores posibilidades de lograr tu objetivo. Esto no lo digo yo, lo afirma Richard Wiseman en su libro 59 Seconds, donde asegura que la visualización de situaciones es buena solo si observamos las acciones necesarias para lograr el objetivo en vez de el resultado final.

Queremos lograrlo todo

Uno de los mayores inconvenientes de las resoluciones de fin de año es la cantidad de objetivos, demasiadas promesas que luego olvidamos en el mes de enero.

Imagina que cada objetivo es una oveja. Puede que tengas todo un rebaño. Ahora imagina que alguien abrió la puerta de la cerca y todas se escapan. No puedes atrapar todas a la vez. Tienes que atraparlas una por una.

Así es con los objetivos, tenemos que lograrlos uno a la vez. Si intentamos lograrlos todos al mismo tiempo, gastamos nuestra energía y nunca lograremos ninguno de ellos.

Algunos afirman que podemos establecer 6 hábitos en cualquier momento dado. Escoge los objetivos que son más importantes para ti y considera un hábito diario que te puede acercar a ese objetivo. Existen apps como Streaks y Productive que pueden ayudarte a recordar esos hábitos. Con estos hábitos logras acumular esfuerzos y enfocarte más para obtener los resultados. Cuando logres tus objetivos, tendrás la motivación suficiente para lograr los objetivos que dejaste a un lado y podrás así lograrlos uno a la vez.

Hacer seguimiento de nuestros logros

Ya hemos hablado sobre hacerle seguimiento a nuestros logros. Si sigues la estructura de las metas SMART, tienes una forma de medir el proceso que llevas. Pero a veces saber cómo medirlo no es suficiente. Si nunca evaluas tus resultados, tendremos el mismo problema de no cumplir nuestros objetivos.

Para esto puedes tener dos opciones. La primera es mantener un cuaderno con todos los avances que has hecho con respecto a tus objetivos. Es como un diario de productividad donde estableces todos los avances que has realizado. Muchas personas utilizan esta metodología de forma diaria. Yo en mi diario todas las noches anoto las actividades que realicé durante el día para hacer seguimiento de mis avances hacia diferentes proyectos.

La segunda opción es una que he utilizado desde que escuché a CGP Grey hablar de ella. Ella está basada en el Weekly Review de Getting Things Done, pero a un nivel macro. La idea se trata de reflexionar sobre tus avances cada tres meses.

Por alguna razón las compañías miden sus logros cada tres meses. Un trimestre es un lapso suficiente para lograr algo pero es pequeño para determinar cuáles actividades puedes mejorar. En ese sentido, utilicé esta metodología durante el 2016 con resultados positivos. Es una manera de reflexionar sobre tus acciones y ver cuál es el camino que estás creando para tí.

Un plan de acción

El plan de acción no es más que pasos a seguir en forma macro luego de hacer una revisión sobre cómo has logrado tus objetivos o qué necesitas corregir para mejorar tus avances hacia ellos. Es una ruta, un camino preliminar que realizas antes de realizar un cambio drástico. Se descompone en pequeños hábitos que puedes corregir para acercarte a tus objetivos. Por ejemplo, este año tuve el objetivo de mantenerme en mayor contacto con mi círculo de amigos. Parece algo sencillo, pero quería mejorar mis relaciones sociales. Para ello decidí tener varias notificaciones para escribirle a mis amigos cada cierto tiempo. Esto me ha permitido estar en mayor contacto con personas que a veces pierdo contacto.

Un plan de acción te dirige hacia el objetivo de manera continua. Hay actividades que haces todos los días y otras ocurren cada cierto tiempo. El plan de acción te permite actuar en vez de pensar todo el tiempo qué vas a hacer para lograr tu objetivo.

Domina el año

Este es el año que puedes realizar los cambios que deseas. Te lo digo por experiencia que si te enfocas en pocos objetivos y estableces la manera de vencer los obstáculos, encontrarás grandes resultados. Las ideas mencionadas anteriormente son solo el inicio. Quiero que los leas con calma y consideres cómo las puedes utilizar en tu vida. Estas no son herramientas que he visto: son estrategias que he utilizado en mi vida personal y me han permitido acercarme a la persona ideal que quiero ser.

Empieza por pequeños hábitos. Poco a poco, ellos se irán acumulando hasta lograr el objetivo que deseas. Cada paso hacia adelante te acerca a la meta. Recuerda visualizar el camino y enfócate en pocos objetivos.

Yo sé que tú puedes. Aprovecha estas estrategias y utilízalas para convertir este año en el mejor de tu vida.


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