Amanece Todos Los Días Con Un Propósito En Mente

Todos los días nos ofrecen algo, una manera de pasar nuestro día de una manera diferente. Eso puede ser alguien que te pide un favor, una recomendación para algo e inclusive un proyecto que parece irresistible negarlo. Para una persona que no está preparada a enfrentar todas las posibles distracciones que podemos tener en el día, terminas creando un camino extraño e inconsistente que no tiene un objetivo claro.

Es más fácil ser reactivos ante lo que nos ocurre en el día que ser proactivos y realizar acciones definidas que nos acerquen a nuestros grandes objetivos. Es más fácil quedarse una hora más en la cama viendo televisión que usar esa hora para hacer ejercicio. Es una lucha que parece imposible no enfrentar a menos que cambiemos nuestra dirección o postura frente a cómo utilizamos nuestro tiempo.

Hay algo especial de buscar y darle significado a nuestras vidas. Con ello, comprendemos que día a día podemos trascender, dejar algo al mundo, aportar algo pequeño a la vida de otras personas. Cuando tenemos algo superior que conduce nuestras vidas, permite que tengamos mayor claridad al momento de tomar decisiones, asumir responsabilidades y comprender nuestros fracasos.

No es necesario que busques un significado superior de tu vida todo el tiempo. EL mismo proceso de encontrar ese valor en tu vida es algo que encuentras con el tiempo. pero si es importante decidir y disponer de un propósito que utilicemos por un tiempo. Si actuamos con propósito, podemos aclarar ese significado de nuestras vidas que orienta la manera que utilizamos nuestro tiempo y atención.

Un propósito es una razón de ser, un objetivo idealista que mueve tus acciones diarias. No tiene que ser algo concreto, sino algo que se uno de forma profunda a tus valores, tu misión y tu visión. En cierto sentido, el propósito es una brújula que te recuerda cuál es la mejor manera de utilizar tu día tanto en las cosas que requieren tu atención como del tiempo que utilices en cada una de ellas.

Cuando tenemos claro esa brújula, ese propósito que nos mueve día a día, podemos ser más productivos. ¿Por qué? Dice que para ser más creativos, tenemos que colocar límites para nuestro trabajo. Con el propósito tenemos algo que nos invita a rechazar otras actividades que no se alinean con lo que tenemos planteado. Ese propósito nos da la oportunidad de concentrarnos en lo que es más importante para nosotros. Como brújula, nos dirige hacia el camino que nos habíamos planteado porque es el que nos hará sentir felices y satisfechos con el trabajo que hacemos.

Proyectarnos hacia el futuro puede ser muy complejo. Los propósitos son los que nos permite concretar por un tiempo esa visión que tenemos a futuro. Y como toda brújula, es solo una herramienta para ubicarnos. Podemos utilizarla verbatim o no.

Habrá días que tendrás que reaccionar ante tu entorno. No podemos pensar que somos algo ajeno a nuestra realidad. Cosas pasan, cambios que alteran nuestro ideal del día. El propósito no controla tu día, solo te invita a seguir una dirección para que no te pierdas en los otros caminos.

Pero un propósito puede ser algo aún muy etéreo. Para el que no esté acostumbrado a vivir su día con propósito, parece algo que nos deja atados a algo. Esto lo pensamos porque al escoger un propósito, tenemos la excusa perfecta de rechazar una serie de actividades y hábitos que no son compatibles con ello. Y ese es el poder de tener un propósito. Es como una pequeña regla, una norma que te colocas para tomar mejores decisiones hacia cómo quieres utilizar tu tiempo.

Cómo logro mis propósitos

Uno de mis grandes propósitos que dirige mi vida es la idea de trabajar en un proceso creativo de manera constante. Esto involucra escribir, escoger temas, hacer teatro, pensar ideas para magia. Para lograr esto, necesito concentrarme y alimentarme de actividades que me ayuden a enfrentar esos procesos creativos. Ello involucra hacer ejercicio, leer bastante, ver cosas que me inspiren, analizar productos culturales, crear espacio para estas actividades. Como verán, estas actividades ocupan bastante tiempo y con ellas también realizo otro tipo de decisiones que me obligan a hacer cosas como:

  • Planificar mi día (hora por hora): cuando planifico mi día, es como hacer un pequeño mapa de las cosas que puedo hacer en el día. Esto me permite ajustar qué cosas no puedo hacer ese día y tengo que rodarlas para otro momento.
  • No veo televisión: Pierdo mucho tiempo viendo publicidad y contenido que, en realidad, no aporta nada a mi desarrollo personal. Prefiero planificar un día de ver series en Netflix, que lo puedo hacer cuando yo quiera y puedo escoger qué contenidos voy a ver en ese tiempo.
  • Me duermo temprano: Entre las 9pm y las 10pm, ya estoy en mi cama y a las 5:30 am intento despertarme. Esto me permite empezar el día con tranquilidad, dedicar las primeras horas a cosas importantes y desgastantes como leer, escribir, entre otros.
  • Tengo un sistema para manejar actividades habituales: desde hace dos años utilizo GTD y Omnifocus para manejar actividades muy pequeñas que son importantes para mi. Hay cosas como publicar un artículo todos los viernes, pero también existen allí acciones ridículas como recordar que tengo que afeitarme una vez a la semana.
  • Sistemas: Trato de tener sistemas para las cosas que no quiero desgastar mi memoria y energía mental. Una de ellas es colocar varias actividades en Omnifocus, pero también anoto sistemas para diferentes cosas. Tengo un sistema para escribir, un sistema para editar, un sistema para publicar artículos y un sistema para escoger la ropa que voy a usar en el día. Este último lo hago con una lista que tengo colocada en una cartelera en mi cuarto. Cuando pienso qué me voy a poner, veo el día de la semana y escojo una de las 3 opciones que aparecen allí.

Ahora, ¿cómo me acerco hacia mi propósito todos los días? Tengo hábitos dispuestos para que me permitan hacerlo. Ya que tengo unos sistemas para rechazar lo que no me acerca hacia mi propósito, tengo otros que me permiten lograrlo todos los días. Entre ellos están:

  • Leer durante diez minutos: La idea es hacer una meta pequeña que sabes que vas a lograr todos los días. La lectura es el ejercicio de la mente, y puedo pasar miles de palabras comentando todos los beneficios que he obtenido a través de la lectura. No solo me inspira, educa y entretiene, sino que aumenta mi energía mental, mi creatividad y mi salud.
  • Escribir 500 palabras diarias: este reto lo estoy haciendo en este momento. Al igual que leer diez minutos, es una meta corta que sé que puedo lograrlo. El objetivo de hacer estos objetivos pequeños es que te permiten un tiempo para que tu mente se disponga a hacer la actividad. Hay días que escribo miles de palabras, pero con tal que escriba al menos 500, siento que ya es un triunfo hacia mi propósito.
  • Hacer ejercicio: Por mucho tiempo negué mi salud física porque lo consideraba algo frívolo. Colocaba de excusa que estaba en la universidad y que las clases no me permitían tener una rutina de ejercicios. En el 2015 hice el entrenamiento llamado Insanity y me comprobé a mis mismo que si podía tener una rutina de ejercicios diaria que me ayudara a mantenerme saludable y cómodo con mi cuerpo. Actualmente llevo varias meses en un gimnasio que intento ir frecuentemente.
  • Tener una lista de lo que comí: Al igual que el ejercicio, encontraba mil maneras de colocarme excusas para no comer de manera saludable. Desde el 2015 uso una app llamada Lifesum que me permite anotar todos los alimentos ingeridos durante el día y mido las calorías de cada uno de ellos. De esta manera puedo saber qué alimentos tengo que limitar o si tuve un día en el que no opté por las mejores opciones.

Estos son solo algunos de los hábitos que he hecho durante los últimos años para llegar a ser la mejor persona posible. Todo esto no lo habría desarrollado sin tener un propósito en mente. Cuando tenemos un propósito tenemos una energía que nos mueve a hacer nuestros objetivos sin discutir mucho el caso.

Buscar un propósito y tener sistemas y hábitos que te permitan lograrlo todos los días es un proceso difícil, tortuoso y complejo, pero cuando lo desarrollas te permite ser más feliz porque estás realizando cosas que te llenan, que te ayudan a ser una mejor persona que el día de ayer. Quiero que tu también tengas la posibilidad de tener un propósito para que tengas un camino coherente y conciso en tu vida.

Existen muchas personas que viven su vida sin tomar en cuenta el camino y los pasos que tienen por delante. Un propósito te permite visualizar ese camino y tener un mapa que te permita llegar a el.

No se trata de ser un visionario, sino de recordar que tu vida es finita y que cada acción que hagas te permite alcanzar el éxito o no.


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