Tú Eres El Único Que Te Puede Hacer Más Feliz

Durante mucho tiempo, mi felicidad era determinada por los demás. Si me anunciaban malas noticias, todo el día sería un caos. Me molestaba cada momento que algo no ocurría como lo esperaba en mi mundo ideal. Inclusive, había momentos en que sobrepensaba una situación hasta deprimirme. Como en esos momentos de crisis solía sentirme solo y no había nadie para consolarme, era un ciclo interminable.

Es más fácil buscar excusas para no ser felices. Nuestra mente está diseñada para pensar en negativo. En cuestión de segundos uno piensa en los riesgos de una determinada decisión. Nos cuesta definir las oportunidades.

Si un doctor nos dice que padecemos una enfermedad con un 10% de probabilidades de mortalidad, nunca pensamos en el 90% de las personas que sí pudo sobrevivir. Pensamos en negativo por razones de instinto y supervivencia. Es la parte de nuestro cerebro que busca datos sospechosos, trata de buscar la manera más segura de obtener resultados. Pero esta mentalidad también es la que nos estanca. Limitamos nuestra posibilidad de ser felices.

Al igual que me pasaba a mí, muchas personas determinan su felicidad en base a elementos externos que son incontrolables. Si lo permitimos, estos elementos pueden afectar nuestra felicidad. Mi primera presentación como mago profesional ocurrió el día siguiente que falleció mi abuela paterna. El día que estaba esperando un correo importante lo recibí con la noticia de que no había sido aceptado en un curso de liderazgo.

La felicidad como estado mental se puede recuperar de diferentes maneras. Si no asumimos esto, estamos prohibiéndonos la posibilidad de ser felices cuando sea necesario.

La felicidad se compone de muchos factores. Entre ellos, la capacidad de aceptarnos como somos, reconocer nuestras fortalezas, tener una mentalidad de crecimiento, enfocarnos en nuestros proyectos y encontrar un balance entre las diferentes áreas de nuestra vida. A medida que esto ocurre, podemos lograr nuestra felicidad porque encontramos un sentido de trascendencia, una vocación, que es el vehículo principal de las acciones que realizamos.

Retomemos algunos aspectos.

La capacidad de aceptarnos

Esta no es fácil para nadie. Cuando tenemos la capacidad de aceptarnos y contarnos una historia positiva de nosotros, nuestra perspectiva individual cambia.

Somos la historia que contamos sobre nosotros mismos.

Sí, hay una historia que nos contamos siempre en nuestras cabeza. Puede ser una historia donde te consideras incapaz para algo y nunca lo vas a poder hacer.

Otra historia, más positiva, es considerar que no tienes la capacidad de hacer algo pero lo puedes aprender si es necesario para ti.

Estos dos ejemplos son dos aproximaciones totalmente diferentes a una situación. En uno, estás estancado. En el otro, tienes la posibilidad de crecer.

Este tipo de historias nos las contamos de manera inconsciente. Se reconocen con facilidad si sabemos hacerlo.

¿Te has considerado incapaz para algo?¿Has conseguido la forma de aprender una capacidad? Son cuestionamientos diferentes, pero definen el tipo de decisiones y caminos que tomamos. Somos los hábitos que tenemos. Si tenemos el hábito de contarnos historias que no contribuyan a nuestro crecimiento personal, nuestra mente se habituará a ellas y las aceptará como verdades.

Reconocer nuestras fortalezas

Tomar en cuenta tus fortalezas es parte vital de tu felicidad. Hay que reconocer que puedes mejorar constantemente. Nuestras fortalezas son los pilares fundamentales donde nos anclamos para sentir una comodidad ante los problemas que se presentan.

Otro aspecto significativo de las fortalezas es que nos recuerdan que podemos mejorar en lo que queremos. Probablemente una de tus fortalezas la adquiriste paso a paso en el transcurso del tiempo. Cuando vemos que tenemos un arsenal de fortalezas que hemos adquirido, vemos las posibilidades de adquirir nuevas capacidades. No se trata de mejorar las debilidades, sino de reafirmarnos con lo que somos bueno en ello.

A veces nos centramos solo en mejorar debilidades y dejamos a un lado las fortalezas a pesar de que las últimas son las capacidades significativas e importantes. Las personas exitosas y efectivas logran maximizar sus fortalezas y utilizan las debilidades a favor de ellos.

Siempre habrá debilidades. Si recalcas mucho en ellas, refuerzas una historia negativa de ti. Reconoce tus fortalezas y trabaja en tus debilidades cuando sea necesario. Y cuando tengas debilidades que sientas que puedas delegar, hazlo.

Mentalidad de crecimiento

Ligada a la idea de tener la capacidad de aceptarnos, una mentalidad de crecimiento nos ayuda a reconocer nuestro potencial. La mentalidad de crecimiento personal invita a tener conciencia de que podemos cambiar nuestro estilo de vida para dedicarnos a un aprendizaje constante.

El crecimiento personal de muchas personas suele finalizar con sus estudios académicos. A partir de allí nunca toman un libro, ni reconsideran sus hábitos, ni reinventan su vida. En el estancamiento perdemos nuestro verdadero potencial.

Una mentalidad de crecimiento obliga a un cambio constante, preguntándose cómo mejorar en diferentes áreas. Siempre busca maneras de mejorar en su trabajo, en su vida personal, sus finanzas, su estabilidad, entre otros. Comprendemos que todos los días tenemos la oportunidad de aprender y alcanzar nuestro máximo potencial.

La mentalidad de crecimiento solo se adquiere desde dentro. Cuando reconoces que tienes un potencial infinito para mejorar en diferentes aspectos de tu vida es que tendrás la disposición de hacer todo lo posible para lograr los cambios en tu estilo de vida.

Enfocarnos en nuestros proyectos

Es muy fácil pensar que el proyecto de otra persona es mejor que el tuyo. Siempre estás viendo lo que hace el otro en vez de preocuparte por ti. Cuando no nos enfocamos únicamente en nuestros proyectos, nace la duda sobre lo que estamos haciendo. Ese es el problema de tener una visión periférica, donde te comparas con los demás. Nos comparamos aunque el proyecto de las otras personas sea totalmente diferente y distante al nuestro.

Nadie realizó algo exitoso mientras veía el trabajo de los demás. Sí, podría inspirarse de ellos u observar sus novedades para competir, pero el enfoque debe estar en nuestro trabajo y cómo podemos aportar valor a partir de allí. Steve Jobs conocía las novedades de Xerox Parc y las implementó para los computadores de Apple, pero no se quedó solo viendo el proyecto de otros. Tenía que aportar una cualidad particular y única que solo sus ingenieros podían aportar. Así es como logró realizar en 1984 la primera Macintosh.

Tu felicidad depende de ti

Sí, hay cosas que definen tu felicidad. Sin embargo, la manera en que las enfrentas puede determinar si te afectan o no. Cuando empezamos a delimitar algunos elementos que pueden deteriorar nuestra felicidad, podemos tomar acciones con mayor facilidad. Los tres elementos que menciono son solo algunos por los que puedes empezar. A medida que los vas encontrando, centrarás nuevos elementos para que contribuyan a tu felicidad. Existen muchas maneras de obtener tu felicidad.

No esperes la felicidad de los otros. La felicidad empieza por ti.

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4 comentarios en “Tú Eres El Único Que Te Puede Hacer Más Feliz

  1. Nuestra mente no está diseñada para pensar en negativo. Aprendimos a ello, pero es responsabilidad nuestra cambiarlo. Ver por nosotros mismos. Me encantó. Estoy increíblemente de acuerdo que la felicidad depende únicamente de nosotros mismos, de nadie más. Muchos saludos!

    • ¡Muchas gracias! Con respecto al factor de la negatividad, las lecturas que he tomado afirman que el ser humano tiende a pensar en negativo. Es decir, tenemos un instinto de superviviencia que se ha visto afectado por nuestro entorno. Sin embargo, como bien dices, es nuestra responsabilidad cambiar esta actitud. Siempre habrá resistencia de pensar en lo negativo, pero cuando uno toma una actitud positiva o vinculada al estoicismo, despejamos esa reacción primitiva que suele invadirnos. Si disfrutas de estos artículos, no dudes de suscribirte a El Despacho Creativo.

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