Objetivos Y Sistemas: Los Beneficios Y Vicios De Cada Uno

Nos encanta hablar de nuestros objetivos. Me encanta hablar de mis objetivos. Es algo concreto que lo lograste con sudor y lágrimas. Nos encanta hacer resoluciones de fin de año, establecer logros de la semana y otras maneras de establecer objetivos.

Los objetivos se convierten en nuestra guía para reconocer si estamos encaminados hacia el éxito o el fracaso. Si logramos nuestros objetivos, somos exitosos. Los objetivos no son más que avatares, una manera de demostrar tu convicción del esfuerzo que has hecho para un resultado particular. Un objetivo es un sueño con una fecha límite.

Y cuando logras el objetivo, ¿qué pasa después?

Y si no lo logras, ¿qué pasa después?

Y si tomas un camino hacia un nuevo objetivo, ¿qué pasa después?

Los objetivos se ven muy bien en tu curriculum, en el post de Instagram y en la historia sentimental del noticiero matutino. Claro, un objetivo es una historia que tiene inicio, nudo y fin. Pero la vida no es una historia que termina. La vida continua. Y ese es el problema de los objetivos, o la manera en que nuestra cultura los ha inculcado.

Luego de tener un objetivo y lograrlo, no existe otro gran escalón. Nos da una extraña depresión. Hay veces que logramos un objetivo que aparentemente deseamos mucho, pero nos sentimos vacíos luego de haberlo logrado. Pensaste que el logro te haría feliz, pero esa sensación solo dura un tiempo breve. Sin darte cuenta, pierdes toda la emoción, motivación y dedicación que le puedes tener a un objetivo.

He vivido esta sensación.

En 2015, empecé a tener un objetivo sencillo: publicar una vez a la semana en esta página. En ese entonces, era algo complicado. No tenía el hábito de escribir diariamente, siempre estaba sobre la semana ya que solo escribía un artículo a la semana y estaba aprendiendo a escribir artículos de mayor longitud. El resultado fueron tres artículos de los que me siento muy orgulloso, pero luego de eso, dejé de publicar con regularidad nuevamente. Ya lo había logrado, estaba desgastado y no sabía si podía continuar con el mismo ritmo de publicación. No fue hasta que estructuré un sistema para escribir que logré escribir con mayor regularidad, mejor edición y no se estaba cayendo el mundo cada semana que me tocaba publicar.

Algo similar le sucedió a Scott Adams, creador de la tira cómica Dilbert. En su libro, How to Fail at Everything and Still Win Big, menciona cómo su enfoque en un sistema lo ayudó a seguir trabajando aunque sufría de una condición médica muy extraña que le dificultaba dibujar. Cuando empezó a hacer un sistema que le permitía ser consistente en su trabajo es que vio progresivamente cómo lograba una carrera exitosa. En su libro expone por qué debemos enfocarnos menos en objetivos y más en sistemas que nos dirijan hacia un progreso continuo de nuestro trabajo.

La diferencia entre sistemas y objetivos

Por un momento, vamos a colocarnos nuestros trajes de cocineros. Tu objetivo es hacer una hamburguesa. Tienes todos los ingredientes en la mesa y debes empezar desde cero. Preparar la carne, la salsa, picar los ingredientes, tostar el pan. Te sientes muy bien haciendo tu hamburguesa. Luego la cocinas y queda como esperabas. Tiene algo crujiente, la salsa no tapa el sabor de la carne, los ingredientes complementan el sabor sin que todo se esté cayendo del pan.

Ok, ahora haz la siguiente hamburguesa.

Y la siguiente.

Y la siguiente.

¿Te acuerdas cómo colocaste la salsa? ¿Qué ingrediente colocaste primero, la cebolla o el tomate?¿Cuál fue la temperatura para tostar el pan?

Te enfocaste en el objetivo de hacer una hamburguesa y lo lograste. Pero no te enfocaste en hacer un sistema que te permitiera hacer varias hamburguesas con la misma calidad de la primera.

Y por eso es que una franquicia de McDonald’s tiene un costo inicial de un millón de dólares.

Ellos se encargan de construir el lugar, colocar los materiales, entregar los ingredientes, hacer los uniformes e instalar los electrodomésticos para la cocina.

Pero eso no es el verdadero valor de la franquicia de McDonald’s.

Tu compras una franquicia de McDonald’s porque te asegura que puedes tener un negocio exitoso y eso no incluye algo material.

Como parte de tu inversión de un millón de dólares, McDonald’s te entregará un manual con todos sus sistemas. La manera de preparar la hamburguesa, cómo preparar los ingredientes, cómo tratar al cliente en la caja. Está lleno del guión exacto que el empleado debe realizar cuando está en el Auto Mac. Explica minuciosamente las restricciones y normativas de higiene. Estos son los detalles, los pequeños secretos que hacen McDonald’s una de las compañías más reconocidas de comida rápida en el mundo.

La diferencia más básica entre sistemas y objetivos es que el primero es continuo y cambiante, mientras que el otro es fijo y determinado. El sistema es una manera de realizar una actividad consistentemente. En ese sistema, se perfeccionan los procesos para esa actividad. En esa progresión, las metas que usualmente fijamos se lograrán al mantener un sistema que sea continuo.

Claro, crear un sistema suena tedioso. Es más fácil decir que escribiré mi cortometraje cuando la musa llegue a decir que cada tres meses debo tener listo un guión. El sistema de finalizar un guión cada tres meses te ayudará a seguir trabajando y perfeccionar tu estilo, mientras que escribir cuando la musa te llegue no te asegura que el guión sea el mejor (porque no has mejorado en tu oficio de forma consistente). Puede que ese guión sea una porquería y pasarán meses, quizás años, para que la musa llegue otra vez para sentarte a escribir. Hay que evaluar los sistemas para progresar en nuestras capacidades. Un sistema te asegura el éxito a diferencia de tener objetivos. El sistema te obliga a enfocarte en la perfección de tus capacidades, no en el resultado. El que gana medallas olímpicas no es el que tiene como objetivo nadar solo para las Olimpiadas. El nadador que gana medallas es porque entrena todos los días, siguiendo un sistema para ser el mejor atleta posible (y, como resultado, ganar medallas) .

Mi sistema para escribir es sencillo: 500 palabras al día, edito por fases y tengo artículos publicarles meses antes de su día de publicación. Esto es un sistema porque me lleva al éxito de forma garantizada (publico todas las semanas, mejoro mi escritura y mantengo el hábito de escribir).

Los objetivos son el producto favorito de los noticieros matutinos. Parece que por arte de magia, alguien llegó a la cima. Pero, al igual que Scott Adams, probablemente ese objetivo se logró gracias a un sistema que tomó años. Los objetivos no se logran solos. Hay un proceso continuo, con una serie de acciones, que han sido predeterminadas y sistematizadas. Si fallas muchas veces en el sistema, cada fallo es una oportunidad de mejora. Eventualmente, el único resultado posible es el éxito.

Con los sistemas se deja a un lado el tema de la inspiración, la pasión, la musa que llega a susurrarte las ideas en el oído. El sistema involucra constancia de tu parte. Te convierte en un obrero, colocando ladrillo por ladrillo hasta que eventualmente termines de construir un edificio. Y al terminar un edificio, podrás hacer el siguiente. Como los sistemas también reducen el tiempo y esfuerzo de los proyectos, tendrás el chance de hacer otros proyectos que deseas.

Las objetivos pueden ser importantes, pero utiliza un sistema para lograrlo.

¿Has oído de los objetivos SMART? Hablé de ellos en un artículo anteriOr. Los objetivos SMART plantea que deben ser Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Obtenibles (Achievable), Realista (Realistic) y se debe realizar en un tiempo específico (Time Related). De esta manera, tienes un objetivo que te ayuda a encontrar maneras de lograrlo con mayor claridad. Este método para crear objetivos se basa en crea un sistema que eventualmente te llevara a lograr dicho objetivo.

Nadie de las personas más importantes del mundo han logrado un objetivo sin hacer nada antes. Ellos tienen sistemas incluidos que le obligan a tener nuevos proyectos.

Un objetivo puede ser atractivo, pero detrás de un gran objetivo existe un excelente sistema.


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The Bliss Station: Encuentra Tu Espacio Creativo

Stephen King es un autor bastante particular. Probablemente en este momento está escribiendo o editando alguno de sus libros. En total, ha escrito unos 56 libros y un total de 119 publicaciones. ¿Su secreto? Muy sencillo. Pase lo que pase, Steve (le puedo decir así, ¿no?) a las nueve de la mañana está sentado en una de las sillas más incómodas que ha encontrado, frente a una mesa de madera que da a una ventana de su casa. Steve no se mueve de allí hasta que cumpla su meta de 2000 palabras diarias. En los días buenos, puede finalizar en 45 minutos. Otros días le puede tomar un par de horas. Pero todos los días, llueve, truene o relampaguee, está nuestro amigo Steve (me daré el gusto de decirle amigo), escribiendo 2000 palabras al día. Su único acompañante es una taza de café para energizarse durante los primeros minutos del ritual.

Puede que el secreto de esta habilidad parezca estar en lo prodigioso de Stephen King, pero hay algunos elementos que también lo ayudan en esa lucha constante por escribir 2000 palabras al día.

Nuestro amigo Steve ha encontrado su Bliss Station.

Esta idea la presenta Austin Kleon, tomada de el libro de Joseph Campbell, The Power of Myth. Sobre el Bliss Station, Joseph Campbell explica:

Debes tener un cuarto, o una hora específica o un día particular, donde no sabes qué hubo en los periódicos esa mañana, no sabes dónde están tus amigos, no sabes lo que le debes a nadie, no sabes lo que alguien te debe a ti. Este es un lugar donde simplemente vives y llevas a luz lo que eres y puedes ser. Este el el lugar de incubación creativa. Al inicio puede que encuentres que nada pasa allí. Pero si tienes un lugar sagrado y lo usas, algo sucederá eventualmente.

El Bliss Station es un lugar cómodo para la creación. Es el lugar al que te diriges para concentrar tus energías. Allí, el mundo desaparece, nadie te molesta y puedes enfocarte todas las horas que quieras.

La idea de un lugar sagrado no es nueva. Este es un patrón seguido por las personas creativas durante muchos siglos. Cada quién tiene un espacio específico sobre el cual desarrollas tus proyectos. Dalton Trumbo le gustaba escribir sus guiones cinematográficos en la ducha, recortando sus borradores y uniéndolos para reescribir. Ralph Waldo Emerson quiso refugiarse en una casa en el medio del bosque para escribir. Nuestro amigo Steve(todavía es mi amigo) tiene su escritorio de madera con esa silla incómoda.

Algo importante de la definición de Joseph Campbell es que menciona que el Bliss Station corresponde a un lugar, un tiempo específico o ambos. Puede que tengas un lugar ideal para hacer tu trabajo, pero hay veces que un tiempo específico es mejor. Austin Kleon explica:

Por ejemplo, digamos que tienes un pequeño apartamento que compartes con niños pequeños. No hay lugar para tu bliss station, solo hay tiempo: cuando los niños están dormidos o en el colegio o en la guardería, hasta la mesa de la cocina se puede convertir en un bliss station.

O digamos que tu horario es totalmente impredecible, y no puedes confiar en un cierto tiempo del día – allí es cuando un espacio dedicado que está listo para tí en cualquier momento puede ser conveniente.

Hay veces que dedico un lugar para una actividad y otras veces dedico un tiempo específico. Me gusta leer en un mueble que se encuentra en la sala de mi casa. De cierta manera, cuando leo allí tengo mayor disposición de hacer esa actividad. Y me gusta escribir en las mañanas, usualmente antes de las nueve de la mañana. O combino tiempo y lugar, como ir al gimnasio en las tardes.

En la actualidad es más difícil encontrar un Bliss Station dedicado exclusivamente a una actividad en particular. Tenemos una computadora en nuestros bolsillos que puede ayudarnos a desligarnos del lugar que estemos. Mientras estamos en un lugar podemos revisar redes sociales, investigar, ver un video y mandar un correo en el mismo espacio. Esto nos formó el terrible hábito de intentar hacer todo en cualquier lugar. Con esto, perdemos nuestra asociación de lugares dedicados a trabajo, necesario para tener la disciplina y concentración necesaria.

Por ejemplo, hacemos muchas actividades mientras estamos acostados en nuestras camas. Leemos, estudiamos, vemos televisión y respondemos mensajes de texto. Es curioso que estas personas también suelen tener problemas de sueño. En cambio, las personas que usan su cama solo para dormir tienen mejores hábitos de sueño. Esto se debe a que nuestra mente asocia ciertos contextos, lugares y objetivos con algunas actividades. Si asociamos nuestra cama solo para dormir, la mente puede entender eso. Si estudiamos y vemos televisión, nuestra mente se empieza a confundir.

La idea de un espacio de confort para nuestra expresión creativa se hace necesario por la cantidad de estrés y flujo de información que vivimos a diario. Cada día, miles de agentes externos piden nuestra atención y hace que nuestros plazos de atención sean más cortos. Solo considera la cantidad de veces que has desbloqueado tu teléfono sin tener la menor idea de lo que vas a hacer. Es necesario buscar un lugar para concentrarnos y hacer trabajo que involucre largos períodos de tiempo y una alta demanda intelectual. De este modo, tendrás un lugar exclusivo para este tipo de trabajos. Hay actividades que requieren nuestra atención por largos períodos de tiempo. Hay que proteger estos hábitos para ser efectivo en estos casos.

Y es por ello que el Bliss Station tiene una utilidad increíble. SI logras asociar un lugar específico con un tipo de trabajo, tu mente estará más dispuesta a realizarla en el momento que esté allí. No es ninguna ciencia compleja, es algo para organizar tu mente.

Busca tu Bliss Station para alguna actividad importante. Puede ser un lugar dedicado a la investigación, a leer, a escribir, a aprender alguna capacidad. Algunas cosas que puedes considerar para tu Bliss Station son:

  • Que esté un poco aislado.
  • Debe utilizarse solo para la actividad creativa que quieres.
  • Personalízalo, conviértelo en parte de tu identidad.
  • Considera asociar tu Bliss Station tanto con un lugar como un tiempo específico.
  • Experimenta con diferentes lugares para conocer cuál es más cómodo para tí.

Empieza con una actividad pequeña. Luego verás que si estableces un contexto, un lugar específico para tus actividades, podrás concentrarte por largos plazos de tiempo con mayor facilidad.

El Bliss Station no es solo una teoría. Es un lugar donde la creatividad puede crecer para hacer el increíble trabajo que quieres hacer. Encuentra tu Bliss Station y estarás un paso hacia adelante en tu pasión.


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Tienes más tiempo de lo que crees

Sí, el no es el enemigo número uno. El no puede quitarte nada. Siempre lo gastas.

El tiempo es uno de los elementos más limitantes de nuestra vida. En muchos sentidos, parece estar en contra de nosotros. En cada momento que ocurre, el tiempo sigue transcurriendo. Es finito y te recuerda que en algún momento no vas a estarás presente en este mundo.

A pesar de esa frase repetitiva, el tiempo no es como el dinero. Si yo invierto dinero en algo, puedo obtener mayores ganancias. Cuando yo invierto mi tiempo, sea en lo que sea, ese tiempo no regresa. Otra diferencia importante es que tú decides cuándo utilizar el dinero. En cambio, el tiempo lo estás gastando todo el tiempo. En cada momento del día, el tiempo se te está acabando.

Menos mal que se acaba el tiempo, ¿verdad? Vivir eternamente sería insoportable. No haríamos nada, no tendríamos esa urgencia de hacer algo importante con nuestras vidas. El tiempo es quien nos da el sentido a la vida, esa necesidad por trascender.

El hecho que siempre gastes tiempo no significa que todo está perdido. Solo se trata de tener conciencia de cómo utilizamos el tiempo para beneficiarnos en las distintas áreas que rodean nuestras vidas.

Desde hace unos meses, he hecho seguimiento de cómo utilizo mi tiempo con una app llamada Toggl. En ella marco el tiempo que uso, sea por una actividad particular o un espacio donde tengo que estar. He hecho seguimiento de los siguientes espacios y actividades:

  • Universidad
  • Pasantías
  • Magia
  • Teatro
  • Escribir
  • Editar
  • Leer
  • Estudiar

Hay otras actividades que realizo, pero he decidido anotar solo estas porque representan parte del tiempo que paso haciendo actividades de creación o que requieren de mucha energía mental. Lo que encontré curioso al ver el tiempo que me toma cada actividad es que vi la cantidad de tiempo que no utilizo para estas actividades. Es decir, estaba haciendo ciertas acciones que no me permitían hacer estas actividades que son prioridades en este momento. Con ello me di cuenta de algunas actividades que me podían estar afectando en mi rendimiento:

  • Twitter
  • Facebook
  • Instagram
  • Reddit
  • Youtube
  • Podcasts (Depende. Hay muchos que son material educativo para mí.)

Estas actividades representan entretenimiento y está bien. El problema está cuando estas actividades consumen más tiempo de lo que queremos. Una cosa es ver un video en Youtube que ver una película. O el tiempo que me la paso viendo Twitter la puedo aprovechar para estudiar durante diez minutos. La verdad es que estas redes sociales pueden ser muy adictivas y por eso tenía que delimitar su uso. Hice algo tan sencillo como quitar las apps de estas redes sociales de mi pantalla de inicio. Las coloqué en una carpeta. Esto creaba fricción porque cuando estaba aburrido los iconos no buscaban mi atención. Desde entonces vi cómo pude obtener tiempo de otras actividades que lo amenizaban.

Guarda tiempo para aquello que es importante para ti. Si eres un cinéfilo, no dejes que otras actividades te distraigan. Si te cuesta mucho estudiar, decide estudiar al menos 15 minutos al día. Cuando tenemos conciencia del tiempo tenemos la libertad de utilizarlo de la mejor manera que nos parezca. Dejamos de ser esclavos del tiempo y empezamos a aprender cómo lograr que el tiempo trabaje a nuestro favor. De esta manera, logramos tener margen para aquellas actividades que son importantes para nosotros y empezamos a ser productivos en cuando a nuestra organización.

Tienes más tiempo de lo que crees, pero solo lo obtendrás si creas el tiempo necesario para hacer las actividades que sean más importantes para ti.


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Mentalidad de minero: encuentra aprendizajes en lugares inesperados

Siempre puedes enseñarle a alguien que está detrás tuyo. La manera en que expones la información puede ser más útil para esa persona. Con ello demuestras tu experticia en un área conocimiento. Esto te puede brindar nuevas oportunidades de trabajo. Es una relación ganar-ganar, como diría Stephen Covey.

Es muy sencillo descartar ciertas fuentes de información cuando siempre existe algo que roba nuestra atención. Unas veces lo hacemos inconscientemente, otras no. Muchas veces juzgamos el libro por la portada aunque esta no representa el conocimiento que puede brindar el libro. Esta manera de escoger dónde vamos a obtener información puede alejarnos de aprendizajes invaluables que pueden marcar una diferencia.

Hay que tener una mentalidad de minero, como afirma Sean McCabe.

A veces descalificamos una persona, un libro o un video porque encontramos una cosa en la que no estamos de acuerdo o nos parece poco relevante.

Ese 99% de información que no nos llama la atención determina lo que pensamos del resto sin haberlo visto.

¿Y si ese 1% es oro puro, la información que realmente genera un impacto en tus proyectos?

Un minero puede pasar semanas buscando en una misma cueva lingotes de oro. Semanas después puede encontrar algo de oro y sigue cavando. Puede que haya pasado tiempo sin encontrar nada, pero el oro que consiguió hace que valga la pena.

Así es a veces el proceso de investigación y la búsqueda de conocimiento.

Hay libros llenos de oro puro, un capitulo tras otro. En otros libros, solo el 15% es invaluable y lo podemos considerar oro. Pero si encontramos ese pequeño porcentaje, entonces vale la pena adquirir esa pequeña dosis de conocimiento.

Así como podemos encontrar conocimiento en libros, lo podemos encontrar en otras personas. Todos tenemos algo qué enseñarle al otro. La próxima vez que compartas con un desconocido, encuentra esa dosis de conocimiento que tiene esa persona para ofrecerte. Encuentra ese lingote de oro que tiene cada persona para tí. Cuando vemos que cada quién tiene un valor importante, dejas a un lado el mundo de las primeras impresiones y tendrás una conexión más profunda durante una conversación.

La paciencia se premia en un mundo tan acelerado como el que vivimos. La persona con paciencia siempre encontrará más conocimiento. Nos recuerda que la superficialidad no sirve de nada al momento de investigar sobre un tema. Si queremos aprender la mayor cantidad posible, tenemos que buscarlo en cada instante de nuestras vidas.

Como mineros buscando oro.

Al inicio, esta mentalidad es difícil. No se trata de estar alerta siempre, sino de sacarle provecho a las oportunidades y experiencias que se nos presentan.

Llevo más de diez meses con una libreta en mi bolsillo donde recopilo temas para escribir, ideas, libros que me recomiendan, posibles proyectos, entre otras cosas. No todo lo que tengo en la libreta lo utilizaré, pero al menos tengo esa información para utilizarla cuando la necesite. Cuando quiera revisar, encontraré al menos un 10% de oro que puede funcionar.

La mentalidad de minero nos hace pacientes, humildes, profundos. Nos conecta con la idea de encontrar aprendizajes todos los días. Nos hace proactivos en nuestro desarrollo personal. Con estas cualidades, podemos cambiar nuestro pensamiento y nuestro comportamiento en el entorno .

Cada oportunidad, cada momento, cada frase, puede ser un momento de aprendizaje.

Empieza a tener una mentalidad de minero y encontraras oro en lugares inesperados.


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Leer: el hábito que cambió mi vida (sin exagerar)

¿Por qué tanto valor a la lectura?

Bryan Callen, actor y comediante, le dijo una vez a David Blaine, el reconocido ilusionista callejero, que ‘la diferencia entre las personas que admiras y todos los demás es que los primeros son las personas que leen.

Mientras algunos ven un programa de televisión, Facebook, Youtube o Instagram, yo opto por leer un libro.

Sí, he sido víctima del síndrome de Youtube donde sin darte cuenta pasaron 5 horas de tu vida viendo cosas estúpidas.

Y me arrepiento cada vez que ocurre.

Esas 5 horas podían ser tiempo de lectura.

¿No les pasa que la lectura parece un reto imposible? Es más fácil quedarse horas leyendo Twitter o likeando en Instagram. A tu mente le encanta ese estímulo constante donde requieres un mínimo esfuerzo.

La lectura es otra historia, donde necesitas de toda tu atención durante largos períodos de tiempo.

Ese primer minuto de lectura parece eterno.

Hey, ¿vas a dejar de responderle a tu amigo por Whatsapp?

Hey, ¿Y si ocurre una noticia desastrosa en Twitter y no te enteras?

Hey, es más fácil ver la película que leer el libro.

Ahí está tu mente, rogando que te desconcentres y busques una actividad satisfactoria a corto plazo.

Desde el 2012, he procurado que la lectura sea un hábito. Mi primer intento fue colocar una meta de 54 libros al año. ¿Lo logré? No, pero leí unos 35 libros, un número que jamás hubiera logrado sin establecer una meta.

Con la universidad, se me hacía complicado encontrar tiempo para leer. Claro, leía las guías y lectura de las materias, pero nada por voluntad propia. En el 2016 eso empezó a cambiar, cuando decidí leer 10 minutos al día. ¿El resultado? 32 libros leídos.

En el 2017 llevo 11 libros leídos (y contando).

‘La diferencia entre las personas que admiras y todos los demás es que los primeros son las personas que leen.

Esta frase resume mi intención de este artículo y la razón por la que la lectura es uno de los pilares de mi día a día.

Estar expuesto a las ideas de libros, artículos y trabajos de investigación permite tener un conocimiento y capacidad crítica que te permite mayor enfoque en diferentes áreas de nuestra vida.

En este manifiesto presento los beneficios que han sido más trascendentes para mí.

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Te ayuda a concentrarte

Leer es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo.

La lectura exige toda tu atención. Es una carrera de 42K para tu energía mental. Constantemente estás decodificando información y convirtiéndolo en conocimiento. La lectura exige que elimines las pequeñas voces que habitan en tu cabeza para entender el contenido del libro.

Esa capacidad de concentrarte y fijar tu atención a la lectura se extenderá a otras áreas de tu vida. Al inicio solo podrás leer por cortos períodos de tiempo. Luego, tendrás mayor atención en la lectura. Te darás cuenta que al momento de realizar un trabajo o una investigación que involucre mucho tiempo tendrás mayor facilidad para concentrarte. Para un mundo tan cambiante, concentrarse se ha convertido en un talento importante.

Concentrarse parece una capacidad simple, pero puede ser la diferencia en tu éxito personal. Cal Newport en su libro Deep Work asegura que la concentración se ha convertido en una capacidad extraña y valorable en la economía actual. Además, cuando tu mente se logra concentrar aprende a aburrirse, una actividad que nos permite ser creativos y potenciar nuestra capacidad de síntesis.

Conoces nuevas perspectivas

Más allá de la historia que te presenta un novelista, la estética que estructura el poeta, la investigación que ofrece el periodista o el nuevo estudio que expone el académico, la lectura abre la mente porque en cada libro hay una visión del mundo diferente a la nuestra.

Un día lees la destrucción de la vida con Kafka, otro día ves la maravillas de la ciencia con Verne, luego acompañas a Daniel Goleman en un test psicológico y en el fin de semana te recuerdas que Dave Ramsay te puede aconsejar un poco sobre economía. Cada autor es un profesor que te presenta su filosofía de vida a través de sus obras.

Cuando lees, tienes un profesor de vida exclusivamente para tí. Puedes empezar la clase cuando quieras, la puedes dejar para descansar, la repasas cuando lo necesites. El profesor siempre estará allí, dentro del libro, esperando al alumno.

Ciertos aprendizajes no se obtienen de la experiencia ajena, pero si podemos prepararnos con la experiencia ajena para que, cuando el momento se presente, estemos dispuestos a aprender.

Conoces soluciones a problemas que puedes encontrar

Muchas de las dudas que tienes sobre tus emociones, historia universal, la naturaleza, el desarrollo personal, emprendimiento y recetas de cocina fueron respondidas hace décadas, tal vez siglos, en un libro. Solo es cuestión de googlearlo y encontrarlo.

Los conocimientos que he adquirido en libros supera en muchas oportunidades lo que aprendí en un salón de clase o una experiencia personal. A veces necesitamos la manera correcta de enmarcar un problema y el autor correcto nos puede ayudar a ello.

Nunca dudes en investigar un poco de los libros que hablan sobre temas muy específicos. Ellos te pueden sacar de un momento de crisis o aportar una nueva perspectiva a un problema.

Creas influencias positivas

Se dice que cada persona es el promedio de las 5 personas con las que comparte más a menudo. Los libros y sus autores son una manera de aumentar ese promedio. Cada autor representa una persona con la que absorbes ideas por largos períodos de tiempo. No subestimes la influencia que puede generar el tipo de lectura que escoges para tu futuro y tus propios talentos.

Un buen lector = un buen escritor

Si quieres tener buena redacción, llena de contenido e ideas relevantes, la lectura es una columna vertebral. Cuando lees con una postura crítica aprendes más del oficio de escribir que en cualquier taller relacionado al tema.

Quien lee buenos libros se ve influenciado a redactar buen contenido.

El reto: lee 10 minutos al día

Puede parecer tedioso, pero es más sencillo de lo que crees.

Lee 10 minutos al día. Mi recomendación es realizarlo antes del desayuno. En la mañana es el momento donde tenemos mayor energía y menos distracciones. Antes de empezar tu rutina, toma un libro y dedícate a leer durante 10 minutos.

Cuando empecé a leer consistentemente, pasaba media hora leyendo. El tiempo desaparecía mientras me sumergía en la lectura.

Si lees 200 palabras por minuto, leerías 730.000 palabras al año si lees 10 minutos al día.

730.000 palabras que te inspiran, te enseñan y te influencian.

¿Vale la pena?

Si quieres adoptar la lectura a una rutina: ‘lee’ con audiolibros

Una excelente opción para leer sin tener que agarrar un libro son los audiolibros. Mientras estás en el tráfico para ir al trabajo o en el gimnasio puedes escuchar detenidamente un audiolibro sin interrumpir la actividad que estás realizando.

Los audiolibros han sido muy útiles en mi rutina. Pequeños momentos como mi viaje de la casa a la universidad o la hora y media que me la paso en el gimnasio se han convertido en espacios de ‘lectura’. De esta manera puedo ‘leer’ más libros de los que normalmente podría.

Para los que están interesados, Audible es la mejor opción. Tiene millones de audiolibros que están a tu alcance. Basta con descargar el app en tu teléfono y colocarte unos audífonos.

Utiliza Audible Y Descarga Dos Audiolibros Gratis

Como consumidor de podcasts, los audiolibros fueron una opción evidente para mi. Me ayuda a mantener mi ritmo de ‘lectura’. Mi sugerencia para quién desea intentar los audiolibros es empezar con libros de no-ficción o novelas cortas. Para alguien que no está acostumbrado a escuchar por largos períodos de tiempo, una novela puede ser tediosa al inicio. Es un audiolibro, no un programa de radio.

Últimas consideraciones

Algunos consideran el acto de la lectura como un simple entretenimiento, pero no es solo eso. La lectura es un espacio de aprendizaje, donde vas a tu propio ritmo y absorbes conocimiento cuando quieras.

En este artículo de Lifehacker, se menciona la manera en que Stephen King logra leer al menos 4 horas diarias. Siempre tiene un libro a la mano. Lee en la cola del automercado, en el banco, mientras desayuna. Cualquier momento breve en una oportunidad para leer. Además, siempre escucha un audiolibro en su carro.

Jamás me imagino leer como Stephen King, pero este ejemplo nos demuestra que es posible leer en cualquier momento del día.

No lo veas como una actividad aparte, sino como un complemento de las actividades que ya realizas en el día.

La lectura es para la mente lo que el gimnasio es para el cuerpo.

Para tener buenas ideas, hay que influenciarnos de grandes ideas.

Cada vez que abres un libro, es un momento de cultivo de pensamiento.

Lee al menos 10 minutos al día y te prometo que verás una diferencia en tu mentalidad, tu conocimiento y tu bienestar personal.


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Enseña al que está atrás de ti

Muchos pensamos que el arte de enseñar es exclusivo. Necesitas de un título o un gran certificado para ser competente y hacerlo. Solo un grupo determinado de personas lo pueden realizar. Pocos reconocemos que todos podemos enseñar. Todos hemos sido influenciados por personas, fuentes, ideas y situaciones que nos dan una perspectiva diferente de un tema.

Tú puedes enseñar lo que sabes.

Es tu turno.

Siempre ha sido tu turno.

Enseña al que está atrás de ti.

Somos nosotros quienes nos limitamos para enseñarle a alguien nuestra experticia en algún área de conocimiento. Podemos tener la oportunidad ideal para enseñarle a una persona y no nos damos cuenta que es nuestro turno de hacerlo. Perdemos la oportunidad de ser un líder para un grupo de personas porque no nos sentimos capaces de hacerlo. Los pequeños momentos en que podemos enseñar tienen un valor único. Por ese instante, eres alguien que le ha dado un regalo significativo a otra persona. Esa persona creerá en tu experticia de por vida porque sabe que le puedes otorgar nuevos conocimientos con una perspectiva diferente que la persona se siente identificada.

Siempre podemos enseñar a aquella persona que está un paso atrás de nosotros en el camino hacia el éxito. El conocimiento está escalonado. Puedes enseñarle a todos los que están atrás de ti. No importa si te consideras principiante. Siempre habrá alguien más principiante que tu. Y probablemente lo puedas ayudar con mayor facilidad porque hace poco tuviste las mismas dudas y problemas por los que está pasando.

Siempre el que está a un paso de ti podrá aprender más, porque hace poco estuviste allí. Uno de los problemas cuando hay alguien muy adelantado en su disciplina, es que se olvida de su experiencia como principiante. Ocurre mucho con los académicos que tienen dificultad para expresarse en términos sencillos y prácticos para sus estudiantes.

¿No es mejor aprender de un experto? El experto puede enseñar, pero puede que la manera en que lo enseñe no sea tan sencillo como el que aprendió hace poco y tuvo las mismas dificultades que el alumno. El experto atravesó esas dificultades hace mucho tiempo e inclusive olvidó cómo era antes de llegar al escalón donde está en la actualidad. La cercanía que tiene alguien que logró subir un escalón hace poco permite que al enseñar tengas las ideas frescas de cómo lograste adquirir ese conocimiento.

Enseñar es de servicio público. A medida que enseñas también logras fijar tu aprendizaje y aprender de tus propios alumnos con sus virtudes y fallos. Al expresar tu conocimiento, demuestras que conoces un tema a profundidad. El maestro se beneficia al igual que el alumno. El alumno puede otorgar una nueva perspectiva para el conocimiento y el profesor da los parámetros para que el alumno se pueda crear su propio criterio sobre un tema.

La disposición de enseñar puede no estar en tu día a día, pero eso no significa que puedas abrir tu propio camino para realizarlo. Tus capacidades son invaluables para el grupo correcto, personas dispuestas a que los lideres hacia un camino. Cuando enseñas, le permites que otros se desarrollen y muestras tu experticia a otras personas. Puede que alguien no aprenda de ti, pero te va a considerar para un trabajo cuando las personas le hablen de tu experticia. Porque la enseñanza es la mejor manera de demostrar que eres competente en algo.


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En 500 Palabras | Sí, me inscribí en un gimnasio

Siempre he creido que no existe tal cosa como los compromisos a medias. Me refiero a que no logramos nada si realizamos actividades que deseamos de forma inconsistente. Si quieres convertir algo en un hábito, en algo que te cuesta hacer al inicio, debes hacerlo con intensidad para preparar tu mente hacia esa actividad.

Esta creencia la apliqué hace dos semanas, cuando me levanté temprano para inscribirme en un gimnasio. Mi plan ideal era entrenar tres veces a la semana, pero sabía que si realizaba esto dejaría de entrenar a los dos meses. En mi primera semana fui 5 días y en el segundo también. Yo no tomé esta decisión para esperar resultados físicos en menos tiempo, sino por los beneficios que podría tener en mi concentración, tranquilidad y creatividad.

Lo que parece una obsesión por hacer ejercicio de mi parte no fue un impulso, sino un esfuerzo que quería realizar para adoptar esta nueva actividad en mi estilo de vida. Me siento con mayor disposición mental para resolver problemas, me siento con mayor energía, libero el estrés y he visto ciertos resultados que me ayudan a sentirme bien conmigo.

Para todas esas personas que han considerado asistir a un gimnasio, háganlo. Para aquellos que consideran que es algo superficial, consideren los beneficios de salud mental y física. Para aquellos que consideran que no tienen tiempo, piense en tomarse un tiempo para invertir en su bienestar. Yo también tenía muchos prejuicios sobre asistir a un gimnasio. No me sentía apto para ello o pensaba que no lo necesitaba, que ver cambios en mi cuerpo o en mi mentalidad no fueran importantes para mi vida. Me arrepiento de no haberme inscrito antes en el gimnasio, porque los beneficios que he tenido en tan poco tiempo han cambiado mi perspectiva para este 2017.

Levantarme temprano y entrar al gimnasio a las 6 am ha sido un cambio radical pero muy positivo para mí. Siento que me ayuda a empezar el día tomando en cuenta que primero debo preocuparme de mi. Primero hay que invertir tiempo en nosotros para compartirlo con los demás.

Una vida creativa involucra un balance físico y mental. Aprovecha y haz ejercicio. Los beneficios los verás tanto en tu cuerpo como en tu capacidad para crear y resolver problemas.


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