Reencuentros

Tres meses después, me reencuentro otra vez con el teclado.

Los primeros tres meses de 2018 han sido el equivalente a seis meses de cualquier otro año. Es tanto lo que ha pasado y tan poco el tiempo de reacción que muchas cosas se quedaron en el camino. Entre ellas, sentarme a escribir.

No he dejado de teclear de vez en cuando, pero más que todo ha sido para mi diario personal y DisOutsider, mi nuevo blog en inglés. Ahh, se me olvidaba. Hay algo al final de tu carrera llamado tesis, que suele sacar más canas de lo que uno piensa.

Eso no es todo.

El primer mes del año fue muy difícil para mi familia ya que mi papá estuvo todo enero en la clínica por una fisura intestinal. Entre buscar medicamentos, balancear mi vida entre la universidad y la clínica, aprendiendo a vivir solo (solo un poco, la mayoría de las veces mi mamá se quedaba en la clínica) y tratando de seguir una vida normal, muchos platos se cayeron.

Sin embargo, uno debe continuar. Eso es lo que más he aprendido en estos años de escribir y presentar un trabajo en público; no importa cuantas veces te caigas, es quien se levanta el que logra persistir. La vida siempre se te cruzará en el camino. Los proyectos siempre tendrán cruces inesperados. La buena noticia es que aún, a pesar de todo, tienes la opción de seguir adelante o echarle la culpa al cosmos. ¿Cuál opción decidirás tú?

Muchas decisiones he tomado para seguir adelante. He aquí alguna de ellas:

  • Reactivar este blog: Este blog sigue siendo un pilar fundamental y quiero seguir adelante. Publicaré semanalmente cuando sea posible, pero no puedo asegurar un cronograma particular. Lo que sí pueden saber es que Patreon y este blog seguirá, dándoles mucho de lo que he aprendido en estos meses.
  • DisOutsider: ¿Todavía no has revisado DisOutsider? Shame on you. Al igual que este blog, ha estado paralizado por unos meses, pero pienso reactivarlo con reseñas de libros sobre Star Wars, al igual que análisis de noticias de Disney. Si te gusta una lectura en inglés, te invito a revisarlo en las próximas semanas.
  • Veremos en los próximos meses: El ritmo de publicación lo veré acorde de la frecuencia de las visitas a este newsletter. Por ahora, se ha mantenido consistente. Mi mayor enfoque de este blog ha sido reiterar y optimizar, es un aprendizaje constante en el que me he reencontrado de muchas maneras.
  • Balancear con trabajo: Actualmente tengo un trabajo que me limita la cantidad de tiempo que le puedo brindar al blog, siendo este un gran obstáculo en muchas oportunidades. Si están interesados en saber un poco del trabajo freelance que puedo hacer, respóndame a este correo. Si tengo suficiente trabajo en casa, podría así manejar mejor mi tiempo. 😄

Sí, puede que haya abandonado por tres meses, pero aquí estoy persistiendo. Espero que entiendan que el camino no es tan definido como pensamos.

Sigamos adelante y encontremos un nuevo camino juntos.

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Los Asesinos De La Creatividad

Para definir cómo somos más creativos en ciertas circunstancias, es mejor comprender qué elementos absorben esa energía que necesitamos. Cuando diagnosticamos estas cosas que no permiten que hagamos nuestro mejor trabajo, entonces estamos en la posición de evitar o prevenir estos problemas.

Todd Henry dedica un capitulo a lo que el llama los asesinos de la creatividad en su libro The Accidental Creative. En este capitulo se diagnostican lo que el considera los tres mayores enemigos de la creatividad en un proyecto individual o colectivo. Aunque no pretendo comentar en detalle todo el capitulo, profundicemos en estos tres asesinos de la creatividad.

Disonancia

Cuando tenemos un mensaje que toma caminos distintos, nuestra energía creativa se divide. Intentamos unir dos elementos que parecen ser totalmente diferentes. En muchos casos, el por qué de lo que hacemos no está vinculado a el qué estamos haciendo. Este es un caso común en los proyectos creativos que genera ruido y dificulta la creación.

Lo más importante de diagnosticar la disonancia es que si la atacamos en los inicios del proyecto, evitamos una catástrofe. Es en la solución de estas respuestas donde la creatividad logra un producto consistente. Sin embargo, hay casos en los que se dificulta ver el problema.

Para ver este problema con claridad al inicio de un proyecto creativo, lo mejor es tener unos límites claros para enmarcar nuestra creatividad. Al tener estos límites, tenemos una guía por la cual podemos empezar a solucionar los problemas. Curiosamente, el creativo no llega a su potencial cuando tiene todas las posibilidades, sino cuando sabe utilizar los recursos que tiene de forma correcta.

Estos límites que buscamos deben ser creados con objetivos claros, sin complejidades innecesarias y que busquen facilitar las decisiones. Los objetivos claros nos permitirá hacernos las preguntas correctas. Al reducir la complejidad podemos definir los obstáculos concretos. Mientras menos fricción tengamos, mejores decisiones tendremos hacia una solución creativa.

Miedo

Este sentimiento nos agobia durante nuestras vidas, pero en el trabajo creativo se hace latente todo el tiempo. Una decisión o proyecto puede definir el destino de nuestras carreras, o eso parece ser. Nos enfocamos tanto en los pequeños detalles que no vemos nuestra carrera de manera amplia. Esto nos lleva a dos temores que tenemos.

  • Miedo al éxito: este es el que muchos niega, pero afecta a muchos creativos intentando alcanzar su potencial. Es evidente que nos comparamos con nuestros proyectos anteriores. ¿Será que lo estoy haciendo mejor? En esa pregunta nos quedamos. La autocrítica empieza a ser tóxica y perdemos la flexibilidad que teníamos en los otros proyectos. Eventualmente hacemos un trabajo genérico, seguro y que no nos brinda ningún logro creativo.
  • Miedo al fracaso: este es el más conocido de todos. ¿Qué pensarán de mi? ¿Y si se torna en un desastre? El miedo al fracaso nos paraliza y justifica un perfeccionismo tóxico a largo plazo. Hay que pensar que un proyecto no define toda nuestra carrera. Es en el trabajo constante que logramos trabajos que nos complementan.

Escalada De Expectativas Y La Natural Inhibición De Compararse

De alguna manera, este elemento se vincula al miedo que tenemos. Es común que nuestros trabajos pasados sean punto de comparación para el trabajo que realizamos en el presente. Pero a veces nos comparamos con otras personas en vez de nosotros mismos, lo cual conlleva a una parálisis más tóxica que debemos enfrentar.

Está bien tener héroes que sean un punto de inspiración para nosotros, pero no podemos comparar nuestro trabajo con ellos. Primero, eres una persona diferente. Segundo, tus circunstancias cambiarán el tipo de trabajo que realices. Tercero, la solución no es hacer algo similar a tu héroe. Esa persona que admiras es original y debes buscar tu propia creatividad para hacer algo diferente.

Otro camino por el que nos comparamos es a partir de lo que podemos considerar como competencia. A pesar de que es importante tomar en cuenta el entorno, nuestros trabajos tienen que ser diferentes a la competencia. Y ninguna persona creativo hizo las cosas para superar a su competencia. Creamos proyectos para presentar nuestra visión sobre el mundo. Es allí donde deben estar todas tus energías.

Defiéndete de los asesinos de la creatividad

Al igual que muchos, yo he caído en uno de estos asesinos de la creatividad. Cuando me ocurre, lo siento de una manera muy visceral. Mis dedos se frenan al escribir, las ideas desaparecen y no veo un verdadero camino.

Diagnosticar estos asesinos de la creatividad te permite un marco para conversar estas situaciones con otras personas. Todos nos podemos vincular con estos asesinos.

La creatividad se trata de trabajar constantemente. Ubica estos inconvenientes que están en la creatividad y quítalos de tu camino.


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Deberías Tener Una Rutina En Las Mañanas

Son las 5:38 de la mañana mientras escribo esto. A las 4:30am sonó mi alarma para desayunar. Antes de sentarme a escribir, medité por unos 15 minutos. Luego de escribir, me dedico a leer. Al finalizar, ya estoy dispuesto para empezar a realizar las tareas que me exija el mundo exterior.

Hace un tiempo atrás, entendí el poder de tener una rutina en las mañanas. La rutina se basa en pequeñas actividades habituales que acumulan resultados en el tiempo. Parecen insignificantes, pero un día sin ellas y noto la diferencia.

La distracción es nuestro peor enemigo para la creatividad. Existe diferentes formas que nos distraemos. La más común es caer en las urgencias del día a día. Una diligencia, un trabajo, un pago, algo que tiene que hacerse pero podemos hacer en otro momento. Como personas creativas, hay que luchar contra esas distracciones. Nuestro trabajo involucra tiempo a solas, en nuestros pensamientos, viendo cómo demonios vamos a expresar nuestras ideas al mundo.

La Economía De La Atención

Cada actividad que necesitas tomar una decisión o pensar, te quita energía. Toda actividad que no es un hábito, te quita energía. Nuestra atención es uno de nuestros recursos más importantes y es el que más gastamos sin darnos cuenta. Te doy unos ejemplos cortos:

¿Te levantaste decidiendo qué ibas a comer? ¿Te levantaste pensando qué ropa te ibas a poner? ¿Empezaste a planificar tu día mientras te tomabas el café? En cada una de estas decisiones, perdiste energía mental.

Cada decisión que piensas, desgasta tu atención.

¿Por qué es tan importante proteger nuestra energía mental a estas horas de la mañana?Estas pequeñas decisiones también desgastan la disciplina que podemos tener para ciertas actividades que requieren bastante energía. Como creativos, la disciplina de hacer nuestro trabajo todos los días es el hábito más importante que tenemos.

Nuestra misión para proteger el trabajo creativo es reducir la resistencia, esa fricción que hay para empezar a realizar nuestro trabajo. A medida que sistematizamos más decisiones de nuestro día a día, mayor atención y energía tendremos para esas actividades que son importantes para nosotros.

Mi Rutina

La rutina de cada creativo es personal. Eso si, al ver las rutinas o rituales de varios creativos, vemos que existen muchos puntos en común. Por ejemplo, la mayoría de los escritores empiezan su oficio a tempranas horas de la mañana.

Como universitario, hay días que no puedo realizar mi rutina por completo. Para estos casos, coloco pequeñas dosis de mi rutina entre cada clase para aprovechar la energía que tengo en la mañana.

Mi rutina ideal en las mañanas luce algo así:

  • Me duermo el día anterior a las 9pm.
  • Me levanto a las 4:30am. Con 7 horas y media de sueño tengo un buen desempeño.
  • Preparo mi desayuno. No suelo ponerme muy creativo y tengo tres platos de los que escojo. Mientras preparo el café escojo uno de ellos y lo preparo.
  • Escribo en Day One algunas metas del día y cualquier idea que tenga en mi mente. La idea es reflexionar y hacer registro de mi día.
  • Medito al menos 10 minutos. Este hábito es reciente, pero me ha permitido iniciar fresco cada día y estar enfocado.
  • Escribir: Escribo al menos 500 palabras. A veces escribo para este blog. En otros casos, hago trabajo freelance o escribo en mi diario. La idea es mantener el hábito y soltar las palabras e ideas que vengan a mi cabeza. Puede ser un escrito que no he completado el día anterior, un tema que guardé en una lista de ideas para escribir o lo que llamo escritura libre, donde simplemente quiero expresar cualquier idea o sentimiento pase por mi mente.
  • Leer: 15 minutos al día es el mínimo que hago. Parece algo sencillo, pero transforma tu vida. Si lees 200 palabras por minuto, significa que estás leyendo 3000 palabras por día y 1000000 al año. Este hábito me ha permitido leer más de 40 libros al años por tres años seguidos. Muchas veces las personas intentan leer después del trabajo y no tienen la energía ni la concentración para hacerlo. SI lees en la mañana, te concentrarás con mayor facilidad.
  • Lumosity: este servicio de juegos para la mente me ha beneficiado en formas que no puedo explicar. Es ideal si quieres mejorar diferentes capacidades mentales.
  • Ejercicio: Los beneficios de ir a un gimnasio no son solo físicos. Con ejercicios de cardio y musculatura, estás ayudando a que tu mente se oxigene con mayor facilidad y aprenda a concentrarse. Intento mantener una rutina de al menos una hora de ejercicio al día. Depende de mi horario de la universidad, hago el ejercicio en las tardes.

Cuando Algo Está En El Medio De La Rutina

Es imposible hacer esta rutina a la perfección todos los días y tampoco es el objetivo. La idea es que puedas ser consistente y mantengas los hábitos. Hay algunas estrategias para mantenerlas si no se pueden realizar en la mañana, pero si no lo lograste, no se acaba el mundo.

Muchos de estos hábitos que he mencionado no toman más de 20 minutos excepto el ejercicio. Esto significa que puedo encontrar pequeños espacios en el día para realizarlos. Una estrategia que hago muy común es aprovechar el tiempo entre las clases de la universidad. También si estoy trabajando, los hago en el período de descanso.

Lo bueno de enfocarse en pequeñas metas de mis hábitos es que puedo hacerlas en pequeñas dosis cuando la vida está de por medio. Hay días buenos y días no tan buenos. Cuando encuentras los espacios en el día, te das cuenta que no hay excusas para preocuparse. Siempre hay un pequeño espacio para hacer estas actividades.

Empieza Con Algo Pequeño

Puede que al inicio, hacer una rutina matutina suene tedioso. Sin embargo, empieza adaptando otras rutinas para conocer qué funciona más para tí. Considera algunos hábitos que quieres incluir en tu vida, pero siempre se te dificulta. La idea de una rutina es que puedas hacer diferentes actividades que te beneficien. Empieza con algo pequeño y ve acumulando hábitos a medida que los puedas realizar.


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Necesitamos más hombres renacentistas

Estos son los pasos para ser exitoso según el colectivo:

  1. Especialízate.
  2. Enfócate.
  3. Termina la carrera.
  4. Quédate en una empresa y escala poco a poco.
  5. Concentra tu atención en un solo tema.

Estas ideas son recurrentes en nuestra sociedad actual.

Y sí, he hablado de alguna de ellas en algún momento.

Luego de la Revolución Industrial, tenemos una obsesión enfermiza con preparar a las personas para que sean competentes en una sola área de conocimiento. Caemos en un mundo multidisciplinario, cada disciplina con sus propias teorías, en vez de un mundo interdisciplinario, donde hay un proceso colaborativo entre las diferentes disciplinas.

Si te contrata una compañía, es probable que estés designado a hacer una actividad muy específica.

Si te graduas de bachiller, te exigen enfocarte en una sola carrera universitaria.

Si eres escritor, van a querer encasillarte en un solo género o tema.

Nos enfrascamos en una sola área por nuestra obsesión de iteración y optimización. Sabemos que si hacemos un trabajo bien, es probable que lo hagamos mejor cada vez que lo realicemos.

Esto es una trampa mortal para los seres creativos, que tenemos que estar saltando de un lugar a otro.

Si eres reconocido por hacer los mejores artículos del piso, es mejor que empieces a cambiar tu estilo. Si eres reconocido por hacer cortometrajes de terror, no está de más cambiar de género. Si eres ingeniero y eres reconocido por una actividad en específico, es hora de hacer un proyecto donde tengas que utilizar otra capacidad.

Pero no voy a hacer mi mejor trabajo. ¿No es ese el punto de especializarse?

Puede que la primera vez que hagas algo diferente sea terrible, pero al menos está dándote el permiso de aprender y encontrar retos diferentes.

Eres creativo y necesitamos más hombres renacentistas.

Supongo que has escuchado de Da Vinci. Si lees esto por internet, no vives como un cavernícola.

Sí, voy a hablar de Da Vinci el inventor, el matemático, el mago, el escultor, el arquitecto, el ingeniero, el literario, el astrónomo, el paleontólogo, el botánico, el escritor, el músico, el científico. Y sí, también era pintor.

Da Vinci experimentó cualquier área de ciencias y humanidades posibles. El era el hombre renacentista por excelencia. ¿Por qué no ser como el?

Probablemente Da Vinci no era el más competente en la lista de disciplinas mencionadas, pero lo intentó. Su mente estaba creando en diferentes áreas y esto lo colocaba por delante de su sociedad y el mundo. Da Vinci estaba dispuesto a sufrir en áreas que era completamente incompetente para ejercitar su mente y experimentar con su creatividad en diferentes áreas.

Creo que la gran diferencia entre Da Vinci y muchos de los creativos de hoy en día es que el famoso pintor experimentaba por diversión, por ser feliz, porque su meta de vida era la autorrealización y a partir de ella pensaba trascender.

El se daba la libertad de experimentar, de intentar las cosas por el gusto de aprenderlas.

En la era actual, parece que estamos limitados por un título universitario, un puesto de trabajo, por lo que fuimos reconocidos alguna vez. No somos personas, sino títulos. Somos médicos, abogados, músicos, profesores, entre otros. No se trata de cómo puede ayudar una persona, sino del modus operandi que utiliza para ello. Puede que alguien sea médico, pero tiene una excelente capacidad para pintar. O un abogado con capacidades de escribir una gran novela de misterio. ¿Cuál es el miedo de experimentar?

Te invito a que, por un momento, pienses en ese interés o talento que nunca te distes el permiso de experimentar. Deja que esa capacidad pueda crecer. Esa capacidad que has muteado en tu cabeza por tanto tiempo puede ser la semilla de algo inesperado. Olvida tu trabajo de 9 a 5 por un momento y piensa en tu trabajo como una sala de experimentación, una manera de encontrarte. A partir de esta mentalidad puedes contribuir algo grande al mundo.

Así como los renacentistas tenían una sed por descubrir, empecemos a hacer las cosas por el mero hecho de descubrir algo. Hagamos las cosas porque nos hacen felices, porque nos entretienen, por el simple hecho de aprender. Con ello no existen barreras entre ciencias y humanidades. La barrera está en cuánto puedes aprender del mundo durante tu vida.

Un reto interesante,¿cierto?

Probablemente por eso Da Vinci se dedicó a aprender tanto.

 


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Getting Things Done: Dos Años Después

En algún momento, nos encontramos en la necesidad de reorganizarnos. Ese fue mi caso en el 2015, cuando me di cuenta que tener todas las responsabilidades y fechas en mi mente no era lo más adecuado. Estaba al borde del abismo y necesitaba con urgencia una forma de organizarme.

En ese entonces, me empecé a organizar a partir del libro Getting Things Done de David Allen. Este sistema de organización me permitió llevar una vida más tranquila, con menos frustraciones. Lo más importante era que tenía una manera de decidir los proyectos y actividades que tenía que realizar. Con todo colocado en el sistema, mi RAM mental estaba depurado. Desde allí, tenía ideas más frescas y coherentes. Cuando sientes que tienes muchos elementos bajo control, aprendes a encontrar más opciones porque tienes la libertad de hacerlo.

Pero en este par de meses, mi sistema ha estado algo deficiente por mi culpa. No importa si tienes el mejor sistema del mundo, en algún momento hay que hacerle mantenimiento. Si no lo mantienes, empezará a trabajar en contra de ti. Es como olvidarte de llamar al jardinero para que corte la grama. En unos meses, tienes una selva alrededor de tu casa.

Algo similar tenía dentro de mi sistema GTD cuando empecé a ver qué estaba en Omnifocus, la aplicación que utilizo para mantener mi sistema. Me tocó asumir que serían varias semanas para que todo volviera a funcionar como debería. Si quería reorganizar mis proyectos, primero necesitaba recuperar el sistema que una vez tuve.

Cuando abrí Omnifocus, me encontré con proyectos a medias, proyectos que ni siquiera me acordaba y actividades que no tenían sentido. En GTD, cualquier actividad que requiera más de una acción es llamada proyecto. Estaba hundiendo el barco sin notarlo. Eran tantos los proyectos que había creado que el sistema no era sostenible para ninguna persona.

En GTD, se plantea que hay que hacer una revisión semanal (Weekly Review) para revisar el sistema, considerar los proyectos que vas a realizar a lo largo del tiempo. En ese proceso, lograr delegar actividades que no estás en la capacidad de hacer y eliminas proyectos que consideras que ya no son necesarios para tí.

Mi revisión semanal no la había realizado en meses, causando el primer error fatal para evitar el desastre que tenía en el sistema. Era momento de retomar ese hábito y revisar actividades que me había olvidado por completo.

Estaba empezando de nuevo. La cantidad de proyectos a medias, sin acciones coherentes, era abismal. Tenía que empezar a depurar las inconsistencias del sistema hasta hacerlo funcional nuevamente.

Aquí hubo algunos elementos que destruyeron mi sistema:

  1. Era más la cantidad de cosas que tenía en el sistema que los proyectos que podía realizar. Esto iba en contra de una de las frases importantes de David Allen: el hecho que puedes hacerlo todo no significa que lo debes hacer todo. Eliminé la mayoría de estas actividades incompletas. Mi pensamiento para hacer esto es que si necesito hacer un proyecto similar, aparecerá en mi inbox y lo procesaré cuando sea necesario.
  2. Todo parecía urgente en mi sistema porque la mayoría de los items tenía una fecha final. Cada vez que observaba Omnifocus, tenía una presión innecesaria. Por esta razón también me pude haber alejado del sistema. Muchas actividades que tenían fecha tope ahora se repiten periódicamente pero no requieren de una fecha urgente.
  3. Mi sistema terminó en el olvido. Ese fue mi mayor error. Cuando dejé de prestarle atención, era evidente que terminaría desorganizado. Como una casa, hay que limpiarla constantemente. Utilicé una app llamada Productive, cuyo objetivo es mantener el progreso de tus hábitos, un recordatorio para revisar Omnifocus todas las mañanas.
  4. No revisé las plantillas de mis proyectos. Con el uso de GTD, hay actividades que se repiten constantemente y los proyectos son muy similares. Cada artículo que escribo es un proyecto aparte, pero todos cumplen actividades muy similares, salvo algunos detalles. Muchas de estas plantillas no las había actualizado para los nuevos requerimientos y sistemas que utilizo para las diferentes actividades y es por ello que dejé de usarlas. Con la fricción de no poder usar las plantillas que ya tenía, había muchos proyectos que dejé de colocar en Omnifocus. Otro caso es que tenía actividades muy generales para tener de recordatorio. Pero el sistema GTD no es una manera de tener recordatorios. Aunque uno de sus objetivos es recordar lo que necesitas hacer, otro aspecto importante es ver el progreso de los diferentes proyectos a través del tiempo. Me dediqué una semana a rehacer varias de mis plantillas para poder hacerlas en mi iPad con Editorial y Omnifocus. En la primera app tengo varias plantillas que utilizan el formato TaskPaper y luego convierto esta plantilla para exportarla a Omnifocus. Si quieren conocer más de cómo utilizar plantillas en Omnifocus, la guía de David Sparks es ideal para ello.

Para seguir adelante y retomar el sistema que me había tomado años en mantener, debía atacar el problema desde la raíz. Para deshacerme de la selva que había cultivado tenía que simplificar mis herramientas para llegar al centro del problema.

Retomando Lo Analógico

Lo primero que hice para evitar complejidades fue regresa a lápiz y papel. Escribir siempre es algo que te ayuda a centrar tus ideas. Con un papel en frente, podía visualizar con más facilidad las diferentes actividades que tenía que evaluar, ubicando fácilmente aquellas responsabilidades que debía delegar.

Empecé a colocar algunos proyectos que quería finalizar antes de terminar el año. Para eso lo anoté en mi Field Notes, que siempre lo llevo a la mano. Con la mente fresca sobre los proyectos que podía realizar en el momento y planificando mi futuro con antelación, las actividades empezaron a tener sentido y significado.

Para algunos este hubiera sido el momento para saltar a Omnifocus, pero quería colocar un paso de por medio para visualizar con claridad lo que iba a realizar. Todo lo que había anotado en lápiz y papel lo pasé a Bear, la app donde deposito todos mis materiales de referencia, anotaciones e ideas. Algunos proyectos los extendí, aclarando cada actividad necesaria para realizarlos. Separé algunos hábitos que no eran necesarios colocarlos en Omnifocus sino en otra app como Streaks o Productive.

Cuando tenía claridad de las actividades y proyectos, empecé a eliminar sin miedo para reducir todo a su nivel más minimalista. Esto lo hice para luego ampliar los proyectos cuando fuera necesario. Esto incluía actividades que había colocado como urgentes, muchas de ellas editadas como actividades que se repetían periódicamente.

Luego de haber hecho esto, me dirigí hacia Omnifocus para reestructurar los proyectos y actividades que tenía allí. Estaba haciendo lo necesario de una revisión semanal. Con ello, empecé a retomar el sistema que una vez tuve.

Para los proyectos repetitivos, hice nuevas plantillas para cada una. Esto requiere bastante tiempo, porque al usar el formato TaskPaper básicamente estás haciendo un nivel básico de programación. No era solo cuestión de hacer la plantilla, sino ver que cada dato se reflejara correctamente al momento de exportarlo para Omnifocus.

Me ha tomado varias semanas para reordenar el desastre que tengo, pero ya he retomado la calma de tener un sistema funcional.

El Problema De Los Sistemas De Productividad

Mi sistema GTD ha regresado a su estado natural. Puede que desconozcas GTD u Omnifocus, pero todos tenemos algún tipo de sistema de productividad, sea más complejo o sencillo que el que he mencionado anteriormente.

Algunas personas persisten anotando tres actividades para hacer durante el día. Otros usan el conocido matriz de Eisenhower. Para algunos, colocar las actividades de la semana en un calendario digital es suficiente. Cada quien tiene un sistema distinto. Aunque yo utilice GTD, no aplico todos los detalles del sistema. También aplico otras estrategias fuera del sistema que me ayudan a mantener mi progreso.

Sea el sistema que utilices, nunca lo sobreestimes. El hecho que puedes arrojar toda tu vida en un sistema no significa que tu vida será automatizada por el mismo. Cuando tenemos un sistema eficiente, es muy común seguir aceptando responsabilidades y proyectos porque sentimos que al colocarlo en el sistema lo podemos hacer. Colocamos cualquier actividad que nos llega a la mente. Pero el hecho que lo puedas anotar todo no significa que puedas hacerlo todo. Tenemos las mismas 24 horas del día, ni más ni menos. No importa la estrategia que utilices para ahorrar tiempo y ser más efectivo, tenemos las mismas horas. Y aunque hagas las cosas en menor tiempo, tu energía sigue siendo la misma. No te satures de actividades sin necesidad. Recuerda que el descanso y ese tiempo libre es el resultado de la productividad. No se trata de hacer más cosas, se trata de reducir el tiempo de algunas para hacer las cosas que son significativas e importantes en nuestra vida.

El internet ha convertido la productividad y la organización en un fetiche. Existen miles de artículos que hablan del tema. Nos enfocamos tanto en estos sistemas que al final no estamos haciendo nada en nuestro trabajo, que debería ser el único objetivo para dichos sistemas. Cuando estás implementando cualquier sistema, es normal dedicar un largo período de tiempo para refinarlo. Luego que aprendemos a revisar el sistema, empezamos a confiar en el mismo y pensamos menos en ello.

Nuestro sistema de productividad debe ser tan complejo como lo necesitemos. Sea el uso de un calendario, una lista u otro método, no lo colapses sin necesidad. Como mencioné antes, yo utilizo diferentes estrategias acorde a lo que necesito, sin la necesidad de saturarme. Cuando empieza a ocurrir eso, también el resto de empieza a desorganizar. Debe estar en la justa medida. Ni más, ni menos.

Al reorganizar mi sistema, comprendí la razón de por qué empecé a utilizarlo en un principio. Con ello, me preparé para un siguiente paso para refinar mi organización. De igual manera, me preparé para una próxima etapa de transición.

Un sistema para organizarte parece inútil hasta que lo utilizas. Luego de sentir la libertad mental que te genera, no querrás dejar de utilizarlo. Un sistema te obliga a revisar cuáles son las metas que tienes para tu vida y saber que existe un horizonte más allá del día a día. Un sistema es para liberarte y darte cuenta que al organizarte tienes el potencial de desarrollar todos tus proyectos.

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¿Son necesarios los tiempos de preparación?

Daft Punk se toma su tiempo para trabajar en su siguiente album. A medida que transcurre su carrera, se han tomado más tiempo en publicar sus albums. En 1997 publicaron su primer album, Homework, en el 2000 publicaron Discovery, luego en 2005 publicaron Human After All. Ocho años después, en 2013, publicaron Random Access Memories. ¿Por qué ocho años para su siguiente album?

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Después del tour Alive en 2007, no estaban seguros de cuál sería el siguiente paso para los productores. Querían reinventarse con una propuesta que tuviera sentido. Se habían convertido en monstruos de su propio éxito. Gracias a Daft Punk, justo al movimiento French Touch, inició un movimiento de música electrónica que se desligaba a la estética de el dúo francés. El grupo no podía regresar a hacer música de la tendencia EDM. Su siguiente paso tomó un giro inesperado.

Fans de la película TRON de 1982, Daft Punk quedaron impresionados cuando le ofrecieron componer la banda sonora para TRON: Legacy. Los productores jamás pensaron en componer una banda sonora. Era un permiso único para experimentar. Todos los gastos serían costeados por el estudio, permitiendo que la mente de los robots empezara a volar.

El primer elemento que decidieron mantener es el uso de música instrumental para la banda sonora. Deseaban mezclar el estilo de música con el que normalmente estaban familiarizados junto a una orquesta; la música de los robots con un estilo más humano.

A pesar de que la película tiene una duración de dos horas, los productores franceses realizaron alrededor de 4 horas de material para la banda sonora. A Daft Punk le dieron el chance de experimentar y ellos tomaron esta oportunidad al máximo. Mientras tanto, también se estaban preparando para su siguiente album. Cuando Daft Punk se encontró con la posibilidad de trabajar con una orquesta y músicos en vivo, sabían cuál sería su norte.

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Apaga La Radio

Durante un par de meses he manejado la camioneta de mi papá porque choqué mi carro en una autopista. El carro sigue en el taller y se me complicaba el transporte luego de empezar las clases en la universidad.

Manejar esa camioneta tiene sus toques pintorescos. El aire acondicionado no funciona y la radio no le funciona el botón para el volumen. La mayoría de mis viajes los hago sin radio y con las ventanas abiertas para que entre algo de brisa. Con estas características, experimenté algo que llevas meses que no había ocurrido.

Aunque no lo haga muy seguido, me gusta apagar la radio de mi carro y quedarme en silencio. Sin música, ni locutores de radio, ni podcasts, ni audiolibros. El único sonido es el del motor y la calle. Lo que parece un silencio abismal, tiende a ser menos de lo que pensamos. En un par de minutos, la mente sube su volumen; surgen pensamientos, recuerdos, comentarios, que nunca oiría si dejara la radio encendida. Dejo que las ideas tomen su propio camino.

Para algunos, este ejercicio puede sonar ideal para un estado depresivo o triste. En mi caso, no lo asocio con ninguno de los anteriores. Cuando apago la radio, escucho mi mente. dejo que las ideas surjan y resuelvo problemas del día a día con facilidad. Me permite pensar mis acciones antes de hacerlas. Cuando me toca escribir un ensayo, ya tengo una idea que he trabajado en mi mente en vez de empezar en frío. En mi recorrido matutino a la universidad, hago un itinerario mental sobre la logística del día. Ese tiempo en el carro se convierte en una sala de planificación y estrategia.

El carro no es el único lugar para hacer un ejercicio de este tipo. Les seré sincero: cuando me senté a escribir esto, no tenía la menor idea del tema. Así que apliqué una estrategia similar a la de apagar la radio: me dediqué a colorear en mi iPad por unos minutos. Sin música, ni podcasts, ni audiolibros. La idea empezó a concretarse, dejé de colorear y empecé a hacer el primer borrador de este artículo.

Cuando estamos agobiados de tantas actividades, solemos pensar y actuar al mismo tiempo. Es decir, no nos preparamos con antelación para las responsabilidades del día. Está bien querer mantenerse presente. Desde que medito, soy el primero en defender la idea de mantener nuestra mente en la actividad que estamos realizando en el momento. Sin embargo, hay actividades mecánicas en las que podemos aprovechar para planificar nuestro futuro. Hablo de futuro en minúscula. Si tan solo pensamos el día antes sobre nuestras actividades para prevenir frustraciones, nuestra mente se dirige hacia objetivos concretos.

Pensar con antelación nos puede ayudar a trabajar con fluidez. Si permitimos que el inconsciente trabaje a nuestro favor, podemos tener mejores ideas y resultados en nuestras actividades. En este sentido, estamos siendo creativos porque resolvemos pequeñas situaciones del día a día.

Para que podamos pensar, hay que acostumbrarnos un poco a sentirnos aburridos. Todos hemos estado en una cola para pagar, tomamos el teléfono y jugamos algo. Soy de los primeros que se aburre en una cola y resisto la idea de distraerme con el teléfono. Nuestra mente pide estímulos inmediatos porque lo hemos acostumbrado de esta manera. Si dejas que esa urgencia desaparezca, verás cómo la mente empieza a plantear diferentes ideas.

Y no solo sirve para prepararnos. También es necesario para reflexionar, comprender lo que nos está sucediendo y cómo podemos mejorar en un momento dado.

La próxima vez que estés en tu carro, apaga la radio. Deja que tu mente viaje por unos minutos. Puede que sea el ejercicio menos interesante que habrás escuchado, pero hay que aprender a aburrirnos. Acepta el silencio. Espera unos minutos para que escuches una voz que llevas mucho tiempo sin escuchar: tu mente.


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Olvídate Del Balance

Todos aspiramos a tener balance en nuestras vidas. Cuando pensamos en el balance, consideramos en tener tiempo para todo en cualquier momento. En nuestro día a día, darnos un espacio para cada área que queremos manejar.

Esta mentira nos la creemos y la buscamos a pesar de que es imposible. Nunca tendremos un balance perfecto. Empecemos por el hecho que de lunes a viernes dedicas un tercio de tu día al trabajo. Desde ese instante, ya no tenemos balance. Mientras sigas intentando enfocar tu atención hacia diferentes focos, terminarás exhausto. Estás forzando un tipo de multitasking que solo te dejará más cansado que antes y con más frustraciones para buscar esa idea de balance.

Es bueno enfocarse en una sola cosa a la vez porque es lo que tu mente puede hacer mejor. Los días más productivos son los que concentras tu atención a una sola cosa. No me refiero solo al trabajo, sino a cualquier área de tu vida. Recordamos más los momentos familiares en los que estuvimos sin distracciones de ningún tipo. Disfrutamos compartir con nuestros amigos cuando estamos presentes en ese momento, sin preocuparnos por algo externo. En ese momento, tu atención estaba en disfrutar el compartir con tus amigos y familiares.

El gran reto de escoger una prioridad a la vez es procurar que nada se destruya de un día al otro. La dificultad está cuando nos centramos mucho en una sola área. Todos conocemos a la persona que trabaja demasiado, pero no se preocupa por su familia. También conocemos al que se enfoca solo en su familia, pero no es eficiente en su trabajo. O el que está muy preocupado por su salud, pero olvida el resto de las áreas de su vida. El error en cada uno de estos ejemplos es que estas personas se quedaron estancadas en una sola área de sus vidas, en vez de tener la capacidad de eventualmente cambiar su foco para atender las otras áreas.

Para tener la capacidad de cambiar nuestro foco de atención, debemos organizarnos de alguna manera. Esta organización implica conocer lo que queremos lograr y establecer sistemas que nos permitan tomar las decisiones mucho antes de que tengan que ser tomadas. Todo esto lo tienes que basar en tus propios valores y principios, que son los que te ayudarán a mantener tu integridad personal en estas decisiones. Cada opción es diferente para cada persona y por eso debes estar muy claro de cuáles son tus intereses.

Con una vida organizada, tenemos la ilusión del control. Despejas tu mente para hacer el trabajo que es importante. Luego de organizar y tener respuestas a nuestras preguntas internas, logramos la seguridad y control necesario para ello. Seguiremos tomando riesgos, pero asumimos las consecuencias de los mismos.

Cada quién se organiza como es mejor para sí. Nuestros hábitos y rutinas definen la persona que queremos ser. Tenemos una responsabilidad de saber escoger estas actividades que no ocurren por chance, sino por decisiones que tomamos en algún momento de nuestras vidas. Lo importante es que la organización sea para dirigirte hacia lo que quieres ser en vez de conformarte con tu situación actual.

Aprende a decir que no

Es necesario saber cuáles oportunidades aceptaremos. Cuando aprendemos a escoger las decisiones que aceptamos, empezamos a adquirir prioridades. En este caso, una lista de cosas que dejarás de hacer puede ser ideal. También una lista donde defines las oportunidades que podrías aceptar, al igual que las razones por las cuáles aceptarías. Las razones pueden ser formuladas como preguntas, para conocer si estos proyectos y oportunidades se ajustan a tus valores, principios y necesidades actuales.

Cuando empieces a negar compromisos, tendrás tu atención sin división. Cada oportunidad y evento que aceptes, lo disfrutarás porque sabes que estás participando sin haber tomado una decisión en automático. Al saber a qué le dirás que si, liberas tu RAM mental durante la toma de decisiones.

Al igual que los compromisos, hay decisiones que podemos tomar antes para luego liberarnos del tiempo que requieren algo tan sencillo como saber lo que vas a comer durante la semana quita una frustración en el camino. Cada decisión que tomas regularmente reduce tu energía mental. Cuando logres automatizar y tomar decisiones en conjunto para luego liberarte de ellas, tendrás la disposición y el tiempo para otras actividades. Esto lo evalúas en base a tus valores, principios y objetivos.

Conocer estos aspectos involucra una introspección, donde debemos reconocer nuestra integridad personal. Hay que hacer las grandes preguntas para luego responder las pequeñas. ¿Por qué hago lo que hago? ¿Cómo mi trabajo influencia al mundo? ¿Estoy ayudando a los demás? ¿Qué valores me representan? Las preguntas parecen etéreas, pero le dan mayor sentido a nuestras vidas. Al comprender sus respuestas a cabalidad, empezamos a definir los modos prácticos en los que vamos a vivir.

Encontrar un balance es complejo. Podemos lograrlo, pero no de la manera en que usualmente lo pensamos. Tenemos que aceptar que siempre habrá giros inesperados que cambiarán nuestra vida.

Para este proceso es necesario vivir nuestro presente; entender que el futuro se construye a partir de lo que hacemos en este preciso momento.

Los hábitos y rutinas que hacemos en este momento dicen mucho de nuestra proyección a seis meses. Inclusive, nos dice mucho de nuestra proyección en los próximos 5 años de nuestra vida.

Al vivir el presente, tomamos el control de los cambios. Los enfrentamos a pesar de las dificultades. Si solo pensamos en el futuro, fallamos al ubicar los cambios que debemos hacer hacia ese ideal.

Para vivir el presente, debemos balancear la orientación de nuestra vida. Hay que comprender que la vida tiene ciclos, en los que este balance se orientará a un área de nuestra vida. No es un tren dando vueltas, sino una montaña rusa donde todo se acelera de un momento al otro.

Hay que estar preparados para evaluar nuestras prioridades.

Los Cuatro Pilares: Salud, Familia, Amigos, Trabajo

James Clear divide nuestra vida en estos cuatro pilares. Cada uno representa prioridades que son importantes para cualquier persona. Cualquier persona quiere mantener en orden estos pilares.

La mala noticia es que en los diferentes ciclos de vida, tendrás que eliminar al menos uno de los cuatro pilares. A medida que los eventos transcurren, nuestras prioridades cambian.

Nunca ocurrirá un balance equivalente para los cuatro pilares. Nuestra atención no puede permanecer dividida equitativamente.

Salud, Familia, Amigos y Trabajo.

Eliminar uno de estos pilares suena difícil, pero probablemente ya lo hiciste. Inclusive, a veces haz eliminado dos. Esto se debe a que para ser exitoso tenemos que centrar nuestra atención. Pero recuerda, esto es solo por un ciclo de nuestras vidas. La idea es reducir nuestras prioridades por un período de tiempo en función a una meta u objetivo.

Puede que por atender un familiar durante un problema de salud no deje que te concentres durante tu trabajo, pero es un sacrificio que vale la pena durante ese momento. Si estás por entregar un trabajo académico, puede que te olvides un rato de tu familia y amigos para terminar el proyecto. La concepción de los cuatro pilares de James Clear no es tan drástica como parece al inicio. Sin darnos cuenta, hemos eliminado pilares en alguna temporada de nuestra vidas. Parece polarizante, pero nos coloca contra la pared para saber cómo administraremos nuestro tiempo y energía. Cada área nos desgasta. Hay que balancearlas por períodos de tiempo para que no se destruyan.

¿Viste la película Inside Out? Puede que te acuerdas de las islas que representaban diferentes áreas de la vida de Riley. Cada una correspondía a un área del que estamos hablando. Cuando Alegría y Tristeza se pierden, se desaparece el balance y se destruyen las diferentes islas que no son atendidas. Algo similar ocurre cuando no atendemos las áreas que son importantes para nosotros.

De las áreas que hemos hablado, ninguna se puede delegar. No le puedes pedir a nadie que haga ejercicio por tí o que termine un proyecto mientras estás descansando. Sin embargo, hay pequeñas actividades que se pueden automatizar para despejarnos de algunas responsabilidades. A medida que puedas automatizar diferentes áreas, tienes mayor energía mental para atender los cuatro pilares.

Muchos temen en hacer estas decisiones aunque ellas nos permiten desarrollarnos como personas en nuestro futuro. No son decisiones fáciles. Automatizar y conocer qué responsabilidades omitir requiere tiempo. Pero esa energía y tiempo que logres ahorrar te permitirá vislumbrar un mejor futuro.

Existe El Balance Por Temporadas, No Todo A La Vez

Nuestro balance no permite la atención dividida. De esta manera, no seguimos adelante en ninguna área de nuestras vidas. Hay que encontrar estabilidad para tener la seguridad de continuar hacia lo que queremos. Esto requiere acercar nuestra vida a nuestros valores, creencias y principios para mantener nuestra integridad personal. Cada decisión debe ser tomada a partir de estos parámetros para luego sentirnos plenos. James Clear presenta cuatro pilares en los que debemos tomar decisiones específicas para lograr los proyectos que queremos.

El balance es por temporadas, para tener un breve estado de estabilidad. No busca controlar, sino establecer tus prioridades hacia tus metas. Nuestra vida es cambiante, tiene etapas y nos sorprende todos los días. Mientras tengamos estabilidad en pequeños períodos de nuestra vida, nuestra mente estará despejada para los grandes logros que nos permiten trascender.

 

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Tú Optas Por Ser Exitoso

Vivimos en una sociedad que repite la palabra éxito hasta gastar su verdadera definición. Vemos a personas ‘exitosas’ en televisión, viviendo una vida superficial. A veces sale a la luz una persona auténticamente exitosa, con un verdadero logro.

Todo el mundo quiere ser exitoso, pero son pocos quienes piensan que pueden lograrlo.

Uno desea ser exitoso como esas personas. Esa intención se empieza a perder cuando reduces el esfuerzo hacia ese ideal. Sin embargo, la sociedad nos sigue presionando para ser exitosos.

Cuando eres joven, piensas que nadie te tomará en cuenta y postergas tus grandes sueños para el futuro. Cuando eres adulto, crees que no hay tiempo para esos sueños, que estas enjaulado y tu único objetivo es tener dinero en el banco a final de mes. Cuando eres anciano, miras hacia el pasado y piensas que tu futuro ya está acabado. En soñar sobre el éxito perdemos nuestra energía para hacer algo significativo para nosotros.

En muchos casos, olvidamos la idea de ser exitoso porque nos adherimos a la definición de éxito que la sociedad nos impone. Sin embargo, el éxito corresponde a algo individual que luego afecta de manera positiva a los demás. Puede existir alguien exitoso en su trabajo, pero es un total fracasado como padre.

¿Por qué dejar nuestros objetivos, nuestros grandes sueños, a un lado cuando ellos son los que nos mueven y nos permiten trascender como seres humanos? El éxito es tu deber, obligación y responsabilidad. No importa cómo definas el éxito, tienes que aumentar tu esfuerzo hacia ese objetivo cada día.

Grant Cardone en el libro The 10X Rule asegura que el éxito se decide; tú optas por ser exitoso o no. Si consideramos que el éxito es algo que ocurre alrededor de nosotros y que no tenemos la capacidad de escogerlo, entonces nunca seremos exitosos. Tendremos una vida promedio mientras que otra persona está tomando el éxito por sus manos, luchando por ello hasta el final. El éxito empieza por nuestra mentalidad.

Grant Cardone dice que el éxito es nuestro deber, obligación y responsabilidad.

El éxito es nuestro deber porque es la manera de sentirnos a plenitud como personas. Nacemos para ser exitosos, para trascender, para dejar algo significativo en este mundo. Nadie quiere ser alguien promedio. Cuando asumimos que el éxito es nuestro deber, sabemos que cada acción que tomemos define el camino al éxito que queremos lograr.

El éxito es nuestra obligación porque las personas esperan que trabajes en ello. No se trata de llenar las expectativas de todos, sino de entender que nuestro desempeño también afecta a los demás. Para ser exitoso, tienes que tomar acciones drásticas y significativas. Cuando las personas ven tus esfuerzos, ellos también harán lo posible para encontrar su propia definición de éxito. El éxito deja de ser algo intangible cuando lo comprendemos como una obligación, como nuestro único objetivo. Reconocemos que podemos cambiar para acercarnos a el.

El éxito es nuestra responsabilidad porque nosotros podemos cambiar los resultados que tenemos a nuestro alrededor. ¿No te gusta algo? Cámbialo. ¿Puedes trabajar mejor? Cámbialo. ¿Quieres pasar más tiempo con tu familia? Cámbialo. Cuando asumes responsabilidad de todas tus acciones y lo que ocurre a tu alrededor, tendrás una mentalidad proactiva. Siempre tenemos la posibilidad de cambiar y tener un nuevo camino en nuestra vida. Si sentimos que no nos acercamos a nuestro ideal de éxito, no tenemos manera de culpar personas a nuestro alrededor o eventos externos. Es tú responsabilidad; tuya y de nadie más.

Puede ser exitoso acorde con la definición que te propongas. Puede que en un momento, tengas que ser exitoso en tu salud para evitar un futuro complejo. En otras oportunidades, queremos ser exitosos en nuestra familia para compartir y atenderlos cuando sea necesario. Si hay un proyecto que te entusiasma, tu trabajo será tu definición de éxito por un período de tiempo.

No importa tu definición de éxito, es tu deber, obligación y responsabilidad lograrlo. Siempre da tu mayor esfuerzo y las personas te lo agradecerán. No dejes que otros definan tu éxito, porque esas personas pretenden sabotear el éxito de otros porque no han logrado el suyo.

Esta proactividad permitirá definir tus acciones, saber quiénes te están alejando de tus objetivos y asegurarte de tener sueños gigantes para mantenerte motivado. Cuando el éxito es algo tangible, tendrás una motivación intrínseca que nadie te podrá quitar.

Si el éxito es algo que realmente quieres, lo puedes adquirir. Desencadénate de la definición de éxito de otros. Atrévete a lograr tus objetivos.


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Para Sentir Pasión Por Algo, Debes Mantener Tu Interés

A los diez años, mi creciente obsesión por la magia era evidente. Podía pasar horas practicando un nuevo efecto. Era el inicio de un largo camino en el mundo de la magia y no lo sabía.

Todo inició con un kit de magia de 500 trucos que me regaló mi madrina. Era lo máximo. Nunca aprendí todos los trucos, pero fue bastante lo que aprendí en ese camino.

En otro momento, me regalaron un kit de magia de Lance Burton, el aclamado mago de Las Vegas que fue campeón mundial con tan solo 19 años.

A esto se le acumula mis visitas a la tienda de magia que quedaba en el mismo centro comercial que mi barbería. Cada mes que me cortaba el pelo, una visita a la tienda de magia era inminente.

A mis trece años, mi obsesión por la magia era mayor. Asistía a cursos, investigaba por internet, pasaba horas viendo videos de magos famosos por Youtube. En ese verano de 2008 asistí a mi primera conferencia de magia, del campeón mundial Henry Evans.

En 2009 tuve mi primer profesor, Eduardo Torres. Aprendí la teoría detrás de la magia y perfeccionaba mis habilidades. Ese año logré formar parte de la Sociedad Venezolana de Ilusionismo con uno de los puntajes más altos para ese entonces.

Y mi viaje mágico era imparable para ese entonces. En 2010 participé en mi primer campeonato nacional. En 2011 representé a mi país en el campeonato latinoamericano FLASOMA. Luego en 2012 participé en otro campeonato. En 2013, volví a participar en el campeonato latinoamericano.

Tuve shows, presentaciones e invitaciones para formar parte de eventos.

Y todo inició por un kit de magia.

No creo que en mis primeros años en la magia haya tenido una gran pasión por ella. Mis días de práctica eran bastante intermitentes, no tenía un show en concreto y tampoco tenía los conocimientos para mejorar mis capacidades.

Sigue tu pasión, es lo que dicen. A pesar de ello, son pocas las veces en que una vocación inicia de esta manera.

Todos nos sentimos apasionados por algo. Sea un hobby, un tema en particular, una película, un deporte o cualquier actividad. Conocemos muy bien ese impulso energético de cuando nos gusta algo y se convierte en una fijación. Puede que nos sintamos vinculados con esa pasión durante toda nuestra vida, durante una temporada o esa misma pasión da paso para un nuevo interés.

Sigue tu pasión es lo que dicen muchos.

Pero, ¿cómo seguir algo que cambia tan a menudo?

La pasión suele ser algo bastante visceral e inexplicable.

Seguir Tú Pasión No Es Un Buen Consejo

En So Good They Can’t Ignore You, Cal Newport afirma que seguir nuestra pasión no es la mejor decisión que podamos tomar. ¿Por qué?

En primer lugar, la pasión ocurre como algo netamente emocional. Hay oportunidades en la que nos sentimos apasionados por nuestro trabajo y otros días no.

Mis primeros meses en los cuales me dediqué a ensayar mi rutina de competencia, estaba muy entusiasmado. Me sentía lleno de energía, revitalizado. Estaba haciendo lo que me gusta, lo que me apasiona. Pero eso solo duró los primeros meses.

Cualquier persona cuyo oficio involucra un ensayo y práctica constante, como la magia, el teatro, el deporte y la música, pueden afirmar esto. Messi no se levanta todos los días entusiasmado en realizar un entrenamiento, pero sabe que ese trabajo es necesario para lograr su rendimiento físico como futbolista. Un actor no ensaya todos los días para sentirse feliz, lo hace para hacer un buen espectáculo.

Esperar a la pasión para hacer una actividad es inútil porque habrá días en los que no sentimos esa motivación que nos lleva a hacer el trabajo. Esa es la diferencia entre un músico y una persona que toca guitarra como hobby.

El músico profesional tiene que ensayar todos los días, llueva, truene, o relampaguee, está allí practicando. El que toca guitarra como hobby se sabe algunas canciones y las toca a la medianoche de una fiesta con amigos. No tiene nada de malo hacer algo como hobby, pero si esta persona desea ser profesional tiene que practicar a pesar de que tenga la pasión o no de hacerlo.

En magia es muy común ver personas que van y vienen. Muchas personas lo tienen como hobby y pocos son profesionales. Yo me considero semi profesional. He ganado algo de dinero a través de presentaciones, pero no es una actividad a tiempo completo. Cuando tengo que ser profesional, me preparo y ensayo constantemente. Luego de ello, practico con mayor intermitencia.

Más allá de sentir pasión por algo, debes saber si estás dispuesto a hacer el trabajo constantemente. Esto incluye dos factores.

La primera es saber si disfrutas el proceso. En el caso de la magia, hay muchas personas que disfrutan ser magos, pero detestan practicar. Es muy común escuchar a un mago que no hace un truco de magia porque es muy difícil y toma mucho tiempo. El mago profesional práctica y ensaya a pesar de la dificultad porque disfruta el proceso creador, le gusta hacer algo complicado para luego crear una ilusión inolvidable. Puedes tener toda la pasión por algo, pero si no disfrutas el proceso que se debe hacer, es mejor dejarlo a un lado o mantenerlo como un simple hobby. A final de cuentas, si no tienes la capacidad o la disposición para seguir trabajando hacia la capacidad que quieres realizar nunca vas a lograr desarrollar esa pasión en algo tangible.

Sin embargo, la pasión sigue siendo algo necesario en la búsqueda hacia nuestra vocación u oficio ideal.

Seguir Tú Pasión No Es Un Buen Consejo, Pero Es Necesario Para Desarrollar Capacidades

En el libro Grit, Angela Duckworth explica el proceso que existe para las personas que han encontrado su vocación y tienen la disciplina necesaria para realizarlo como su proyecto de vida:

  1. Interés
  2. Práctica
  3. Propósito
  4. Esperanza

Necesitas pasión y perseverancia para desarrollar la disciplina necesaria. La perseverancia involucra una motivación interna. A partir de esta motivación interna crece la pasión de la que tantos hablan. Pero un aspecto importante que debemos considerar es que en el proceso que delinea Angela Duckworth no incluye una etapa dedicada a la pasión. La pasión es solo un resultado emocional que se produce cuando estamos en el proceso.

La pasión sigue siendo un componente significativo. Es por ello que en el proceso se comenta que se requiere de pasión y perseverancia, uno complementando al otro. La pasión mantiene nuestra energía interna. La perseverancia es la que nos permite avanzar en nuestra vocación. A medida que avanzamos, nuestra pasión se recarga y retomamos nuestra perseverancia para seguir adelante. A medida que vemos el progreso y los resultados, persistimos en nuestra vocación.

Cuando estos dos componentes, pasión y perseverancia, interactúan con nuestro interés es que logramos un balance en nuestro camino hacia la vocación.

Seguir Tú Pasión No Es Un Buen Consejo. Seguir Tú Interés Si Es Un Buen Consejo.

Al comprender esto, sabemos que debemos seguir nuestros intereses. Al experimentar con diferentes intereses, experimentamos con nuestras capacidades y reconocemos con facilidad cuál de nuestros intereses seguirá con nosotros. Así se crea la vocación.

Esto no se trata de renunciar a tu interés si no eres bueno en ello, pero cuando una persona empieza a notar que no progresa en su camino, eventualmente la pasión empieza a desaparecer. Hay otros casos donde los intereses toman tiempo para uno ver progreso.

Si esperas a la pasión para intentar un interés, te quedarás esperando porque la pasión nunca llegará a ti. No esperes a que el interés te llame la atención, porque necesitarás experimentar para ver si crece una pasión dentro de ti. Puedes imaginarte haciendo alguna actividad, pero no sabrás si es para tí hasta que trabajes en ello.

Jamás imaginé que la escritura se podría convertir en una actividad tan importante para mi. Aunque me consideraba competente en ello, solo escribía cuando era necesario. Varios de mis profesores, tanto en bachillerato como en la universidad, me motivaban a escribir ya que consideraban que mi prosa podría avanzar.

En 2015, hice el esfuerzo de escribir un artículo por semana. Aprendí el formato Markdown para facilitar mi trabajo y empecé a escribir. Dedicaba mis mañanas a escribir, diagramar y luego editar los artículos. Me gustaba investigar, leer, dar a entender mi criterio a través de las palabras. Así podía canalizar mis ideas al igual que mis diversos intereses. Sin darme cuenta, terminé siendo un escritor por accidente. Con ello, empezó un nuevo camino para mí. Leía con mayor regularidad, dediqué horas de estudio sobre técnicas de otros escritores, escribía y editaba más seguido. Cada vez que terminaba una sesión era como si hubiese logrado el triunfo más grande de mi vida. Cada vez que publicaba en mi blog, me entusiasmaba decir que mi trabajo era público, donde todos podían criticarlo y aprender de ello.

La escritura, al igual que la magia, se ha convertido en parte de mi identidad como persona. No se trata del título de escritor, sino que disfruto el oficio de escribir.

Esas primeras semanas de escritura no fueron del todo placenteras. Escribir constantemente era algo nuevo para mi. Por más que editaba, siempre me tocaba volver a corregir errores de tipeo y sintaxis. Luego de escribir durante toda la mañana, mi cuerpo se sentía exhausto. Era como ir a un gimnasio, donde ejercitaba mi mente todos los días.

En la actualidad, sigue siendo un reto escribir. A pesar de ello, disfruto el oficio. Este es otro aspecto importante de mantener el interés. Debemos reconocer si realmente nos gusta hacer lo que tenemos planteado. De nada sirve estar interesado en la arquitectura cuando detestamos hacer maquetas, pasar horas luchando para crear un diagrama y haciendo cálculos para medir la viabilidad de construcción de un edificio. Siempre habrá actividades de nuestro oficio que nos gusten menos que otras, pero cuando sentimos que detestamos todos los aspectos del oficio, es mejor buscar otro camino.

Está bien estar interesado por algo y luego dejarlo. ¿Qué tiene en común Paypal y los carros Tesla? Su creador, Elon Musk, cuando sentía que ya no podía seguir trabajando por Paypal, empezó su propia compañía de carros. Empezar de nuevo es parte del proceso. Las personas con una verdadera vocación cambian pocas veces sus intereses y oficios. Pero sí aún sientes que estás en la etapa de experimentación, donde reconoces tus fortalezas y debilidades, todavía puedes cambiar para encontrar el área donde puedes potenciar tus capacidades. Eso sí, cuando encuentres algo en lo que eres realmente capaz, quédate con ello. Trabaja, cruza todos los obstáculos necesarios. A medida que lo hagas, encontrarás cómo la pasión empieza a crecer dentro de ti.

Cuando obtienes esa pasión, ya tienes buena parte del camino hecho. Y si tienes la perseverancia para ver tu progreso, has llegado a tu verdadera vocación.

Sé abierto a diferentes posibilidades para encontrar tu interés. Intenta diferentes capacidades con diferentes grados de interés. Puedes encontrar una capacidad en la que eres muy competente pero no te llama la atención. Date la oportunidad de seguir experimentando y sigue ese camino.

Puede que allí encuentres el verdadero potencial. Uno que jamás imaginaste, pero que te hará feliz de por vida.