En 500 Palabras | Proyectos en crisis

Si reduzco los requerimientos para publicar en esta página, mantener mi newsletter y seguir adelante con los proyectos que quiero realizar desde esta plataforma cibernética, necesito de tres cosas: electricidad, internet y un computador (con una tablet estoy bien).

Pero, ¿cómo hago cuando la electricidad se me ha ido al menos una hora al día?

O cuando la señal de internet está por debajo de 1 Mb por segundo y publicar un artículo toma una eternidad.

Hasta hacer un proyecto tan light como el de tener una página web parece una lucha contra titanes.

Mientras escribo esto, se está descargando en mi computador una canción para la edición de un video que debo finalizar para mi servicio comunitario. Por ahora, dice que faltan nueve horas para finalizar la descarga.

Así como a mí me pueda faltar señal de internet para trabajar en mis proyectos, al cocinero le faltan ingredientes para sus recetas y el diseñador no consigue las telas necesarias para su trabajo. En la crisis que vive Venezuela ninguna persona aspirando a realizar su oficio se escapa de ser cohartado por la limitación de recursos.

Pero uno lo intenta, sigue adelante. Protesta, hace su oficio cuando puede, se dedica a encontrar la manera de salvarse ante tantas complicaciones.

Cuando el proyecto está en crisis se pone a prueba si su oficio es en verdad una vocación, un llamado superior que te obliga a vencer los obstáculos que se encuentran de por medio.

Esta ha sido mi lucha durante estas semanas de protestas en su país. La crisis me fortalece, refuerza mis sueños y anhelos. Entre tanta penumbra, solo queda hacer luz desde la trinchera donde piensa que puede ayudar.

Todos nuestros proyectos se encuentran en crisis, pero no podemos dejar de hacerlos. Ellos le dan sentido a nuestro día a día, nos permite reflexionar la ráfaga de noticias que transcurren segundo a segundo.

Este es un llamado a la resistencia creativa. No dejes que la crisis sea una excusa. Convierte a la crisis en tu mayor inspiración.

La libertad empieza desde nuestra lucha por seguir adelante a pesar de los límites.

Esos límites se van eliminando a medida que los esquivemos.

Y allí será la violencia, la intolerancia y el miedo los que terminarán derrotados.


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En 500 Palabras | Avatar

De vez en cuando hay que encontrar un tubo de escape para luego enfrentar la realidad. Así fue la semana pasada, con la presentación de la prensa especializada de Pandora: El Mundo de Avatar en Animal Kingdom.

En 2011, Bob Iger anunció que el mundo de James Cameron cobraría vida en Orlando. La prensa especializada dudaba el destino de esta propuesta. Avatar ocuparía el puesto de Beastly Kingdom, un proyecto que nunca surgió por múltiples razones, entre ellos el fracaso de Euro Disney en sus primeros años, recortes de presupuesto y que muchos Imagineers frustrados llevarían sus ideas de Beastly Kingdom para ser utilizadas en el proyecto de la competencia (Islands Of Adventure).

En 2014, empezó la construcción de Avatar en Orlando. Sin embargo, los fans de Disney no estaban seguros de un proyecto basado en una propiedad intelectual que no es de Disney y se basa en el éxito de una sola película.

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En 500 Palabras | Buenas Ideas, Malas Ideas

Vivimos de las ideas. Las buenas y las malas.

Aparecen en lugares inesperados y, en otros casos, nos vemos obligados a producirlas. Nos preocupamos demasiado en el modo de tener las mejores ideas posibles. Pero la verdad es muy sencilla:

Para tener buenas ideas, hay que tener malas ideas.

Muchas malas ideas.

Cuando digo muchas es que de cada mil ideas malas, una puede que sea buena.

Y la única manera que tenemos para producir las ideas es ser consistentes. No solo buscar las ideas cuando sea necesarias, ni dejar que la musa nos llegue a susurrar una en el oído. Es buscar las ideas de cualquier tema para que nuestra mente sienta la libertad de tenerlas.

Nos criticamos demasiado cuando estamos pensando en ideas sin siquiera ejecutarlas. Esto es tóxico. Nunca sabes al final si una idea puede funcionar o no a menos que empieces a fomentarla.

Cuando vemos a un hijo nacer, sus padres no piensan en lo fracasado que será como profesional. Por Dios, es un recién nacido.

¿Por qué criticamos de esta manera a nuestras ideas?

Cada idea que tienes es un niño recién nacido que apenas está respirando y llegando a este mundo cruel.

Trátalo con cuidado y déjalo crecer.

Luego puedes criticarlo, orientarlo, ver cuáles son las posibilidades que tiene en un futuro.

De todas las ideas que tengo para escribir, muchas de ellas se quedan a la mitad, otras las recupero meses después y unos no progresan ni en sus inicios.

Lo bueno de las ideas, tanto buenas como malas, es que aprendemos de ellas. Cada idea que tenemos nos da una pequeña visión de nuestras aspiraciones, la percepción que tenemos del mundo, lo que pensamos sobre nosotros mismos.

Por eso es que las ideas, sean buenas o malas, son tan maravillosas. Establecen un marco de referencia sobre lo que pensamos nosotros como personas.

Cuando termines de leer esto, escribe 10 ideas. Solo 10 ideas de cualquier proyecto o tema. Puede que algunas ideas las hagas y otras no. Seamos sinceros, puede que ninguna de ellas las hagas. Pero al menos por unos breves minutos le diste a tu cerebro un pequeño ejercicio, un entrenamiento y un recordatorio de que siempre podemos soñar en cosas mejores para nosotros.

Escribe 10 ideas al día y ejercitarás tu mente. La creación de ideas es un músculo que se puede mejorar. No pienses si las ideas son buenas o malas. Solo piensas que mientras más ideas produzcas, más probabilidades tendrás de tenerlas.


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En 500 Palabras | Punto de ebullición

Hay un punto que no soportas más. Estás a punto de delegarlo todo, dejar a un lado la responsabilidad asumiste con gusto. Puede ser una pasión de la niñez, una relación sentimental o tan solo un proyecto extra que aceptaste en tu trabajo. Tienes energías en diferentes áreas que parecen drenarte hasta que quedas exhausto de tan solo pensar.

Te felicito, llegaste a un punto de ebullición.

Todos hemos llegado a un punto de ebullición. Es ese estado de volatilidad y efervescencia donde cualquier opción que tomemos será negativa. Consideramos que el mundo se ha colocado en nuestra contra. Nos cuesta separar el raciocinio de la emoción a tal punto que consideramos que debemos ‘seguir nuestros instintos’ para tomar una decisión que requiere algo más que mera percepción.

Estamos conscientes que llegamos al punto de ebullición, pero no es fácil saber cuándo dejamos de estar allí. Es más fácil saber que estás molesto que reconocer cuándo finaliza esa emoción.

Para una persona creativa, donde constantemente debes tomar decisiones que afectan el resultado final de un proyecto, el punto de ebullición es el estado enemigo. Pero caemos muy fácil en el ya sea por el corto tiempo, el esfuerzo colaborativo o simplemente no podemos separar un mal día de nuestro trabajo. Y eso es normal, porque en el proceso creativo no hay límites claros de cuando empieza y cuando no. Un publicista puede estar pensando en su casa sobre el último brief que le entregaron porque las ideas creativas siguen fluyendo en su cabeza aunque haya salido del horario de 9 a 5 de la agencia.

Para estos casos, simplemente nos toca distanciarnos un poco de nuestro trabajo. Puede que sea necesario trabajar en otro proyecto, darnos un tiempo de pausa.

Los escritores conocen muy bien esto. Saben que cuando las ideas no se encuentran, probablemente tienes que dejar reposando el texto y retomarlo en un par de días. Sé que en algunos trabajos no se pueden dar el privilegio de hacer este ejercicio, pero vale la pena intentarlo al menos una vez.

Probablemente hayas llegado al punto de ebullición porque en algún momento perdiste el verdadero propósito del trabajo o proyecto que estás realizando. Es muy fácil recaer sobre el cómo y dejar a un lado el por qué, cuándo, dónde y qué.

Cuando retomamos estas preguntas antes de ir directamente al cómo, la frustración que viene de sentirnos paralizados empieza desaparecer. Como personas creativas, nos encantan nuevos proyectos, empezar a hacerlos e ir saltando de una idea a la otra. Pero a veces es cuestión de concentrarnos en la razón de ser del proyecto para ver el mundo de posibilidades que tenemos por delante.

El punto de ebullición solo lleva a la evaporación de nuestras energías creativas. Entonces, es nuestra responsabilidad individual tener el propósito de cada proyecto que hagamos en nuestra mente para seguir adelante cuando sea complicado.


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En 500 Palabras | Eficiencia vs. Efectividad

Muchos caen bajo la trampa de colocar estas dos palabras en un mismo lugar. Ambas se relacionan al trabajo que realizamos, pero solo una destaca el resultado o la consistencia de nuestro esfuerzo creativo.

Una persona efectiva es alguien que realiza su trabajo de manera constante, pero no es consistente. La efectividad suele estar asociada a la actividad en función al tiempo. Es decir, una persona efectiva es aquella que realiza en menor tiempo alguna actividad, sin importar la calidad o consistencia del mismo.

Una persona eficiente es alguien que realiza una actividad de forma competente en función al tiempo que se le da. Puede tardarse más tiempo que una persona efectiva, pero siempre va a intentar presentar el mejor trabajo posible.

Cuando nos preocupamos en acelerar nuestro trabajo, olvidamos que en ese proceso perdemos la calidad que nos diferencia. Sacrificamos nuestra consistencia en favor de entregar las cosas a tiempo o antes del tiempo estimado.

Podemos ser brillantes y tener mucho conocimiento, pero si esto no es palpable en el valor de nuestro trabajo no servirá de nada.

La persona eficiente no toma más tiempo que la persona efectiva. La persona eficiente puede tener un mejor sistema para llevar a cabo el mejor trabajo posible. La actividad de la persona eficiente siempre va en función al valor agregado de la actividad, no en función del tiempo.

Pero, ¿cómo somos eficientes en un mundo tan orientado al tiempo?

Sí, tenemos que entregar algo en una fecha designada. El jefe nos pide ver algo de nuestro trabajo antes de irnos a nuestras casas. Si estás haciendo un trabajo individual, te gustaría ver progreso todos los días.

¿El problema? La creatividad no funciona en favor del tiempo.

Para ser eficientes, lo más importante es aprender a defender el valor que podemos ofrecer en nuestra área de conocimiento.

Estamos en una lucha constante contra el tiempo. Debemos buscar que nuestro trabajo represente todo el valor que podemos dar en el tiempo asignado; siempre dar más de lo que se puede. Es muy fácil caer en una zona de confort cuando estamos bajo presión. En esta situación, trabajamos entorno a la efectividad en vez de la eficiencia. La zona de confort ya la conocemos. No estamos explorando cuáles son los límites de nuestra capacidad.

Solo recuerda que ser eficiente o efectivo es una decisión individual.

Sí, puede que tu grupo de trabajo esté más orientado a la efectividad.

Pero tu puedes ser la diferencia, enfocarte en dar el mayor valor posible.

Y cuando los demás vean el valor, aprenderán a ser más eficientes que efectivos.

Es tu turno de hacer un cambio en tu trabajo.

No dejes pasar ni un día más.


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En 500 Palabras | El Despacho Creativo

Te gusta ser creativo y sufres en el proceso.

Te frustras, no encuentras una solución y luego triunfas.

Constantemente dudas del proyecto y esas pequeñas voces continuar dando vueltas por tu mente hasta en tus dulces sueños.

No estás solo.

Todos nos sentimos decepcionados en algún momento.

Todos nos sentimos confundidos en algún momento.

Todos nos sentimos arrepentidos en algún momento.

Todos nos sentimos solos en algún momento.

Todos nos sentimos perdidos en el proceso.

Es normal.

Estás en el camino de un proceso creativo.

Sin darte cuenta, quieres que la creatividad sea tu estilo de vida, pero no sabes por dónde empezar.

Todos pasamos por esto en algún momento.

¿Y si hubiera un lugar para compartir esas frustraciones?

Sí, un lugar para despejarnos un poco de esos sentimientos encontrados durante la semana.

Eso es lo que El Despacho Creativo quiere lograr, tu dosis de inspiración semanal que llegará todos los domingos a tu correo para que retomes las energías para empezar la semana.

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Quiero ayudarte en tu camino hacia un estilo de vida basado en la creatividad.

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En 500 Palabras | Empecé a meditar(otra vez)

Aunque no lo crean, Tools Of Titans de Tim Ferris sigue siendo mi lectura más significativa del año. Este libro está lleno de frases, recomendaciones y herramientas de deportistas, intelectuales, emprendedores, escritores, directores de cine y empresarios. Sin duda, ocupará el top 10 de muchas personas.

Entre cada entrevista, Tim Ferris arroja algunos datos curiosos a lo largo del texto. Uno captó mi curiosidad: el 80% de los entrevistados realizan algún tipo de meditación. ¿Por qué estos titanes en sus disciplinas meditan como parte de su rutina diaria?

Cuando intenté meditar hace 6 meses, no logré incluirlo en mi rutina. No le encontraba valor a la actividad. Dejé de meditar sin darme cuenta y pasaron muchos meses.

Pero Tim Ferris me dio una patada con ese dato curioso.

A finales de enero descargué Headspace. Hice el programa llamado Take 10, una serie de meditaciones guiadas gratuitas. Mi meta era sencilla:

  1. Que la meditación sea un hábito diario.
  2. Evaluar los beneficios.

Cada sesión toma solo 10 minutos. Si no meditaba en la mañana, lo realizaba en las tardes o antes de dormir.

Hasta ahora solo dejé de meditar por un día. La actividad pasó a ser vital para balancear mi mente durante el día. Cuando empiezo el día meditando, lo más probable es que me sienta desestresado durante todo el día. Estos son algunos de los beneficios que he tenido con tan solo meditar 10 minutos diarios:

  • Estabilidad: Tengo mayor entendimiento de mis emociones.
  • Atención: Trabajo mejor durante largos períodos de tiempo. Mis sesiones de escribir se han hecho más sencillas.
  • Receptivo: Percibo mi entorno de una manera diferente. Tengo mayor sensibilidad en mis relaciones sociales.
  • Me perdono más: Suelo autocriticarme mucho. La meditación ayuda a distanciarme de mis problemas y pensar problemas con la mente fría.

Puede que algunos beneficios parezcan algo como un efecto placebo, pero son muy efectivos para mi. Hay estudios que muestran que la meditación es beneficiosa para la salud mental. Mi mente es mi mayor recurso por mi dedicación a proyectos que involucren la creatividad y el uso del conocimiento.

La meditación puede parecer algo místico, pero es más útil y práctico de lo que parece. Intenta sentarte en un lugar, cerrar los ojos, respirar profundo y no pensar en nada durante 10 minutos.

Es más difícil de lo que crees.

Nunca está de más intentar algo otra vez. Así fue la meditación para mi.

Y también lo puede ser para tí.


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