Objetivos Y Sistemas: Los Beneficios Y Vicios De Cada Uno

Nos encanta hablar de nuestros objetivos. Me encanta hablar de mis objetivos. Es algo concreto que lo lograste con sudor y lágrimas. Nos encanta hacer resoluciones de fin de año, establecer logros de la semana y otras maneras de establecer objetivos.

Los objetivos se convierten en nuestra guía para reconocer si estamos encaminados hacia el éxito o el fracaso. Si logramos nuestros objetivos, somos exitosos. Los objetivos no son más que avatares, una manera de demostrar tu convicción del esfuerzo que has hecho para un resultado particular. Un objetivo es un sueño con una fecha límite.

Y cuando logras el objetivo, ¿qué pasa después?

Y si no lo logras, ¿qué pasa después?

Y si tomas un camino hacia un nuevo objetivo, ¿qué pasa después?

Los objetivos se ven muy bien en tu curriculum, en el post de Instagram y en la historia sentimental del noticiero matutino. Claro, un objetivo es una historia que tiene inicio, nudo y fin. Pero la vida no es una historia que termina. La vida continua. Y ese es el problema de los objetivos, o la manera en que nuestra cultura los ha inculcado.

Luego de tener un objetivo y lograrlo, no existe otro gran escalón. Nos da una extraña depresión. Hay veces que logramos un objetivo que aparentemente deseamos mucho, pero nos sentimos vacíos luego de haberlo logrado. Pensaste que el logro te haría feliz, pero esa sensación solo dura un tiempo breve. Sin darte cuenta, pierdes toda la emoción, motivación y dedicación que le puedes tener a un objetivo.

He vivido esta sensación.

En 2015, empecé a tener un objetivo sencillo: publicar una vez a la semana en esta página. En ese entonces, era algo complicado. No tenía el hábito de escribir diariamente, siempre estaba sobre la semana ya que solo escribía un artículo a la semana y estaba aprendiendo a escribir artículos de mayor longitud. El resultado fueron tres artículos de los que me siento muy orgulloso, pero luego de eso, dejé de publicar con regularidad nuevamente. Ya lo había logrado, estaba desgastado y no sabía si podía continuar con el mismo ritmo de publicación. No fue hasta que estructuré un sistema para escribir que logré escribir con mayor regularidad, mejor edición y no se estaba cayendo el mundo cada semana que me tocaba publicar.

Algo similar le sucedió a Scott Adams, creador de la tira cómica Dilbert. En su libro, How to Fail at Everything and Still Win Big, menciona cómo su enfoque en un sistema lo ayudó a seguir trabajando aunque sufría de una condición médica muy extraña que le dificultaba dibujar. Cuando empezó a hacer un sistema que le permitía ser consistente en su trabajo es que vio progresivamente cómo lograba una carrera exitosa. En su libro expone por qué debemos enfocarnos menos en objetivos y más en sistemas que nos dirijan hacia un progreso continuo de nuestro trabajo.

La diferencia entre sistemas y objetivos

Por un momento, vamos a colocarnos nuestros trajes de cocineros. Tu objetivo es hacer una hamburguesa. Tienes todos los ingredientes en la mesa y debes empezar desde cero. Preparar la carne, la salsa, picar los ingredientes, tostar el pan. Te sientes muy bien haciendo tu hamburguesa. Luego la cocinas y queda como esperabas. Tiene algo crujiente, la salsa no tapa el sabor de la carne, los ingredientes complementan el sabor sin que todo se esté cayendo del pan.

Ok, ahora haz la siguiente hamburguesa.

Y la siguiente.

Y la siguiente.

¿Te acuerdas cómo colocaste la salsa? ¿Qué ingrediente colocaste primero, la cebolla o el tomate?¿Cuál fue la temperatura para tostar el pan?

Te enfocaste en el objetivo de hacer una hamburguesa y lo lograste. Pero no te enfocaste en hacer un sistema que te permitiera hacer varias hamburguesas con la misma calidad de la primera.

Y por eso es que una franquicia de McDonald’s tiene un costo inicial de un millón de dólares.

Ellos se encargan de construir el lugar, colocar los materiales, entregar los ingredientes, hacer los uniformes e instalar los electrodomésticos para la cocina.

Pero eso no es el verdadero valor de la franquicia de McDonald’s.

Tu compras una franquicia de McDonald’s porque te asegura que puedes tener un negocio exitoso y eso no incluye algo material.

Como parte de tu inversión de un millón de dólares, McDonald’s te entregará un manual con todos sus sistemas. La manera de preparar la hamburguesa, cómo preparar los ingredientes, cómo tratar al cliente en la caja. Está lleno del guión exacto que el empleado debe realizar cuando está en el Auto Mac. Explica minuciosamente las restricciones y normativas de higiene. Estos son los detalles, los pequeños secretos que hacen McDonald’s una de las compañías más reconocidas de comida rápida en el mundo.

La diferencia más básica entre sistemas y objetivos es que el primero es continuo y cambiante, mientras que el otro es fijo y determinado. El sistema es una manera de realizar una actividad consistentemente. En ese sistema, se perfeccionan los procesos para esa actividad. En esa progresión, las metas que usualmente fijamos se lograrán al mantener un sistema que sea continuo.

Claro, crear un sistema suena tedioso. Es más fácil decir que escribiré mi cortometraje cuando la musa llegue a decir que cada tres meses debo tener listo un guión. El sistema de finalizar un guión cada tres meses te ayudará a seguir trabajando y perfeccionar tu estilo, mientras que escribir cuando la musa te llegue no te asegura que el guión sea el mejor (porque no has mejorado en tu oficio de forma consistente). Puede que ese guión sea una porquería y pasarán meses, quizás años, para que la musa llegue otra vez para sentarte a escribir. Hay que evaluar los sistemas para progresar en nuestras capacidades. Un sistema te asegura el éxito a diferencia de tener objetivos. El sistema te obliga a enfocarte en la perfección de tus capacidades, no en el resultado. El que gana medallas olímpicas no es el que tiene como objetivo nadar solo para las Olimpiadas. El nadador que gana medallas es porque entrena todos los días, siguiendo un sistema para ser el mejor atleta posible (y, como resultado, ganar medallas) .

Mi sistema para escribir es sencillo: 500 palabras al día, edito por fases y tengo artículos publicarles meses antes de su día de publicación. Esto es un sistema porque me lleva al éxito de forma garantizada (publico todas las semanas, mejoro mi escritura y mantengo el hábito de escribir).

Los objetivos son el producto favorito de los noticieros matutinos. Parece que por arte de magia, alguien llegó a la cima. Pero, al igual que Scott Adams, probablemente ese objetivo se logró gracias a un sistema que tomó años. Los objetivos no se logran solos. Hay un proceso continuo, con una serie de acciones, que han sido predeterminadas y sistematizadas. Si fallas muchas veces en el sistema, cada fallo es una oportunidad de mejora. Eventualmente, el único resultado posible es el éxito.

Con los sistemas se deja a un lado el tema de la inspiración, la pasión, la musa que llega a susurrarte las ideas en el oído. El sistema involucra constancia de tu parte. Te convierte en un obrero, colocando ladrillo por ladrillo hasta que eventualmente termines de construir un edificio. Y al terminar un edificio, podrás hacer el siguiente. Como los sistemas también reducen el tiempo y esfuerzo de los proyectos, tendrás el chance de hacer otros proyectos que deseas.

Las objetivos pueden ser importantes, pero utiliza un sistema para lograrlo.

¿Has oído de los objetivos SMART? Hablé de ellos en un artículo anteriOr. Los objetivos SMART plantea que deben ser Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Obtenibles (Achievable), Realista (Realistic) y se debe realizar en un tiempo específico (Time Related). De esta manera, tienes un objetivo que te ayuda a encontrar maneras de lograrlo con mayor claridad. Este método para crear objetivos se basa en crea un sistema que eventualmente te llevara a lograr dicho objetivo.

Nadie de las personas más importantes del mundo han logrado un objetivo sin hacer nada antes. Ellos tienen sistemas incluidos que le obligan a tener nuevos proyectos.

Un objetivo puede ser atractivo, pero detrás de un gran objetivo existe un excelente sistema.


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