En 500 Palabras | El Ritmo Creativo

Todos lo tenemos. Es un ritmo, una rutina que hacemos. Cuando sucede de manera sistemática, nuestra mente está lúcida, lista para trabajar. Es un ritual al que le debemos nuestros mejores días. Sabemos que no es coincidencia que cuando hacemos una serie de pasos, ese día seremos más creativos.

¿Y por qué no te animas a que ese ritmo creativo sea más seguido?

Muchas personas saben exactamente cuál es el desayuno que los motiva más, la hora en la que se levantan más dispuestos, la actividad que más los llena de energía en la mañana, pero dejan que estas cosas sucedan por accidente en vez de hacerlo una rutina.

Cuando hacemos rutina de aquello que nos ayuda a mantener nuestro ritmo creativo, entonces tenemos mayor probabilidad de ser brillantes todos los días.

¿No es eso algo que deseamos todos?

Somos más reactivos que proactivos. Dejamos de las actividades más significativas para nosotros.

Hacer rutina de nuestras actividades toma tiempo. Se los dice alguien que, dos años después, sigue logrando lo posible por mantener la rutina.

Quienes me han leído con regularidad, saben que intento levantarme temprano. Antes de las nueve de la mañana mi meta es haber meditado , escribir 500 palabras y leer un libro. También hay otras actividades como hacer juegos de agilidad mental y anotar al menos 10 ideas al día de cualquier tema. Luego, voy al gimnasio o hago alguna rutina de ejercicios en la casa acompañado de un podcast o un audiolibro.

Por más sencillo que parezca esta rutina, hay días que me es imposible lograrla. La hago entre momentos, logrando escribir en la noche o leyendo mientras espero algo. Lucho por lograr esta rutina porque, cuando la logro, mi brillantez mental se triplica.

Crear una rutina nos permite hacer lo que es más importante para nosotros y luego tener espacio y margen para el descanso. Cuando tenemos el tiempo de descansar, tenemos espacio para tener ideas. Nuestra mente necesita instantes de no hacer nada para que pueda recuperarse.

Considera un par de actividades que puedes hacer en tu rutina de todos los días y hazlo consistentemente. Ve qué resultados tienes en esos días, si afecta de manera positiva tu trabajo. ¿Funciona? Intenta con otra actividad y mide el resultado otra vez. Reitera y optimiza tu rutina para reconocer qué te ayuda más en tu ritmo creativo. A medida que lo hagas, encontrarás nuevas posibilidades.

No seas reactivo, sé proactivo con tus cosas.

Tu mente y cuerpo son una máquina. La puedes poner a tu favor o en contra.

Cada actividad y acción que realices afecta la manera en que vives.


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En 500 Palabras | Buenas Ideas, Malas Ideas

Vivimos de las ideas. Las buenas y las malas.

Aparecen en lugares inesperados y, en otros casos, nos vemos obligados a producirlas. Nos preocupamos demasiado en el modo de tener las mejores ideas posibles. Pero la verdad es muy sencilla:

Para tener buenas ideas, hay que tener malas ideas.

Muchas malas ideas.

Cuando digo muchas es que de cada mil ideas malas, una puede que sea buena.

Y la única manera que tenemos para producir las ideas es ser consistentes. No solo buscar las ideas cuando sea necesarias, ni dejar que la musa nos llegue a susurrar una en el oído. Es buscar las ideas de cualquier tema para que nuestra mente sienta la libertad de tenerlas.

Nos criticamos demasiado cuando estamos pensando en ideas sin siquiera ejecutarlas. Esto es tóxico. Nunca sabes al final si una idea puede funcionar o no a menos que empieces a fomentarla.

Cuando vemos a un hijo nacer, sus padres no piensan en lo fracasado que será como profesional. Por Dios, es un recién nacido.

¿Por qué criticamos de esta manera a nuestras ideas?

Cada idea que tienes es un niño recién nacido que apenas está respirando y llegando a este mundo cruel.

Trátalo con cuidado y déjalo crecer.

Luego puedes criticarlo, orientarlo, ver cuáles son las posibilidades que tiene en un futuro.

De todas las ideas que tengo para escribir, muchas de ellas se quedan a la mitad, otras las recupero meses después y unos no progresan ni en sus inicios.

Lo bueno de las ideas, tanto buenas como malas, es que aprendemos de ellas. Cada idea que tenemos nos da una pequeña visión de nuestras aspiraciones, la percepción que tenemos del mundo, lo que pensamos sobre nosotros mismos.

Por eso es que las ideas, sean buenas o malas, son tan maravillosas. Establecen un marco de referencia sobre lo que pensamos nosotros como personas.

Cuando termines de leer esto, escribe 10 ideas. Solo 10 ideas de cualquier proyecto o tema. Puede que algunas ideas las hagas y otras no. Seamos sinceros, puede que ninguna de ellas las hagas. Pero al menos por unos breves minutos le diste a tu cerebro un pequeño ejercicio, un entrenamiento y un recordatorio de que siempre podemos soñar en cosas mejores para nosotros.

Escribe 10 ideas al día y ejercitarás tu mente. La creación de ideas es un músculo que se puede mejorar. No pienses si las ideas son buenas o malas. Solo piensas que mientras más ideas produzcas, más probabilidades tendrás de tenerlas.


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Tienes más tiempo de lo que crees

Sí, el no es el enemigo número uno. El no puede quitarte nada. Siempre lo gastas.

El tiempo es uno de los elementos más limitantes de nuestra vida. En muchos sentidos, parece estar en contra de nosotros. En cada momento que ocurre, el tiempo sigue transcurriendo. Es finito y te recuerda que en algún momento no vas a estarás presente en este mundo.

A pesar de esa frase repetitiva, el tiempo no es como el dinero. Si yo invierto dinero en algo, puedo obtener mayores ganancias. Cuando yo invierto mi tiempo, sea en lo que sea, ese tiempo no regresa. Otra diferencia importante es que tú decides cuándo utilizar el dinero. En cambio, el tiempo lo estás gastando todo el tiempo. En cada momento del día, el tiempo se te está acabando.

Menos mal que se acaba el tiempo, ¿verdad? Vivir eternamente sería insoportable. No haríamos nada, no tendríamos esa urgencia de hacer algo importante con nuestras vidas. El tiempo es quien nos da el sentido a la vida, esa necesidad por trascender.

El hecho que siempre gastes tiempo no significa que todo está perdido. Solo se trata de tener conciencia de cómo utilizamos el tiempo para beneficiarnos en las distintas áreas que rodean nuestras vidas.

Desde hace unos meses, he hecho seguimiento de cómo utilizo mi tiempo con una app llamada Toggl. En ella marco el tiempo que uso, sea por una actividad particular o un espacio donde tengo que estar. He hecho seguimiento de los siguientes espacios y actividades:

  • Universidad
  • Pasantías
  • Magia
  • Teatro
  • Escribir
  • Editar
  • Leer
  • Estudiar

Hay otras actividades que realizo, pero he decidido anotar solo estas porque representan parte del tiempo que paso haciendo actividades de creación o que requieren de mucha energía mental. Lo que encontré curioso al ver el tiempo que me toma cada actividad es que vi la cantidad de tiempo que no utilizo para estas actividades. Es decir, estaba haciendo ciertas acciones que no me permitían hacer estas actividades que son prioridades en este momento. Con ello me di cuenta de algunas actividades que me podían estar afectando en mi rendimiento:

  • Twitter
  • Facebook
  • Instagram
  • Reddit
  • Youtube
  • Podcasts (Depende. Hay muchos que son material educativo para mí.)

Estas actividades representan entretenimiento y está bien. El problema está cuando estas actividades consumen más tiempo de lo que queremos. Una cosa es ver un video en Youtube que ver una película. O el tiempo que me la paso viendo Twitter la puedo aprovechar para estudiar durante diez minutos. La verdad es que estas redes sociales pueden ser muy adictivas y por eso tenía que delimitar su uso. Hice algo tan sencillo como quitar las apps de estas redes sociales de mi pantalla de inicio. Las coloqué en una carpeta. Esto creaba fricción porque cuando estaba aburrido los iconos no buscaban mi atención. Desde entonces vi cómo pude obtener tiempo de otras actividades que lo amenizaban.

Guarda tiempo para aquello que es importante para ti. Si eres un cinéfilo, no dejes que otras actividades te distraigan. Si te cuesta mucho estudiar, decide estudiar al menos 15 minutos al día. Cuando tenemos conciencia del tiempo tenemos la libertad de utilizarlo de la mejor manera que nos parezca. Dejamos de ser esclavos del tiempo y empezamos a aprender cómo lograr que el tiempo trabaje a nuestro favor. De esta manera, logramos tener margen para aquellas actividades que son importantes para nosotros y empezamos a ser productivos en cuando a nuestra organización.

Tienes más tiempo de lo que crees, pero solo lo obtendrás si creas el tiempo necesario para hacer las actividades que sean más importantes para ti.


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En 500 Palabras | Punto de ebullición

Hay un punto que no soportas más. Estás a punto de delegarlo todo, dejar a un lado la responsabilidad asumiste con gusto. Puede ser una pasión de la niñez, una relación sentimental o tan solo un proyecto extra que aceptaste en tu trabajo. Tienes energías en diferentes áreas que parecen drenarte hasta que quedas exhausto de tan solo pensar.

Te felicito, llegaste a un punto de ebullición.

Todos hemos llegado a un punto de ebullición. Es ese estado de volatilidad y efervescencia donde cualquier opción que tomemos será negativa. Consideramos que el mundo se ha colocado en nuestra contra. Nos cuesta separar el raciocinio de la emoción a tal punto que consideramos que debemos ‘seguir nuestros instintos’ para tomar una decisión que requiere algo más que mera percepción.

Estamos conscientes que llegamos al punto de ebullición, pero no es fácil saber cuándo dejamos de estar allí. Es más fácil saber que estás molesto que reconocer cuándo finaliza esa emoción.

Para una persona creativa, donde constantemente debes tomar decisiones que afectan el resultado final de un proyecto, el punto de ebullición es el estado enemigo. Pero caemos muy fácil en el ya sea por el corto tiempo, el esfuerzo colaborativo o simplemente no podemos separar un mal día de nuestro trabajo. Y eso es normal, porque en el proceso creativo no hay límites claros de cuando empieza y cuando no. Un publicista puede estar pensando en su casa sobre el último brief que le entregaron porque las ideas creativas siguen fluyendo en su cabeza aunque haya salido del horario de 9 a 5 de la agencia.

Para estos casos, simplemente nos toca distanciarnos un poco de nuestro trabajo. Puede que sea necesario trabajar en otro proyecto, darnos un tiempo de pausa.

Los escritores conocen muy bien esto. Saben que cuando las ideas no se encuentran, probablemente tienes que dejar reposando el texto y retomarlo en un par de días. Sé que en algunos trabajos no se pueden dar el privilegio de hacer este ejercicio, pero vale la pena intentarlo al menos una vez.

Probablemente hayas llegado al punto de ebullición porque en algún momento perdiste el verdadero propósito del trabajo o proyecto que estás realizando. Es muy fácil recaer sobre el cómo y dejar a un lado el por qué, cuándo, dónde y qué.

Cuando retomamos estas preguntas antes de ir directamente al cómo, la frustración que viene de sentirnos paralizados empieza desaparecer. Como personas creativas, nos encantan nuevos proyectos, empezar a hacerlos e ir saltando de una idea a la otra. Pero a veces es cuestión de concentrarnos en la razón de ser del proyecto para ver el mundo de posibilidades que tenemos por delante.

El punto de ebullición solo lleva a la evaporación de nuestras energías creativas. Entonces, es nuestra responsabilidad individual tener el propósito de cada proyecto que hagamos en nuestra mente para seguir adelante cuando sea complicado.


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En 500 Palabras | Eficiencia vs. Efectividad

Muchos caen bajo la trampa de colocar estas dos palabras en un mismo lugar. Ambas se relacionan al trabajo que realizamos, pero solo una destaca el resultado o la consistencia de nuestro esfuerzo creativo.

Una persona efectiva es alguien que realiza su trabajo de manera constante, pero no es consistente. La efectividad suele estar asociada a la actividad en función al tiempo. Es decir, una persona efectiva es aquella que realiza en menor tiempo alguna actividad, sin importar la calidad o consistencia del mismo.

Una persona eficiente es alguien que realiza una actividad de forma competente en función al tiempo que se le da. Puede tardarse más tiempo que una persona efectiva, pero siempre va a intentar presentar el mejor trabajo posible.

Cuando nos preocupamos en acelerar nuestro trabajo, olvidamos que en ese proceso perdemos la calidad que nos diferencia. Sacrificamos nuestra consistencia en favor de entregar las cosas a tiempo o antes del tiempo estimado.

Podemos ser brillantes y tener mucho conocimiento, pero si esto no es palpable en el valor de nuestro trabajo no servirá de nada.

La persona eficiente no toma más tiempo que la persona efectiva. La persona eficiente puede tener un mejor sistema para llevar a cabo el mejor trabajo posible. La actividad de la persona eficiente siempre va en función al valor agregado de la actividad, no en función del tiempo.

Pero, ¿cómo somos eficientes en un mundo tan orientado al tiempo?

Sí, tenemos que entregar algo en una fecha designada. El jefe nos pide ver algo de nuestro trabajo antes de irnos a nuestras casas. Si estás haciendo un trabajo individual, te gustaría ver progreso todos los días.

¿El problema? La creatividad no funciona en favor del tiempo.

Para ser eficientes, lo más importante es aprender a defender el valor que podemos ofrecer en nuestra área de conocimiento.

Estamos en una lucha constante contra el tiempo. Debemos buscar que nuestro trabajo represente todo el valor que podemos dar en el tiempo asignado; siempre dar más de lo que se puede. Es muy fácil caer en una zona de confort cuando estamos bajo presión. En esta situación, trabajamos entorno a la efectividad en vez de la eficiencia. La zona de confort ya la conocemos. No estamos explorando cuáles son los límites de nuestra capacidad.

Solo recuerda que ser eficiente o efectivo es una decisión individual.

Sí, puede que tu grupo de trabajo esté más orientado a la efectividad.

Pero tu puedes ser la diferencia, enfocarte en dar el mayor valor posible.

Y cuando los demás vean el valor, aprenderán a ser más eficientes que efectivos.

Es tu turno de hacer un cambio en tu trabajo.

No dejes pasar ni un día más.


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Mentalidad de minero: encuentra aprendizajes en lugares inesperados

Siempre puedes enseñarle a alguien que está detrás tuyo. La manera en que expones la información puede ser más útil para esa persona. Con ello demuestras tu experticia en un área conocimiento. Esto te puede brindar nuevas oportunidades de trabajo. Es una relación ganar-ganar, como diría Stephen Covey.

Es muy sencillo descartar ciertas fuentes de información cuando siempre existe algo que roba nuestra atención. Unas veces lo hacemos inconscientemente, otras no. Muchas veces juzgamos el libro por la portada aunque esta no representa el conocimiento que puede brindar el libro. Esta manera de escoger dónde vamos a obtener información puede alejarnos de aprendizajes invaluables que pueden marcar una diferencia.

Hay que tener una mentalidad de minero, como afirma Sean McCabe.

A veces descalificamos una persona, un libro o un video porque encontramos una cosa en la que no estamos de acuerdo o nos parece poco relevante.

Ese 99% de información que no nos llama la atención determina lo que pensamos del resto sin haberlo visto.

¿Y si ese 1% es oro puro, la información que realmente genera un impacto en tus proyectos?

Un minero puede pasar semanas buscando en una misma cueva lingotes de oro. Semanas después puede encontrar algo de oro y sigue cavando. Puede que haya pasado tiempo sin encontrar nada, pero el oro que consiguió hace que valga la pena.

Así es a veces el proceso de investigación y la búsqueda de conocimiento.

Hay libros llenos de oro puro, un capitulo tras otro. En otros libros, solo el 15% es invaluable y lo podemos considerar oro. Pero si encontramos ese pequeño porcentaje, entonces vale la pena adquirir esa pequeña dosis de conocimiento.

Así como podemos encontrar conocimiento en libros, lo podemos encontrar en otras personas. Todos tenemos algo qué enseñarle al otro. La próxima vez que compartas con un desconocido, encuentra esa dosis de conocimiento que tiene esa persona para ofrecerte. Encuentra ese lingote de oro que tiene cada persona para tí. Cuando vemos que cada quién tiene un valor importante, dejas a un lado el mundo de las primeras impresiones y tendrás una conexión más profunda durante una conversación.

La paciencia se premia en un mundo tan acelerado como el que vivimos. La persona con paciencia siempre encontrará más conocimiento. Nos recuerda que la superficialidad no sirve de nada al momento de investigar sobre un tema. Si queremos aprender la mayor cantidad posible, tenemos que buscarlo en cada instante de nuestras vidas.

Como mineros buscando oro.

Al inicio, esta mentalidad es difícil. No se trata de estar alerta siempre, sino de sacarle provecho a las oportunidades y experiencias que se nos presentan.

Llevo más de diez meses con una libreta en mi bolsillo donde recopilo temas para escribir, ideas, libros que me recomiendan, posibles proyectos, entre otras cosas. No todo lo que tengo en la libreta lo utilizaré, pero al menos tengo esa información para utilizarla cuando la necesite. Cuando quiera revisar, encontraré al menos un 10% de oro que puede funcionar.

La mentalidad de minero nos hace pacientes, humildes, profundos. Nos conecta con la idea de encontrar aprendizajes todos los días. Nos hace proactivos en nuestro desarrollo personal. Con estas cualidades, podemos cambiar nuestro pensamiento y nuestro comportamiento en el entorno .

Cada oportunidad, cada momento, cada frase, puede ser un momento de aprendizaje.

Empieza a tener una mentalidad de minero y encontraras oro en lugares inesperados.


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En 500 Palabras | ¿Te molesta si canto?

El 24 de marzo se estrenó el nuevo disco de La Vida Boheme. Esto cierra la trilogía de protesta musical. Nuestra (2011), Será (2013), La Lucha (2017).

En el primer sencillo, Vocé, Henry D’Arthenay repite una pregunta:

¿Te molesta si canto?

Siempre habrá alguien que se incomoda cuando cantamos, decimos lo que pensamos, cuando no le tememos a soñar y creer en los proyectos para desarrollar en un futuro.

Es normal.

Estamos acostumbrados a callar, a no comunicar lo que nos entusiasma. Alguien nos dijo que estamos solos y que cualquier persona va a venir a atacarte. Muchos callaron desde pequeños y viven una vida que se aleja remotamente a los sueños que fueron censurados por ellos mismos.

¿Te molesta si canto?

¿Qué sería del mundo si nadie cantara? Si nadie dijera lo que piensa o lo que siente. Adiós al progreso, a las nuevas ideas, a los retos creativos. Seríamos hombres de cavernas. Hay que agradecer aquellos que han cantado, protestado, expresado sus ideas. Que cada canto refuta al otro y empieza un proceso creativo interminable. ‘La creatividad es un recurso infinito. Mientras más lo usamos, más tenemos’.

Ese canto al que invita Henry D’Arthenay va más allá de una denuncia política para incomodar a los gobiernos que oprimen, a las empresas destructivas, a las organizaciones que no cumplen con los sueños de las sociedades.

Ese cantar de Henry me recuerda que mi voz importa, que tú voz importa, que todas nuestras voces son importantes. ¿Qué sería de la vida si Einstein, Beethoven, Sócrates o Fellini nunca hubieran cantado?

Ese canto es lo que podemos aportar al mundo, ese susurro que escuchamos al oído cuando la musa llega a nosotros con un planteamiento maravilloso. ¡Y la musa nos escogió a nosotros para propagar esa idea al mundo!

Unos cantan escribiendo, otros investigando, otros encestando un balón. Todos cantan. No te quedes atrás.

¿Te molesta si canto?

Cuando a las personas les molesta que cantes, entonces algo estás haciendo bien. La musa te dio un regalo para compartir con el mundo y eres el único que la puede presentar.

Usa el miedo como brújula. Baila con el miedo. No dejes que te callen. Tu canto, unido al de otros, cambia el mundo. Así han ocurrido las grandes maravillas y desgracias que han transformado nuestra sociedad. Es algo que nos ha tomado siglos y aún tenemos que mejorarlo y mantenerlo.

Canta, canta, canta.

Que si a alguien le molesta que cantes, entonces algo estás haciendo bien.


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